21 de junio de 2010

¿Eres feliz?


La lectura de un post de Josep Julián titulado “La felicidad”, me hizo rescatar un libro casi olvidado que conservo desde mis tiempos de bachiller y que fue lectura recomendada de la clase de Filosofía.

“La conquista de la felicidad” fue escrito por Bertrand Russell en 1930 y, a pesar, de haber llovido durante 80 años, muchas de las reflexiones de este filósofo a cerca de esta búsqueda “universal” siguen estando vigentes.

Han pasado más de 20 años desde aquel mes de mayo, caluroso, en el que al salir de clase nos fuimos, directamente, a la playa a disfrutar del sol, la arena y el mar, pero también con la “sana” intención aprovechar parte de la tarde en la lectura, aunque fuera de forma “ligera” y con más ganas de darnos un chapuzón que de subrayar lo “importante”del libro.

He vuelto, lápiz en mano, a recorrer sus páginas y he encontrado otras líneas interesantes, pero me ha sorprendido gratamente que lo subrayado, en su momento, sigue pareciéndome importante veinte años después.


“Yo creo que esta infelicidad es debido en gran parte a ideas erróneas, a una ética y unos hábitos de vida equivocados, que conducen a la destrucción del impulso y del deseo natural de las cosas posibles”.

“La envidia es la más desafortunada de las peculiaridades de la naturaleza humana”.

“Quien quiera aumentar la felicidad humana debe querer aumentar la admiración y disminuir la envidia”.

“El hábito de pensar por comparaciones es fatal”.

“En realidad, la envidia es la manifestación de un vicio en parte moral y en parte intelectual, que consiste en no considerar nunca las cosas en sí mismas, sino en sus relaciones”.

“El tiempo empleado en concertar la armonía entre las diferentes partes de la propia personalidad, es tiempo útilmente empleado”.

“La felicidad que satisface completamente va acompañada del pleno ejercicio de nuestras facultades y de la total verificación del mundo en que vivimos”.

“Ten en cuenta que tus razones no son siempre tan altruistas como te parecen”.

“No sobreestimes tus propios méritos”.

“No creas que los demás van a interesarse por tu persona tanto como tú mismo”.

“No supongas que hay mucha gente que se preocupa por ti lo bastante como para tener especial interés en seguirte”.

“Al que se tiene en poco, le asombra constantemente su éxito, mientras que el que se estima en mucho le sorprende constantemente su fracaso”.

“Lo que contribuye a la felicidad es observar a la gente y encontrar placer en sus rasgos individuales, procurar ayudar a sus intereses a las personas con quienes nos ponemos en contacto, sin el deseo de influir en ellas ni de asegurarnos su entusiasta admiración”.

“El sentido del deber es útil en el trabajo, pero ofensivo en las relaciones personales”.

“El querer a muchas personas espontáneamente y sin esfuerzo es, tal vez, la mayor fuente de felicidad personal”.

“El secreto de la felicidad es éste: que tus intereses sean lo más amplios posibles y que tus reacciones hacia cosas y personas interesantes sean amistosas en vez de ser hostiles”.

“La vida es demasiado breve para interesarnos en todo, pero está bien que nos interesemos por todo cuanto puede hacernos pasar el tiempo”.

“(...) el que se interese por algo está mejor adaptado al mundo que aquel a quien no le preocupa nada”.

“El hombre normal conserva su interés por el mundo exterior y gracias a ello la vida le atrae, a menos que se le coarte su libertad”.

“(...) la naturaleza humana es de tal condición que da su simpatía con mayor facilidad precisamente a quienes con menos ahínco la demandan”.

“El mejor tipo de afecto es recíprocamente vital; recibe el cariño con alegría y lo da sin esfuerzo”.

“El hombre cuyo interés se extiende más allá de su vida personal, está capacitado para mayores desenvolvimientos”.

“Siempre que no sea excesivo, el trabajo más desagradable es menos penoso para la mayor parte de las gentes que la ociosidad”.

“El empleo inteligente del tiempo es una de las conquistas más recientes de la civilización”.

“Dos son los elementos que hacen el trabajo interesante: primero, el ejercicio de una aptitud; segundo, la construcción”.

“Todo trabajo puede ser agradable siempre que la habilidad requerida sea variada o susceptible de mejora indefinida”.

“Por muy importantes que sean nuestras preocupaciones, no deben inquietarnos durante todas las horas de vigilia”.

“Aún en las vidas más dichosas hay épocas en que las cosas no van bien”.

“(...) la felicidad para la mayor parte de los hombres y mujeres debe ser una conquista mas bien que un regalo de los dioses, y en esta conquista debe desempeñar papel muy importante el esfuerzo exterior e interior”.

“El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que tiene afectos libres y se interesa en cosas de importancia, el que asegura su felicidad gracias a esos afectos e intereses...”

“Vida feliz es, en gran parte, lo mismo que vida buena”.

“El hombre feliz es el que no siente el fracaso de unidad alguna, aquel cuya personalidad no se escinde contra si mismo ni se alza contra el mundo. El que se siente ciudadano del universo y goza libremente del espectáculo que le ofrece y de las alegrías que le brinda, impávido ante la muerte, porque no se cree separado de los que vienen en pos de él. En esta unión profunda e instintiva con la corriente de la vida se halla la dicha verdadera”.


Me ha gustado repasar, otra vez, las mismas líneas; lápiz nuevo sobre marcas antiguas. Volver por placer” a lo que fue “obligación” y reencontrarme con otros ojos, pero con la misma mirada y poder “afirmar” lo que ayer empezaba a “intuir”:


La felicidad no es “algo” que se obtiene, es “algo” que se hace.

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7 de junio de 2010

¡Cómo hemos cambiado!


El pasado mes de Mayo, la Academia Canaria de la Lengua presentó el “Diccionario básico de canarismos”. Una obra que recoge siete años de trabajo, con más de 5000 palabras, no sólo autóctonas, pero con uso especial entre los canarios, así como expresiones con significado propio.

El presidente de la Academia, en el acto de presentación, dijo: “Hablamos canario porque no sabemos hablar español de otra manera”.

Durante mucho tiempo, nuestra forma de hablar, más que ser considerada como algo “propio y de fortuna” fue desvalorizada y catalogada como de “gente sin cultura”.

¡Cómo hemos cambiado!, afortunadamente.

Y como para “entendernos” ya existe una buena obra de referencia al alcance de todos, voy a usar el idioma que me vio nacer y con el que aprendí, no a leer o a escribir, sino a expresarme, con intención e identidad propia, porque es como mejor me sale.

Ya en el post anterior “Por alegar un fisco” usé esa expresión canaria y de la que di razones para su interpretación. Normalmente, intento evitar palabras autóctonas o de significado singular en mi tierra, pero como el mundo anda últimamente del revés, me saltaré la norma y voy a jugar con frases o expresiones canarias a modo de respuesta a ciertos titulares de las noticias del día.

Échale mojo

Ya el conejo me arrisco la perra

¡Mira! Los ojos como chernes

Ya el perro se meó en las papas

A buena hora y con sol

El que quiera lapas que se moje el culo

Píquemelo finito, que lo quiero pa’ la cachimba

Guárdeme un cachorro

Si le digo, le miento


Hay veces que una sola frase vale más que un discurso entero y no es "falta de ignorancia" sino todo lo contrario. Cuando todo parece "al revés del pepino", "¿qué le digo?", "más a Ud. que lo conozco".

Nota: Como es posible que el Diccionario Básico de Canarismos aún sea difícil de encontrar en librerías, les dejo esta web donde podrán ver el significado de éstas y otras expresiones usuales en Canarias: Hablares

"Déjense ver..."
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26 de mayo de 2010

Por alegar un fisco


Si un canario cualquiera lee esta frase sabe que su significado nada tiene que ver con las “alegaciones” ante la Justicia, ni con “Hacienda”.

Esta expresión la usamos cuando, por ejemplo, una vecina va a casa de otra a “darle al bistec” sin más intención que pasar el rato y de paso, si se tercia, “cortarle un buen traje” a la vecina del quinto derecha “por bruja malencarada”.

Una vez hecha esta aclaración de significado, estaremos de acuerdo en que todos lo hemos hecho alguna vez, e incluso a menudo, y no me refiero a “poner verde” a la pobre vecina, sino a “hablar por hablar” porque algo se sacará en claro o no, pero por falta de opinar que no quede.

Y esto es lo que me ocurre cada día cuando abro la página de CanariasGlobalPress, que es algo así como un lugar donde aparecen los titulares, tanto de la prensa nacional como canaria. Lo hago por evitarme el paseo virtual por distintas páginas pero me dan ganas de “alegar un fisco”, aunque sea conmigo misma, porque no hay nada como ver los titulares de las mismas noticias, en distintos diarios con su “inclinación” y tratamiento.

No es que me guste fustigarme a base de noticias repetidas, pero está bien beber de distintas fuentes para distinguir la calidad del agua.

Apenas abro la página, doy un rápido vistazo a todos los titulares y si alguno capta mi atención, pincho y leo la noticia entera. Aunque, la gran mayoría de las veces, termino haciéndome un guión mental del “panorama nacional y mundial”, que bien podría ser el de un culebrón televisivo, donde no faltan intrigas, pasiones, puñaladas traperas y cierta dosis de humor.

Hoy, por ejemplo, a las 00:35 del día 26 de mayo, el guión sería el siguiente:

El PSOE jalea a Zapatero con una gran ovación mientras El Grupo Popular en el Senado pide a gritos la dimisión de Zapatero.

El PP votará contra el 'tijeretazo' si el Gobierno mantiene la congelación de las pensiones aunque existe Unanimidad en el Congreso para recortar un 10 por ciento los sueldos.

Italia congela tres años el sueldo de los funcionarios y De la Vega se compromete a cumplir su acuerdo salarial con los funcionarios «cuando las circunstancias lo permitan».

Díaz Ferrán rechaza dimitir pese a la presión de la CEOE aunque La CEOE prepara la salida inminente de Díaz Ferrán.

La autopista Madrid-Toledo reclama dinero al gobierno por su poco tráfico pero VozTelecom factura un 65% más en el primer trimestre de 2010.

Las Bolsas y el euro caen a mínimos por las dudas sobre la crisis aunque El déficit del Estado se reduce un 18% hasta abril.

El parqué madrileño busca superar la barrera de los 10.000 puntos o Cómo pasar de la gloria a la ruina en el poker online.

Barroso dice que Berlín no ha explicado el euro a los alemanes mientras El dólar se revaloriza frente al euro y baja ante el yen.

Obama envia tropas a la frontera con México pero logra un acuerdo para acabar con la ley que discrimina a los gays en el Ejército.

El ruido de sables irrumpe en la campaña electoral colombiana, Un atunero vasco escapa a un ataque pirata , Corea del Norte redobla sus amenazas a Seúl y Al menos 27 muertos en Jamaica por los enfrentamientos entre la policía y civiles armados.

Lo peor está por venir, aunque "Cambia tu forma de ver el mundo y el mundo cambiará"

Y todo, “por alegar un fisco” y que cada cual saque sus conclusiones.

Nota: Los titulares son originales; desde cada uno se puede enlazar la noticia con solo cliquear encima.
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11 de mayo de 2010

Vacaciones ¿en el mar?



Esta mañana, parte de los canarios, nos hemos despertado con los aeropuertos cerrados. La nube de cenizas que ha arrojado ese volcán islandés, cuyo nombre nadie recuerda con exactitud, se ha acercado a nuestro espacio aéreo y las autoridades pertinentes han hecho lo que tenían que hacer: cerrar el cielo, o más bien dicho, las entradas hacia él.

No es una noticia que sorprenda a nadie porque el caos que ocasionó el pasado 15 de Abril en los aeródromos mundiales fue espectacular. A partir de entonces y a expensas de la climatología reinante, distintos aeropuertos se han visto afectados por el cierre del espacio aéreo, según se acerca la nube de cenizas.

Pero claro, esta vez tocó aquí y ya se sabe, no es lo mismo “allí” que “aquí”, ya no solamente porque "cuando me toca a mí es distinto”, sino que el motivo real existe; se llama insularidad y se traduce, básicamente, en que la gran mayoría de los desplazamientos “largos” hay que realizarlos en avión, porque, obviamente, no tenemos ni carreteras, ni vías férreas que conecten las islas entre sí y, muchísimos menos, con la península.

Por tanto el problema es cuando menos escamoso y si encima le unimos la cantidad de turistas que se quedan “en tierra”, la cosa se complica.

No es extraño, por tanto, que este hecho ocupara gran parte de las noticias del día. Todos los informativos han tenido algo que decir y que contar.

Lo que sigue sorprendiéndome es la reacción de algunas personas, ofuscadas por su mala fortuna, pero con escasa capacidad para entender que estos fenómenos no son caprichos ni de las compañías aéreas, ni de las autoridades competentes. Existen razones para no volar: existe riesgo para tu vida y no un riesgo cualquiera.

Y el caso es que TODOS nos podemos ver en una situación similar a corto o medio plazo, porque esta erupción no es algo como un incendio que, tarde o temprano, se puede atajar. Terminará cuando quiera, ni antes, ni después.

La penúltima vez que el volcán Eyjafjallajökull entró en erupción fue en 1821 y se prolongó hasta 1823. Lógicamente, no provocó ningún caos aéreo en esa ocasión, porque aún no nos paseábamos por el cielo, de un lado al otro. Pero este dato nos da una ligera idea de lo que se nos puede avecinar durante un largo periodo; cancelaciones de vuelos, espacios aéreos cerrados, colas interminables, planes rotos, etc., etc.

También ha ocurrido en otras ocasiones en otras zonas del mundo, sólo que esta vez, está ahí, en Islandia, cerquita de nosotros, a vuelta de nube.

Si nos damos un paseo por la página de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y buscamos Observación” --- “Satélites” ---- “Masas de aire y pinchamos en reproducir la secuencia, se reconoce fácilmente la columna de humo que se origina en el sur de Islandia. Ahí está, sin parar, lanzando cenizas al espacio.

Pero ¿será verdad que esta nube es tan peligrosa como la pintan?. Para intentar entender qué le puede ocurrir a un avión que se tope con una nube de estas características, me dediqué a “bucear” en la red y encontré un documento en la página de la Administración Nacional de Aviación Civil de Argentina que no tiene desperdicio. Se titula “Las cenizas volcánicas del Popocatépetl y sus efectos para la aeronavegación e infraestructura aeroportuaria”. Pero no sólo se refiere a este episodio concreto; también realiza un repaso a otros episodios similares acaecidos en otros lugares del mundo. Muy interesante es conocer ¿qué pasó con el vuelo 867 de KLM? Procedente de Ámsterdam y con destino a Tokio, a su paso por Anchorage (Alaska) en 1989 se topó con una nube de cenizas volcánicas generadas por la erupción del volcán Redoubt de Alaska. En pleno vuelo sus cuatro turbinas se pararon. (Pincha sobre el título para acceder al documento).

Tras leer el documento en cuestión y para evitar caos aeroportuarios, creo que para las vacaciones de este año no estaría nada mal hacer las reservas en un bonito crucero. ¿Quién te lo iba a decir? Un volcán de nombre impronunciable será el responsable directo de tus “Vacaciones en el mar”.

O eso, o un destino al que se pueda llegar por carretera.
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6 de mayo de 2010

Soy adicta y no puedo evitarlo


Abro la puerta de la nevera y cojo la bolsa de mi almuerzo; hoy toca coliflor y brócoli gratinados (cortesía de mi hermana Gloria), un zumo de melocotón y arroz con leche de postre. Me apresuro a meterlo todo dentro del bolso y salgo por la puerta de casa hasta la tarde.

No hace tanto tiempo, mi “pobre” almuerzo consistía en un sandwich de jamón cocido, un zumo y un yogur. Y así estuve durante casi dos años, todos los días, uno sobre el otro, semana tras semana. Acabé teniendo cara de sandwich, pero no podía hacer nada más; bueno sí, desayunar como si fuera la comida principal, comer como si fuera un desayuno y cenar lo que pillara, pero sobre todo que estuviera ya cocinado. Ese horario casi acaba conmigo: de 12 am a 8 pm. ¿a quién se le ocurre?. No había nevera, ni microondas, nada de nada, claro que nadie más en la empresa tenía mi horario; los que trabajaban en jornada continua salían a las 4 y comían en su casa y los que tenían jornada partida podían ir a su casa o salir a comer fuera. Afortunadamente, nuestro panorama laboral cambió y la realización de un nuevo programa hizo necesario acondicionar un lugar para que “otros” pudieran comer; mesas, sillas, nevera y microondas y mi vida cambió.

¡Hola, soy María y soy adicta a los tupperware!

Verduras, pasta, arroz, pescado, croquetas, tortilla, ensalada, puré, lentejas… ¡Da igual! Todo vale, todo es comestible, todo se conserva hasta hincarle el diente, todo es mejor que dos rebanadas de pan de molde con un poco de jamón cocido.

Tras el cambio del sandwich por una comida en condiciones empezaron a aparecer los primeros síntomas de mi adicción al tupper. Comencé con el tráfico de sustancias comestibles directamente desde las ollas de mi madre hasta la nevera de mi casa, para luego, y por medio de distintos medios de transporte, llevarlas hasta su último destino. ¡Qué pronto me aficioné al mercadeo!. Tupper lleno para casa, tupper vacío para la suya. Tupper de tapa azul, tupper sin tapa ( ¡ups! la perdí). Me convertí en una “caradura”, aunque para endulzarlo me hago llamar “La Limpiafondos”, porque dejo las ollas como los chorros del oro y no es literatura, ¿eh?; primero lleno el tupper, con lo que ha sobrado del mediodía, y luego, como debe ser, frego la olla. La Mamma siempre “pone un platito más” por si se lo lleva la niña para mañana”. La niña soy yo, evidentemente, el platito de más de hoy se convierte en mi tupper de mañana, afortunadamente, y a lo del condicional de la frasecita, ni caso, no era una suposición, era una afirmación al estilo materno.

No ocurre todos los días, alguna vez cocino yo, pero ¿quién hace sufrir a una madre por tener que tirar la comida que sobró? Yo no y mucho menos después de enterarme que “las madres engordan de pena”; que la niña dejó media pizza, ¡Ay qué pena! y se la zampan; que ha sobrado mucho arroz del mediodía, ¡Ay qué pena! y se lo meten entre pecho y espalda; que cinco yogures, dos flanes y tres petit suisses caducan mañana ¡Ay qué pena! y se ponen moradas. Yo no puedo hacerle eso a mi madre, no me gusta verla afligida y “apenada”, así que comparto “los restos” de su futuro y nos “apenamos” las dos juntas, jeje.

Lo bueno de estar enganchado a los tuppers es poder compartir esta adicción con otros y a la misma hora. “ A ver ¿qué trajiste hoy de comer?”, “Uf que buena pinta tiene eso”, “¿Lo hiciste tú?”, “Pues yo el otro día hice…”, “¿Has probado lo último de Mercadoña?”, etc.

Será porque comí durante tanto tiempo sola, engullendo aquel triste sandwich, que ahora cuando el reloj marca las 13:30, estoy esperando que comience el periplo gastronómico. “Ehhhhhhhh, atento, ya es hora de comer, ¿vamos?”, “Ya subo yo a avisar a los otros”, “Me pido el microondas de arriba”, “Anda, déjame colarme, lo mío solo es un minutito” y así, entre todos, preparamos la mesa y comemos juntos, como “en familia”, compartiendo mesa, mantel, conversación y tupper. Lo mejor de todo, las risas, que ayudan a que el escaso tiempo para comer sea, al menos, agradable.

Se que ninguna adicción es buena, pero “Soy Tuppernómana y me acepto como soy”.

P.D.: También estoy dispuesta para colaborar con hermanas, primas y demás familiares. No te cortes, si te “apena” ver lo que sobra del almuerzo, llámame, soy tu “agradecida” solución, jejeje.

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30 de abril de 2010

Mayo...is different



Mayo es un mes estupendo para celebrar, lleno de luz, flores y esa calidez primaveral que nos envuelve durante sus días.

Empezamos celebrando el sábado, día 1, el Día del Trabajador. Este año no dejará de ser un poco “raro”; los que aún conservamos el puesto lo celebraremos junto a 4 millones de españoles que no lo tienen.

El domingo, día 2, será el Día de las Madres. No dejes para la última hora de la tarde tu visita, si aún conservas la tuya y si no es posible, porque la distancia lo condiciona, llámala tempranito, alégrale todo el día. No cuesta tanto ¿verdad?.

Y el día 3, lunes, es el Día de la Cruz, fecha en la que los “chicharreros” celebramos el día de nuestra ciudad: Santa Cruz de Tenerife.

Estas fiestas tienen un toque “tradicional”, una urbe que celebra sus usos antiguos, un pueblo que festeja entre isas y folías, flores y cruces, trajes típicos y costumbres autóctonas.

De “Las fiestas de Mayo” hubo algo que siempre me gustó muchísimo; tan pronto como nacía el mes, llegaba “Gorgorito” y su famosa canción “Té, chocolate y café”.
“Gorgorito” es el personaje principal de un grupo de títeres creados por Maese Villarejo y que llevan asistiendo a las fiestas de nuestra capital casi 50 años, como a muchas otras ciudades españolas.
Todos los años, alrededor del “Reloj de Flores” del Parque García Sanabria, se instala el teatrillo y cada tarde, durante unas semanas, “Gorgorito”, estaca en mano, se batirá con la “Bruja Ciriaca” o el “Ogro” para salvar a “Rosalinda” y los niños, de ayer y de hoy, gritarán “Por allí, por allí” sabiéndose protagonistas imprescindibles de la historia de cartón piedra.


Tras la función, se puede dar un paseo por la Exposición Regional de Flores, Plantas y Artesanía Tradicional Canaria, situada en el mismo parque, y donde se dan cita floristas de distintos rincones de la isla. Preciosas composiciones, llenas de color y formas espectaculares se apoderan de los sentidos. Algunos de los conjuntos ornamentales serán galardonados en el concurso que tiene lugar en esas fechas. También se pueden adquirir flores y plantas en los distintos puestos anexos. Mucha gente aprovecha para comprar el regalo para sus madres: las macetas floridas y distintos grupos florales, así como las orquídeas, son los preferidos.


También es posible acercarse a algunos puestos de artesanía canaria donde, además de poder adquirir sus productos, se puede observar el trabajo de los artesanos “en vivo”: caladoras entre agujas y linos, ceramistas modelando el barro, cesteros, talladores, etc.

Diversos
actos festivos y culturales se reparten por lugares emblemáticos de la capital. Celebraciones religiosas, romerías, exhibiciones de deportes autóctonos como el juego del palo” o “la lucha canaria”, muestras de ganado, actuaciones de grupos folclóricos, competiciones deportivas o concursos gastronómicos.

Pero si hay un acto esperado y festejado es el “Baile de Magos”. En realidad, es un baile popular, donde los asistentes tienen que lucir vestimenta típica canaria y donde además de danzar al ritmo de música folclórica canaria, hay mesas y sillas donde se comparten viandas entre amigos y familiares; papas arrugadas, mojos verde y rojo, gofio amasado o en polvo, carnes a la parrilla, pescados en salsa, rosquetes, frangollo, vino del país y un sin fin de platos y productos hechos para disfrutar.


Este acto obtuvo el Guinness Records el 2 de mayo de 1999 al alcanzar la cifra de 8 mil personas comiendo y bailando, vestidas de forma tradicional, en un lugar abierto.

El día 3 de Mayo, la capital despierta con cruces engalanadas, repartidas por distintos barrios de la capital. En Día de la Cruz se celebra el cumpleaños de nuestra ciudad y una bonita forma de festejarlo es visitando, a lo largo del día, las diferentes cruces de flores, auténticas joyas vegetales, donde la imaginación y la creatividad no tienen límites.


Distintas actividades se prolongarán durante el mes entero y el propio día de la Comunidad Autónoma de Canarias, el próximo día 30 de Mayo, pondrá fin, como cada año, a este mes de flores y tradiciones.

Me gusta Mayo...
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19 de abril de 2010

Imaginando que es gerundio


El post de hoy de Fernando López, me ha hecho pensar en algunas cosas de ésas que observo por el “mundo mundial” de mi pequeño entorno.

Que la tecnología punta es la repera, lo sabemos; que creemos que no sabemos vivir sin ella, también; que ya ni recordamos el impreso doble para rellenar a mano (o a máquina de escribir con papel de calco, ahí es nada) de las primigenias declaraciones de la Renta, no hay duda. Tanto hemos cambiado y en tampoco tiempo, que lo de ayer nos parece de la Prehistoria y si no nos subimos a este carro parece como que se acabó el mundo y que la diversión no es la misma.

En cambio, hay personas “distintas”, como ese vecino del barrio al que, este domingo pasado, encontré sentado en la más absoluta soledad, en un lugar de acostumbrada concurrencia, con el transistor entre sus manos, escuchando, en directo, un partido de fútbol. No es un abuelo, pero su radio-transistor es de aquellos de antes, de tamaño considerable, con un frontal plateado por donde se escapan los regates, las tarjetas y los goles.

Y allí estaba él, ensimismado, como en otro mundo, y ante sus ojos no pasaba nada, su imaginación lo ocupaba todo mostrándole el césped del campo, los jugadores corriendo, el gentío, el esférico de bota en bota, mientras el locutor hacía la crónica del partido.

En su casa, con toda probabilidad, no faltará una buena televisión, un dvd, el tdt correspondiente. Es posible que también exista un ordenador con conexión a internet. Pero a él le sigue gustando escuchar el partido y da igual que no tenga compañeros de fatigas a su alrededor, desertores de las ondas a favor del cable, allá en el bar de la asociación de vecinos. Da igual que grite ¡¡¡¡ Gol!!!! a solas. Le gusta su radio, imaginar el partido, vivirlo a su manera, disfrutar a su medida.

Al escuchar el pitido que anunció el fin del juego, el resultado fue el mismo para todos (3-2) y, como el resto de los aficionados, habrá celebrado la victoria del equipo local e, igualmente, habrá comentado las jugadas polémicas con aquellos que, sentados ante el gran plasma, lo vieron con “sus propios ojos”, aunque él lo escuchara con "sus oídos” y lo viera en "su imaginación".

En el otro extremo, tanto en edad como en sacarle provecho a la tecnología actual, está el abuelo de un amigo de mi hijo.
Éste ha sabido encontrarle el disfrute máximo a la play station de su nieto. No sabe usarla, no entiende los mandos, ni los discos, pero ha descubierto algo increíble; puede ver todos los días, si se tercia, un partido “de los buenos” si logra camelar a su nieto diciéndole “¿Te apetece un Barça – Real Madrid?”. Como la respuesta sea afirmativa, se sienta en su sillón preferido y se dispone a disfrutar con los pases, despejes y tantos de esos jugadores “que parecen de verdad” aunque sabe que la quiniela no será real.

Cada cual, a su manera, ha sabido hallar una forma “distinta” de disfrutar. Es muy probable que algunos les digan “Pero hombre, así no es igual”, pero ¿y qué? Lo que no van a negarles es que se lo han “pasado pipa” y de eso se trata ¿no?.

En estos tiempos de “recortes”, donde todas “las jugadas” no son buenas, ni todos “los resultados” marcan positivos, está bien saber que “la imaginación” es un deporte que todos podemos practicar, sin mucho entrenamiento, y que nos puede reportar buenos momentos de “diversión”.

Y es gratis. ¿Y si te animas?
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6 de abril de 2010

Entre idas y vueltas


Durante esta Semana Santa tuve la ocasión de visitar el aeropuerto en dos ocasiones; una para la ida y otra para la vuelta y siempre el mismo, sin pisar otro. ¿Cómo es posible?. Muy fácil, soy de las que acompañan para ir y para volver, pero nunca está mi nombre en la tarjeta de embarque.

Los viajes de hijos menores son así, tienen que ser acompañados por sus padres o persona acreditada hasta, al menos, 20 minutos después del despegue o hasta recogerlo cuando viene de vuelta. Y como el mío ha estado viajando desde los 7 años, entre dos y tres veces al año, puedo jurar por Snoopy que pasado muchísimos minutos sin hacer nada, solo ahí, viendo pasar gente, maletas, carritos, personal aéreo, de limpieza, etc.

Solo existen dos momentos donde mi atención se centra en un solo asunto; cuando llega la hora de pasar el control de seguridad y lo veo alejarse camino de la puerta de embarque y cuando intento averiguar cual de todos los aviones que hay en pista es el que transporta a mi vástago y el momento de su despegue.

El resto del tiempo lo aprovecho en ese entretenimiento que tanto me gusta: observar.

En esta ocasión uno de mis objetivos era “la segunda maleta”. Creo que nadie está al margen de la polémica que ha surgido con este asunto y he escuchado y leído algunas opiniones que no han hecho más que dejarme perpleja. Se apunta que el cobro de “la segunda maleta” es para evitar un gasto extra de combustible. ¿Y nos lo creemos?. ¿En qué influye, en cuanto al combustible, que los 23 Kg. de equipaje por persona se distribuyan en una, dos o tres maletas? 23 Kg. son 23 Kg., los pongas como los pongas. Y para evitarse el “recargo” sólo hay que comprarse una maleta más grande.

Entonces ¿si el peso no es lo importante dónde está el gazapo?....En el número de maletas.

Pongamos un vuelo con 125 pasajeros, cada uno de ellos utiliza 2 maletas donde distribuye sus 23 Kg. de equipaje. Total peso = 2875 Kg.; Total maletas: 250

Pongamos el mismo vuelo con igual número de pasajeros, pero solo 1 maleta por cada uno. Total peso: 2875 Kg.; Total maletas: 125

¿Ahorrar combustible? Ja ja ja. Lo que se ahorran es personal, etiquetas de facturación, etc., pero combustible no. ¿Nos imaginamos que el número de maletas en Barajas, un día cualquiera, se redujera, como mínimo, a la mitad? ¿A cuántos operarios podrían darle el día libre?. Seguramente, muchos de ellos hoy ya están en el paro.

Que manera tan “infantil” de enmascarar otra verdad. Aquí todos nos subimos a la “marea verde” de cara a la galería, pero quien maneja el cotarro es D. Dinero, como siempre.
Esto de “la segunda maleta” es tan “verde”, como la eliminación de las bolsas de supermercado. Quitan las bolsas y nos venden la carne, el pescado, las frutas y verduras empaquetadas en bandejas. ¡Qué verdes somos!.

Pero en un aeropuerto no todo son maletas. También hay personas que, como yo, deambulan mirando cada dos segundos el panel de llegada de vuelos. Es muy interesante ver como se nos muestra que los aviones que aún, casi, ni han despegado de su origen, marcan “On Time” en el panel.

Y mirando y mirando, mis ojos se clavaron en una señora ataviada con su uniforme sanitario, blanco inmaculado, bajo una rebeca de color azul marino. Lo mismo esperaba a alguien antes de ir a su trabajo, algo que no entiendo si paseas tu uniforme por cualquier sitio antes de entrar a un centro sanitario donde se “vela” por la salud, pero también es posible que ya hubiera salido de su turno. Aquí lo importante no era el uniforme en si, sino la rebeca azul marino. ¿A quién se le ocurrió primero que la prenda de abrigo más popular entre el personal sanitario sea una rebeca de ese color?. Vale que con blanco todo pega, pero ¿no podría ser roja, como las cruces que nos indican que se trata de un centro sanitario? ¿o verde quirófano por no desentonar?. Pues no, es azul marino y casi todas de un mismo estilo, a poder ser, con dos bolsillos. Vale, no es un tema tan importante, pero, al menos, es curioso. Como también lo es que usen calcetines con muñequitos o de colores “chillones”, o lleven collares de perlas o muchas cadenas.

Me hubiera encantado seguir observando, pero el panel me dijo que el vuelo había aterrizado y aunque sabía, sobradamente, que aún pasarían muchos minutos antes de verlo salir, soy su madre y mis superpoderes pueden escudriñar el horizonte tras las puertas mecánicas y verlo allí, esperando su “única maleta”.

Si alguien sabe o se entera de por qué las rebecas del personal sanitario son de color azul marino, que avise, que ahora la duda no me deja dormir, jaja.
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29 de marzo de 2010

El cambio de hora y los bioritmos



Llegados a estas alturas del año, cuando la primavera no ha hecho más que asomar en el calendario y algunas florecillas comienzan a aparecer, nos vemos atrapados en el cambio de hora.
Esto que, a simple vista, parece ser algo más que apetecible, porque el día se alarga y las horas de luz nos hacen “florecer”, se convierte en un verdadero caos cuando pensamos que hay que perder una hora de la noche del sábado del último fin de semana de marzo. El verdadero problema no es cambiar la manecilla del reloj, el dilema comienza cuando intentamos comprender qué pasará mañana cuando el despertador suene “¿ahora qué toca, que todo esté más claro o más oscuro?” “¿si antes eran las 7, ahora que hora será?”. Cada año las mismas conversaciones en los trabajos, en las tiendas, en los coles y es que, al parecer, algo tan sencillo como adelantar una hora, nos trastoca las neuronas y nuestros biorritmos y aunque parezca casi imposible, hay quienes, después de pasarse años haciendo este mismo gesto, no sabe qué es lo que toca hacer cuando el cambio horario es en primavera o cuando es en otoño.
Yo aprendí lo que pasa en primavera del modo más drástico que existe: asumiendo la cruda realidad.
“Un lunes, como hoy, allá por los años ’80 y tras el famoso cambio de hora, mi madre me envió a hacerle unas compras. La tarde era ideal, la primera tarde larga de aquella primavera que nos acercaba a un verano lleno de aventuras y sin cole. Sin duda, era un acontecimiento para celebrar. Todos los amigos estaban en la calle, jugando y dejando pasar el tiempo porque aquella tarde sería eterna. No era cuestión de resistirse, sucumbí ante la tentación y me apunté a los juegos. El sol no dejaba de brillar en el cielo y la luz parecía haberse detenido, dándonos motivos sobrados para alargar los minutos.
Cuando me pareció que se acercaba la hora de volver a casa, fui, muy diligente, a hacer las compras que mi madre me había indicado, pero cuando doblé la esquina comprobé, casi sin entender, que la tienda había cerrado. Entonces fui consciente de lo que significaba “adelantar una hora”; también esa enorme tarde le pertenecía a todas las tiendas y sus empleados, a aquellos que casi nunca podían disfrutar de ver su sombra en una acera y de todos los que, por fin, podían regresar a casa sin que la noche se les viniera encima.
Pero mientras que, a todos ellos, la luz de la primavera los colmaba de alicientes, sobre mí se abatió una nube oscura y borrascosa:
-“Ay mi madre, ahora ¿cómo vuelvo a casa sin los mandados?-.
Pues así, sin ellos volví y allí estaba mi madre, esperando mi llegada. Tuve que explicarle que “la tarde tan maravillosa me había atrapado” y que el cambio de hora me había jugado una mala pasada y “todo, porque no tengo reloj”. No me sirvió de excusa, porque si tenía reloj, perdido en alguna zona de mi dormitorio y además mi madre no creyó casi nada de lo que le dije. En cambio, me sirvió para no olvidarme que en este ajuste horario te levantas más oscuro y la tarde se alarga, pero…. las tiendas cierran antes que te des cuenta".

Así es como funciona el cambio de hora: en primavera, tienes que darte prisa, aunque el día sea más largo, y otoño te sobrará el tiempo porque la noche estará presente antes de lo que te gustaría.

¿Te acordarás la próxima vez?
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18 de marzo de 2010

Soy un dato, con D


Después de tantos años escuchando en los telediarios o leyendo en los periódicos algo así como “Según la encuesta realizada por Sigma 2 para ….” ¡ME HA TOCADO!. Y yo que estaba convencida que estas encuestas eran leyendas urbanas. Las tenía, casi, clasificadas como “semejantes a los audímetros”. ¿Alguien conoce a otro que, realmente, tenga un audímetro en casa? Yo no y mira que he preguntado. Son de este tipo de cosas que funcionan como los dogmas de fe, crees en ellos o no, porque lo que se dice “verlos con tus ojitos” no los vas a ver, a no ser que ocurra un milagro.

Pues bien, hace dos tardes, estaba en casa contestando una llamada de teléfono, cuando sonó el timbre. Me acerqué a la puerta, más como acto reflejo que consciente, y la abrí. Con el móvil en la oreja e intentando atender lo que me decían, veo a un hombre, alto, corpulento que jadeaba frente a mi. Le hice una señal de espera con la mano y terminé la conversación telefónica.

¿Sí?”- le pregunté.


Y casi sin poder hablar, respirando con cierta dificultad, “el hombre que jadeaba en mi puerta” me dijo: “Buenas tardes, señora, soy Fulanito de Tal y Tal y estoy realizando una encuesta de Sigma 2 sobre los problemas de salud en esta zona”.

“Ah, muy bien, pues anote que la falta de ascensores en estos edificios agudiza esos problemas, como habrá notado”- no lo pude evitar, le faltaba tanto el resuello que más que tres pisos de escaleras parecía que había subido al Everest. Sonrió como pudo y tras hacerme las advertencias “legales” sobre la protección de mis datos y la información que le iba a proporcionar, etc., me preguntó:

¿Vive aquí algún joven?”.
Creo que al verme sonreír primero y contestar “Sí, uno de 16 años”, se dijo para sus adentros ¡¡¡¡BINGO!!!!, pero poco le duró la alegría cuando preguntó “¿Se encuentra en casa?” y obtuvo un no por respuesta.

“Hay que ver lo que me está costando encontrar a la gente joven en casa. Tengo que hacerle la encuesta a dos jóvenes entre 16 y 24 años y no hay manera”- me dijo como lamentándose del tremendo esfuerzo que había hecho escalando hacia los confines de mi edificio y su infructuosa búsqueda de la juventud.

“Hombre, es que …es difícil. Por la mañana, o están en clase o durmiendo y a estas horas, lo normal es que estén “rumbeando”, vamos, con el rumbo en otra parte, quiero decir”- intenté consolarlo.

Estuve a punto de preguntarle si nadie le había enseñado el teorema del “espejo joven”, aquel que dice algo así como “los minutos que un joven pasa delante del espejo (ya sea entre gomina, secadores o espinillas) son inversamente proporcionales al tiempo que pasa en las dependencias comunes de su hogar y directamente proporcional al tiempo que pasa en la calle, con sus amigos/as, churris o lo que sea”, pero ya se le notaba bastante afligido como para estarle pinchando con sarcasmos.

Miró un poco los formularios y casi de manera automática me dijo: “Sólo dos preguntas algo indiscretas, ¿puedo?”

“Adelante”- le indiqué.

“¿Es Ud. cabeza de familia?”
.


“Pues si, ahí si que has acertado”
.


“¿Edad?”
, mientras casi marcaba una casilla.


“41”
- contesté.


“¿41? Y yo que pensaba que ya me quedaba sin hacer la encuesta. Es que, además de los dos jóvenes, me faltaba una mujer entre 40 y 50 años, pero, sinceramente, no pensé que usted tuviera más de 38 y eso por que dijo antes que su hijo tiene 16; yo tengo 34 y estoy hecho una mierda (con perdón) . Entonces ¿no le importa que le haga unas preguntitas más, verdad?”

“No, claro, pregunta, pregunta”
- le contesté y juro por Snoopy y los Mosqueperros que nada tuvo que ver con que me echara unos años menos, es que una es así de colaboradora. Aunque sí pensé “Caramba, el teorema del “espejo joven” no se lo sabe, pero el del “espejo mentiroso” lo domina perfectamente” (jejeje).


El cuestionario estaba dirigido hacia preguntas relacionadas con las drogodependencias, consumos habituales, edades, situación en el entorno, etc. En mi caso no tuvo mucho trabajo, los NO superaban con creces al resto de contestaciones posibles y la velocidad que mostraba en marcar casillas dejaba claro que llevaba unos cuantos días dedicándose a la “puerta fría”, a esa en la que te abren y, con la misma, te la cierran, zassss, mientras se oye, como en un suspiro que se aleja, “No me interesaaaaaa”.

Ya estábamos finalizando, cuando el encuestador recibió una llamada de su compañera de trabajo, que se encontraba en el portal vecino, según me dijo después. Dos minutos más tarde, volvió a sonar el móvil.

“Ya voy, ya voy”
- dijo. “Le acaban de tirar una piedra a mi compañera en la calle”- me comentó.


“¿Una pedrada en mi barrio? ¿Desde cuando pa’ donde?”
- pensé- “Ni que aquí tuviéramos una Intifada particular”.


Rápidamente, me hizo la última pregunta y, dándome las gracias, se dirigió hacia los escalones.


“Voy a ver qué le ha pasado”
- dijo.


“Si, si, vete, vete”- le contesté. Pero cuando ya casi iba por el segundo piso, le grité desde arriba, partiéndome de risa: “Junto a la falta de ascensores, apunta las pedradas como problemas de salud en este barrio” y un “vale, vale”, entre carcajadas, se elevó por el hueco de las escaleras.

Y …¿quién sabe? A lo mejor cualquier día me encuentro en la prensa, o en la Tv, una noticia que diga: “Según los datos que se desprenden de la encuesta realizada a los vecinos de los barrios de esta capital, todo apunta a que la ausencia de ascensores en edificios de más de dos plantas parece que guarda alguna relación con la cantidad de pedradas que reciben los foráneos en sus proximidades. Asimismo, se constata que el número de problemas respiratorios son más frecuentes en los vecinos que habitan en las zonas más altas de estos edificios ,que los que viven en las plantas inferiores, dado que, aquellos, tan pronto como llegan a sus viviendas se encuentran más fatigados y con signos inequívocos de falta de aire”.

Porque digo yo ¿de verdad alguien se fía del resultado de las encuestas? ¿somos lo suficientemente sinceros o contestamos lo que creemos que deberíamos contestar? ¿sirven de algo? ¿tienen moraleja? .

Eso sí, al menos, ahora sé que las hacen de verdad, porque siempre pensé que se las inventaban.
En fin, ahora soy “algo” más que hace dos días; formo parte de la estadística.

Y a ti ¿te han preguntado, en serio, alguna vez? ¿contestaste con seriedad?.

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