27 de enero de 2009

Cuando las nubes besan el cielo...


Un manto algodonoso de tonos grises se mueve desde el norte hacia el sur. La tarde está a punto de sucumbir ante la presencia de la Luna llena, pero antes envuelve su alrededor con las mejores galas que sus tenues y exhaustos rayos de luz pueden lograr.
El mar pierde sus tonos azules, para imitar al cielo, tornándose gris, sin perder el movimiento de sus mareas. Dentro de unos minutos, los rayos de la Luna caerán como plata sobre él y lo adornará con brillantes.
El horizonte se ha desdibujado y las nubes parecen desprenderse para caer sobre el mar y éste parece evaporarse para alcanzar el cielo.
Una ligera brisa acelera el encuentro y hace que los algodones del cielo parecieran mecerse al ritmo de las olas.
La Luna se asoma y se esconde, como queriendo concederle unos minutos más de intimidad al encuentro.
Una bruma, impenetrable a los ojos, consuma la magia: las nubes han bajado a besar al mar para desearle “Buenas noches” y la Luna se corona como fiel guardián de ambos, hasta el próximo amanecer.
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23 de enero de 2009

Somos música


“Stand by me” aunque:

Puede que no comprendamos más que un idioma en toda nuestra vida…


Puede que nuestros conocimientos sean limitados…


Puede que no compartamos los mismos criterios…


Puede que mirando al cielo busquemos respuestas distintas…


Pero la música está dentro de cada uno de nosotros, de ti, de mí: nuestro pulso, el latir de nuestro corazón es música, ritmo y percusión, tam, tam….tam tam. El primer sonido constante de nuestra vida: el corazón de la madre, ese dulce guineo que quisiéramos conservar para siempre y que guardamos en algún lugar de nuestro interior.


Tal vez porque la música forma parte de nuestra evolución, de nuestro ser, podemos cantar al unísono sin que importen ni la raza, el idioma, el color de la piel o las creencias.


Este vídeo de Playing For Change: Song Around the World "Stand By Me" ha sido reproducido, en Youtube, casi cuatro millones y medio de veces y a mi me llegó de la mano de un amigo. Que lo disfrutes, merece la pena.

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15 de enero de 2009

Entre el cuaderno y el blog




Soy hija de la EGB pero madre de la ESO y por más que intento verle el lado positivo al cambio, no lo encuentro. No valen las excusas de la moda, del Messenger, del Facebook o de los cientos de lugares donde nuestros hijos, sobrinos o nietos, escriben con tantas faltas de ortografía que es imposible realizar una lectura comprensiva.


La escritura se sustenta de la lectura y ésta, de un buen vocabulario. Sin practicar estos tres conceptos es impensable lograr una base sólida.


Durante los años de EGB, los dictados y la ortografía eran pan de cada día. Pero también estaba la pizarra, con la fecha del día y los problemas para copiar.


Cuando la ESO ni se había engendrado, vinieron a sorprendernos los cuadernillos “de rellenar”. ¡Qué gran invento para los estudiantes! Pero que gran error para el futuro.


Observo a mi hijo haciendo sus deberes y me arrebato cuando me dice “no hace falta copiar el ejercicio” o “sólo es poner dos palabras”. Luego lo que no puede sorprenderme es que lean y no entiendan. Les falta costumbre.


La culpa la tiene los cuadernillos “de rellenar”. Antes de su aparición, teníamos que aprender a copiar de la pizarra y para ello, saber leer. Había que escribirlo bien para luego volver a entenderlo. Y después, realizar el ejercicio, de manera que para un solo resultado, practicábamos tanto la lectura como la escritura y así hasta el cansancio “este profesor pone mucha tarea”, pero es que el otro y el otro también ponían tareas todos los días y si querías salir adelante tenías que pasar un mínimo de horas “copiando” antes de “hacer”.


Ahora no, si acaso pones el número del problema y la solución, o bien, rellenas con una palabra el vacío dejado a posta en un párrafo. Adiós a la práctica.


Cuando terminé COU, la profesora de Lengua, me suspendió en Junio porque a lo largo de mi ejercicio había puesto tres veces "tambien” sin acento. Por más que argumenté que era la misma falta, no hubo nada que hacer. Tres faltas de ortografía tenían peso suficiente como para hacerte pasar todo un verano soñando con los acentos.


El uso de los ordenadores, los correctores ortográficos, el copiar y pegar de , el Rincón del Vago o cualquier otra fuente de Internet, propician que ni la ortografía, ni la redacción tengan valor añadido. Y por supuesto, la caligrafía es algo sin importancia.


Pero estamos inmersos en el mundo de la tecnología y es el que les ha tocado vivir y se desenvuelven muy bien en él. Otro asunto sería saber si aprovechan el potencial que tienen entre “teclas”para obtener cultura.


He leído hoy en este blog repasodelengua un post muy interesante sobre el posible uso de los videojuegos como instrumento de enseñanza en los centros educativos. Les recomiendo su lectura y los comentarios que ha suscitado.


¿Qué opinan al respecto? ¿un videojuego puede sustituir una lectura (da igual que sea impresa o virtual)? ¿qué capacidad para expresarse de forma oral o escrita podemos esperar del futuro? ¿hay algo más que start, pause, play, again, score que aprender? ¿qué pasará con nuestro castellano?. Aquí les dejo estas preguntitas, pero espero sus comentarios


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13 de enero de 2009

La leucemia y los peces


Ayer recibí el boletín anual de REDMO que la “Fundación Internacional Josep Carreras para la Lucha contra la Leucemia” me envía cada año. Como siempre, lo primero que busco es la estadística del número de donantes de médula que somos en la actualidad.
Luego me entretengo mirando esas dos páginas tan llenas de “vida y esperanza”; donantes, pacientes, cordones umbilicales, médulas, galas, invitados, pronósticos, etc.
Pero esta vez descubrí un apartado nuevo “
Cuéntanos tu plan” donde se anima a los enfermos con leucemia a que compartan sus planes. Puedes ver todos sus vídeos AQUÍ


Me metí en el blog y estuve leyendo y leyendo mucho rato, hasta que decidí enviar, vía email, una pequeña colaboración como testimonio de esperanza. Cual fue mi grata sorpresa al saber, a vuelta de correo, que ya estaba publicado en la página.
Aquí les dejo el enlace a mi aportación: “
Cuando los peces del acuario tenían fiebre”:

Y ahora les cuento mi plan: conseguir que muchas personas se hagan donantes de médula para que otras muchas madres, como yo, puedan contar un testimonio de esperanza. Es muy fácil, apenas una extracción de sangre y ya está. Luego ya se encargan de tiparla y ponerla en “circulación” por si, remotamente, hubiera alguna petición de médula. Entonces se harían otros exámenes más concienzudos para saber que grado de compatibilidad existe con el receptor. Si todo es correcto y la compatibilidad es idónea se procederá a la preparación del paciente para la donación. Unas leves molestias serán el único mal sabor de boca, porque el resto será la alegría de haber dado vida, sin haber dado a luz.

¿Te animas? Visita la página de la
Fundación Carreras y encontrarás información sobre los centros donde te puedes hacer donante.
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12 de enero de 2009

Acortar entradas o post con "Leer más", "Seguir leyendo" o "Read more"


Como soy novata en ésto de los blogs, no sabía cómo hacer para que mis entradas o posts no fueran excesivamente grandes a “primera vista”.
Busqué y busqué por la red algún truco que me permitiera usar “Leer más” o “Seguir leyendo” para agilizar la vista de mi blog de cara al visitante, pero por más que intentaba las sugerencias de diferentes páginas, no me funcionaban. Además, una vez hechos los cambios, a la hora de editar una entrada o post, había que hacerlo dentro de unos códigos para que sólo se viera una parte del mensaje y el resto quedara oculto. Algo lioso para una novel como yo.
En otro blog encontré que era posible que las entradas se recortaran al llegar a un número de caracteres en concreto, pero no me funcionó, aunque a partir de entonces mis búsquedas se centraron en este tipo de truco. Y entonces fue cuando encontré el que les muestro ahora. Es muy sencillo de hacer y “definitivo”, de manera que no hay que estar pendiente de ir colocando nada entre códigos. Es más, recorta el texto pero deja visible la imagen que hayas puesto en tu entrada o post, de forma no pierdes la estética que le diste.

Vamos allá:

1) Entra en tu blog y vete a Diseño y luego a Edición de HTLM. Siempre es conveniente que antes de modificar tu plantilla hagas una copia de seguridad de la misma.
2) Ahora, marca “Expandir plantilla de artilugios”.
3) Seguidamente busca dentro de la plantilla el siguiente código <data:post.body/> y reemplázalo por:

<div expr:id='"summary" + data:post.id'><data:post.body/></div>
<script type='text/javascript'>createSummaryAndThumb("summary");</script><span class='rmlink' style='float:right'><a expr:href='data:post.url'>--> Read more...</a></span>
</b:if>
<b:if cond='data:blog.pageType == "item"'><data:post.body/></b:if>


Nota: si quieres que te aparezca un texto distinto a “Read more” sustitúyelo en el código anterior por lo que prefieras: Leer más, Seguir leyendo, Ver el resto de post, etc.

4) Ahora, añade el siguiente código en el HEAD de tu plantilla (es decir, entre ( </head> .... </head>) . Personalmente, lo añadí justo antes de </head> y me funciona:
<script type='text/javascript'>
summary_noimg = 430;
summary_img = 340;
img_thumb_height = 100;
img_thumb_width = 120;
</script>
<script src='http://vietwebguide2.googlepages.com/summary-post-v20-test.js' type='text/javascript'/>

Nota: Estos códigos muestran lo siguiente:
summary_noimg: el número de letras que se mostrarán de tu post si no tienes una imagen asociada.
summary_img: el número de letras que se mostrarán de tu post si tienes una imagen asociada.
img_thumb_height: la altura que se mostrará de la imagen que tienes en el post.
img_thumb_width: la anchura que se mostrará de la imagen que tienes en el post.
5) Haz clic en Vista Previa y si el resultado es el esperado, guarda los cambios.Aquí está la página de donde saqué este truco: http://easyadsensevn.blogspot.com/2008/09/how-to-add-blogger-read-more-expandable_05.html


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8 de enero de 2009

Mis 40 Principales

Érase una vez que se era, tal día como hoy hace 40 años, nació una niña, la segunda hija de un matrimonio humilde...

“Llegué de noche, tras la hora de la cena, (lo siento por mi madre) y sin abrir aún los ojos ya era portadora de un legado: el amor de mis padres, mi hermana y el resto de familia.

Mi madre cuenta que, en esa fría noche de Enero, nacimos ocho niñas y un solo varón. ¿Qué habrá sido de todos ellos?, ¿qué les habrá deparado el destino a mis compañeros de “fatigas”?.

Mi infancia transcurrió feliz, es la sensación general que mantengo de esa etapa, aunque durante los primeros dos años dicen que fui la “llorona” oficial de la familia.

La adolescencia fue un poquito complicada, como la de todos los adolescentes; las clases, los amores, los padres, los años, las decisiones, los errores.

Y luego…la vida: el matrimonio, los kilómetros, mi casa, mi hijo, la nostalgia, el trabajo, las alegrías, las penas, los planes, la decepción, el caos, el regreso, el volver a empezar, el presente.

Que nadie me diga, por cumplir, que no los aparento.

Mis 40 años son míos, cargados de cosas vividas y sentidas, tanto buenas como malas, pero en definitiva, son mis 40 años, los míos, los que he vivido y quiero que nadie me escatime ni un solo segundo de su redondez. Estoy contenta de tenerlos, de haber llegado hasta aquí siendo una persona buena y, humildemente, feliz.

Esta mañana un compañero me ha dicho, “has pasado de nivel, estás como en otro piso” y aunque soy la misma de ayer, es verdad, sé que los 40 me van a sentar muy bien, como si me “elevaran” por encima de muchas cosas que ya viví, que dejo atrás.

Es mi cumple y como para llegar hasta aquí he necesitado de muchas personas, también siento que este día es un poco de cada una de ellas, que forman parte de lo que fui, soy y seré. Habrán personas que sepan que fueron o son especiales en mi vida, habrán personas que pasaron como de puntillas, algunas otras sabrán que siempre formarán parte de mí y habrán muchas otras que ni siquiera me recuerden.

Por cada una de esas personas, por mi y mis 40 Principales, brindo con un café de máquina (a falta de cualquier otra cosa).

FELICIDADES me deseo, mismamente.
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5 de enero de 2009

Los Reyes Magos y las sábanas

Imagino que intentar mantener el anonimato de Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente, puede resultar un poco más complicado que antaño. Aún así, la ilusión con la que miles de niños esperan su llegada oculta, en más de una ocasión, las contradicciones que se muestran: reyes magos en cada centro comercial, anuncios en Tv, en internet, en folletos, incluso, diferentes cabalgatas al mismo tiempo. Todo apunta a que es un invento, pero sólo hay que ver la cara de los más pequeños, cuando miran a sus majestades, para darnos cuenta que la magia aún existe.

Y entonces, ¿cuándo desaparece esa magia?. Cuando somos capaces de crear expectativas y luego frustrarnos por no alcanzarlas.

Mi padre nos ha contado que, en su pubertad, el día de Reyes era un día corriente, de trabajo, como cualquier otro, excepto por algo: Mi abuelo les obsequiaba con una naranja, brillante, redonda, apetitosa (guardada desde la última cosecha) y, en el mejor de los casos, acompañada de dos almendras o un higo pasado. Y así, tan felices por el “maravilloso regalo”, sintiéndose especiales, emprendían camino a pie hasta donde tuvieran que ir a trabajar.

Hoy en día es casi imposible que un niño, en nuestro país, se sienta “mágico” con una naranja. Las expectativas son otras. Hay catálogos donde pueden señalar, aún sin saber leer, con un “Me lo pido” los artículos que quieren tener o cientos de anuncios en la Tv donde se muestran las excelencias de las factorías de juguetes y claro, no se cortan en pedir. No son culpables por ello, pero para intentar que no se hagan ilusiones, si sus expectativas pasan de lo económicamente factible, surgen algunas fórmulas como “Bueno, ya veremos, es que papá y mamá tienen que darle el dinero a los Reyes Magos para que compren los juguetes y si es muy caro, no puede ser” o “ hay que pedir poco porque de otra forma no hay juguetes para todos los niños del mundo”. ¡Qué deprimente, qué mentirosos!, ¿qué estamos haciendo?. Más tarde o más temprano lograrán sumar dos más dos y adiós a la magia.

Hace 35 años, un día como hoy, víspera de Reyes, mi familia y yo nos mudamos de casa. Fue todo un acontecimiento pasar de vivir en un pequeño ático a un piso con tres habitaciones; fue, sobre todo, increíble para mí. Ese día todo fue tórrido, la mudanza, el camión con las cosas, llevarlas a casa, colocarlas. Una jornada repleta de emociones. Pero llegó la noche, la noche de Reyes. No recuerdo si me costó, o no, dormir, pero amaneció y, tras situarme en mi nueva habitación, busqué mi regalo. Bajo mi cama había una especie de arpa con partituras y una colonia con forma de tortuga. Mi hermana también tenía regalos; un libro titulado “Flecha Negra” y otra colonia, esta vez, en forma de cisne. Y, para las dos, un sobre con dinero que decía “Para las sábanas nuevas”.
Y es que en mi casa, la que siempre ha hecho magia es mi madre y recordando una de sus frases : “La reina da lo que tiene” y ese año lo que tenía era falta de sábanas nuevas para nuestro dormitorio.
Mi hermana devoró su libro y yo, que aún no sabía leer, me puse, como loca, a tocar, una y otra vez, mi arpa, contenta, feliz. Y no la había pedido, en realidad, no había pedido nada, por eso fue tan fácil sentirme feliz, incluso con la posibilidad de estrenar sábanas en un futuro.

“No es más feliz quien más tiene, sino quien menos expectativas frustra”


Que la magia de los Reyes Magos les llene de ilusión de la buena, de la que está abierta a cualquier presente, a cualquier regalo, y que lo disfrutéis.
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2 de enero de 2009

Buenos propósitos


Cada fin de año nos proponemos empezar el año nuevo con algún que otro reto; algunos los llaman buenos propósitos, pero son retos en toda regla; bajar de peso, dejar de fumar, hacer ejercicio, aprender inglés, etc, etc.

Parece que la mezcla entre uvas y cava o sidra, según los casos, tuviera poderes mágicos llenos de fe. Fe ciega, la mayoría de las veces, porque casi siempre nos proponemos lo mismo y no lo conseguimos a lo largo de todo un año, trescientos sesenta y cinco días.

¿Son tan imposibles de lograr? No, en realidad, no, pero son, sobre todo, poco apetecibles, aunque sean necesarios.

El otro día, viendo el programa
Redes, de Eduardo Punset, mientras entrevistaba a Dan Ariely (economista conductual), me quedé colgada de una palabreja que ni siquiera sabía que existía y que aún me cuesta retener en la memoria “PROCRASTINACIÓN” cuyo significado es : acción de postergar lo que uno debe hacer para dedicarse a otras actividades más triviales o apetecibles.

Conocer esta palabra ha hecho que mi paso, de un año al otro, haya sido más relajado, más sereno, menos “flagelante”. Acabo de ver la luz y ahora sé que no he bajado de peso porque sea vaga, ni que tampoco consigo mantener la rutina del gimnasio por ser vaga, ni que soy una negada para el inglés porque sea vaga ¡Qué va! Gracias a Punset y a su colaborador he descubierto que no soy vaga, sino que padezco un grave episodio de “procrastinación” en cuanto me pongo a pensar en hacer algo por este body, jejeje.

Sirva este post para alentar a todos aquellos que alguna vez nos retamos con “buenos propósitos” y no los logramos, pero que aún así perseveramos en la fe de proponérnoslos cada año.

Este año...... mi reto será...pshhhh, es un secreto.


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31 de diciembre de 2008

Feliz Año Nuevo 2009

Para todos mis familiares y amigos...
Feliz Año Nuevo 2009
María Hdez.
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MAMA DAME TETA


Ayer, mientras repasaba las noticias en la red, un titular captó mi atención “Desata Facebook debate por fotos amamantando” y leí, envuelta en perplejidad, lo que se había montado. Inmediatamente, le envié el artículo a mi hermana, defensora de la lactancia materna, tal y como intenta reflejar en su blog MAMADAMETETA. No tardó mucho en colgar el artículo, indignada.

Por lo visto, Facebook suprimió la foto de una usuaria porque aparecía amamantando a su hijo, ya que su política de uso del servicio implica que la página sea segura para todos los usuarios, incluyendo niños. Según su portavoz "Fotos que contienen un pecho completamente expuesto (definido como el que muestra el pezón) violan esos términos (sobre material obsceno, pornográfico o sexualmente explícito) y pueden retirarse", indicó en un comunicado.

Puedo llegar a entender que existan unas “normas” que uno acepta libremente cuando entra a formar parte de un colectivo, pero el que sea considerada una “norma”, no significa que no pueda ser absurda e incoherente. Y ésta desde luego lo es. Pretender proteger a un niño del pecho de una madre es antinatural, estúpido y, si me apuran, de enfermo mental.

Un pezón puede resultar “obsceno, pornográfico o sexualmente explícito” dentro de un contexto que lo haga parecer así, pongamos una revista pornográfica o una película para adultos. Pero de la misma forma, una lengua también podría parecerlo y no creo que nadie se rasgue las vestiduras cuando se cuelga una foto de alguien enseñándola.

En una sociedad “desnaturalizada” como la actual, donde el culto al pecho femenino pasa por el quirófano y la silicona y no por su verdadera naturaleza funcional, dejar que exista una censura de este tipo, sobre un acto tan natural como dar de mamar a un bebé, me parece del todo reprobable. Es más, ya que tal censura procede de una norma, me refugiaré en otra norma más internacional, la
Convención sobre los Derechos del Niño, que es de aplicación desde 1990 por las Naciones Unidas y que dice así en su artículo 24, 2e):

“Asegurar que todos los sectores de la sociedad, y en particular los padres y los niños, conozcan los principios básicos de la salud y la nutrición de los niños, las ventajas de la lactancia materna, la higiene y el saneamiento ambiental y las medidas de prevención de accidentes, tengan acceso a la educación pertinente y reciban apoyo en la aplicación de esos conocimientos”.

La Lactancia Materna no es algo que unas pocas “progres” estén empeñadas en rescatar del olvido. La lactancia materna es, por encima de todas las cosas, un acto natural, propio de todos los mamíferos, que garantiza la nutrición del recién nacido y, por tanto, una supervivencia mayor de la especie. Desgraciadamente, el resto de los mamíferos no tiene una farmacia cerca cuando la lactancia natural no es posible; Eso tendría que hacernos pensar. Lo natural y normal es dar el pecho y lo “artificial” es alimentar con biberón, aunque sea factible, como también lo era utilizar una nodriza cuando la madre no podía amamantar al bebé.

El acto de amamantar, lejos de cualquier romanticismo, es una necesidad vital y como tal debería mostrarse, sin tabúes estúpidos que sólo proporcionan prejuicios y perjuicios.

No me gusta generalizar, pero en este caso, donde la leche materna es gratis, ¿es posible que exista interés en hacer del amamantamiento algo “lejano, extraño, anticuado, obsceno, pornográfico o sexual”? A ver, que una mamá reciente haga la cuenta de cuánto dinero se ha ahorrado dando el pecho, sin contar cuánta salud le ha dado a su hijo, que en el fondo, es lo que a todos nos interesa. SALUD y AMOR.

Si después de reflexionar sobre esto, alguien sigue viendo cosas “impúdicas” en una madre que amamanta, que se lo haga mirar por un especialista, rápido, sin pérdida de tiempo, creo que Ud. está enfermo.
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22 de diciembre de 2008

Feliz Navidad


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17 de diciembre de 2008

65 horas de jornada laboral


Como trabajadora y “cabeza” de familia he estado preocupada por el devenir de la votación que iba a celebrarse hoy en la Eurocámara por el asunto de la jornada de 65 horas semanales de trabajo.
Acabo de leer para alegría mía, y espero que de muchísimos trabajadores, que, al final, más de 500 eurodiputados han votado a favor de algunas de las 41 enmiendas presentadas, lo que significa que habrá un nuevo periodo de “conciliación” (90 días) y si no hay acuerdo, la propuesta de este “exceso de jornada” desaparecerá.

Desde mi profunda ignorancia, pero aplicando el poco sentido común que creo tener, no logro comprender cómo se ha llegado a este punto, donde los derechos adquiridos por los trabajadores, a lo largo de la historia, sobre todo durante el último siglo, parecen ir a la deriva, navegando sobre un mercado económico y financiero mundial cuajado de tempestades y huracanes, a cual más preocupante.

Admito que he tenido que estudiarme lo que significa “
flexiguridad”, vocablo muy utilizado en esta propuesta. Por lo visto, este término hace referencia a un sistema utilizado en Dinamarca, que proporciona una gran flexibilidad a las empresas a la hora de contratar y despedir, pero al mismo tiempo garantiza el cobro del 90% de su sueldo en prestación a las personas que se vean desempleadas, hasta un máximo de cuatro años. Durante este tiempo, tendrán que realizar cursos de formación y si la situación de paro continúa, se les instruirá en los sectores con más oferta de empleo. De manera que se une la flexibilidad laboral a la seguridad de poder mantener la economía familiar, a pesar de perder el empleo, y tener la seguridad que el sistema hará lo posible para una rápida reinsersión laboral.

Hasta aquí, creo yo, no hay mucho malo que objetar ¿verdad?. Sería ideal un sistema así, que te protegiera en caso de pérdida de trabajo, sin dejarte al límite de la miseria y que, además, se comprometiera en serio en ayudarte a volver al mercado laboral con un plan de empleo y formación casi “idílico”, visto desde la distancia y con todas las reservas del mundo, ya que no conozco a ningún danés que pueda hablarme del sistema en cuestión.

Pero ahora es donde me pierdo totalmente. No comprendo que tienen que ver las 65 horas de jornada con el sistema danés. No le veo color por ningún lado.

Según la información que aparece en la
página del Ministerio de Refugiados, Inmigración e Integración de Dinamarca, en este país la jornada laboral es de 37 horas semanales con 5 semanas de vacaciones pagadas. Además cabe destacar de la entrevista a Claus Hjort Frederiksen , ministro de empleo danés, que publicó el Suplemento de El Mundo el 24 de Junio de 2007, lo siguiente:

P.- ¿Cuál es el precio de la 'flexiguridad'?
R.- Es muy caro. Muchos políticos europeos vienen a estudiar el sistema y lo encuentran tremendamente interesante por lo flexible, pero cuando hablamos de la parte de seguridad y de las políticas de educación, les cambia el semblante.

A saber, Dinamarca es un país con una población que ronda los 5 millones y medio de habitantes, más o menos como Madrid, con una tasa de paro del 3.7 %. España, por el contrario, tiene más de 46 millones de habitantes y casi 3 millones de parados. Y ya les resulta caro mantener ese plan.
A ver si alguien viene y me lo explica porque no hay forma de que me entere. Tal y como está la economía mundial, hundida, casi ahogada por completo, gracias a los “grandes inversores”, los reyes del mambo, los de la sartén por el mango, los verdaderos protagonistas de “La avaricia rompió el saco….del banco”, donde cada día se presentan ERE de diversas empresas, que en el mejor de los casos, sólo reducen las jornadas de trabajo a la espera de una mejoría, que se antoja lejana, y en el peor te dejan en la calle, donde se acabaron las horas extras, donde la hipoteca asfixia y la cesta de la compra no se abarata. Si no hay trabajo, no hay consumo, nadie gasta ¿Dónde piensan emplear tantas horas al personal?.

Yo sé lo que pasa, me lo imagino… En tiempo de crisis todo el mundo le teme al futuro, a la posibilidad de la caída, a acabar en la pobreza y a algunos les interesa la “flexiguridad” pero no dentro de un marco de respecto, sino agarrándote de las entrañas y diciendo “es lo que hay, o trabajas tanto o no hay curro...eso sí, la horita es a precio de saldo, no vayas a hacerte rico mientras trabajas para mi”.
Todo lo contrario ocurre en Dinamarca que es la nación más feliz del mundo, según cuentan en la revista
www.solociencia.com (leer más).

Que no nos mientan, la “flexiguridad” de Dinamarca, es de Dinamarca y la que pretenden colarnos es otra, a propuesta de Reino Unido que, para más INRI, sólo quiere ser europeo cuando le interesa, mientras tanto continúa con su Banco Central y su moneda. Vamos..soy británico, reino unido, un poco europeo, pero sobre todo, “flexiguro” de 65 horas.

Ay, ay, ay…. Menos mal que reinó la cordura y los eurodiputados votaron en contra de tan polémica propuesta británica porque ya me veía mandándole mensajes al móvil a mi hijo para desearle buenos días, que calentara en el microondas las judías que hice ¿el domingo de la semana pasada?, buenas noches…no me esperes.
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10 de diciembre de 2008

Ser padres...


Leyendo lo que dice mi hermana sobre su hijo (“mi peloto”), me vienen a la mente esos primeros sentimientos que los nuevos padres empezamos a forjar cuando una nueva vida llega a la nuestra; un nuevo ser que cambiará nuestra existencia para siempre. Nuestra forma de pensar, de actuar, de soñar....todo.

Luego será la vida quien irá recolocando todas esas incógnitas, revestidas de deseos, y no siempre se corresponderán con aquello que soñamos, aunque, a veces, sí.

Se dice por ahí que uno empieza a ser buen hijo cuando comienza a ser padre y no le falta razón a la sentencia. Desde que la vida de tu retoño se convierte en lo más importante de tu existencia, te planteas lo que fuiste, eres o serás para tus propios progenitores y descubres que, aunque ames hasta el infinito a tu vástago, antes otros hicieron y hacen lo mismo por ti, si aún tienes la suerte de conservarlos.

Hasta que ese momento llegue pasarás de ser una personita, totalmente, dependiente de ellos, para poco a poco ir rompiendo los cabos de amarre hasta convertirte en adulto, aunque para ello pienses, más de una vez, “mi madre es una pesada” o “mi padre no lo entiende”. En esta carrera hacia la madurez irás resolviendo todas las incógnitas que tus padres albergaron sobre tu futuro, con aciertos y errores.

Ser padre es como intentar licenciarse en la carrera del “¿Qué será?”, disciplina en la que nunca se llega a ser experto del todo; durante un llanto ¿qué será, gases o hambre?, tras una caída ¿qué será, un rasguño o un corte profundo?, en sus estudios ¿qué será, un aprobado o un suspenso?, en la adolescencia ¿qué será, responsable o bala perdida?, en su juventud ¿qué será, buena persona o mala gente?, en su vida ¿qué será, feliz o desgraciado?. Cada respuesta irá marcando la vida, la del hijo y la de los padres.

Imagino que el mejor reconocimiento “académico” que se puede llegar a tener en una carrera tan larga como ésta, será poder reunir a todos los hijos, con sus propias vidas, desvelos y retoños, y tras unos momentos de relajación, pensar “valió la pena el esfuerzo”.

Quizás, las fiestas que se avecinan sean un buen momento para darles, a nuestros padres, un “aprobado” con nota: “Te quiero” + beso.

Nota: para las madres, el beso se puede conjugar con un achuchón, nos encanta.
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1 de diciembre de 2008

¿Qué fue de los amigos invisibles?


Hay quienes a lo largo de su infancia cuentan con la apreciada presencia de un “amigo invisible”. Seguramente, jugar debe ser parte de una obligación infantil innata y cuando las circunstancias no permiten tener amigos de carne y hueso, para compartir unas horas de diversión, la fantasía viene a suplir esta carencia haciendo “aparecer” a estos seres.
Yo, que recuerde, no tuve ninguno, pero mi hijo tuvo TRES y al mismo tiempo.
No puedo establecer con claridad el momento exacto de su aparición en casa, pero los recuerdo con mucho humor. Mi hijo tenía unos tres años y sus “inseparables” se llamaban Güisa, Antonio y Javier.
De pronto, lo escuchaba charlando, animosamente, con sus amigos; les daba explicaciones sobre la manera correcta de colocar sus coches “medianos” en la alfombra o cómo hacer una larga caravana que ocupara todo el pasillo. Otras veces, emulaba ser su mentor y les daba grandes dosis de medidas correccionales, como de qué manera tenían que sentarse o lavarse las manos.
Hasta aquí todo era normal, pero el asunto cambiaba cuando mi pequeño lord hacía que sus imaginables formaran parte de las escenas cotidianas.
Un día, por ejemplo, al irme a sentar en el sofá, escucho – “ Nooooooo,. Mamá, que están sentados Güisa, Antonio y Javier, los vas a aplastar”- y yo me quedé a medio camino del sofá, con el trasero en pompa y con cara de póker.
En otra ocasión, casi cometo un asesinato en serie cuando puse en marcha la aspiradora y casi atraigo hacia la tripa del electrodoméstico a los amiguísimos; menos mal que una vocecita de alarma me gritó – “ Mamiiiiii, no, nooo…que Güisa, Antonio y Javier están durmiendo, escondidos en los cojines”. Tuve que esperar a que se despertaran y “amablemente” decidieran cambiar de ubicación.
Pero sin duda, el episodio más divertido ocurrió cuando íbamos a irnos de vacaciones. No sabía que iba a pasar cuando mi hijo no pudiera explicarme cómo diablos pensaba llevarse a sus amigos, porque, evidentemente, no íbamos a pagar tres billetes más de avión. Así que puse mucho cuidado en no nombrarle a sus amigos durante los preparativos del viaje. Llegado el día de nuestra partida y ya dentro del avión, mi hijo me dice – “Antonio y Javier no han venido”- . Lo miro con cara de …”Oh my god” y continúa – “pero Güisa si viene”. Enseguida me puse a temblar porque imaginaba lo que podría pasar cuando el pasajero del asiento contiguo viniera a sentarse, ¡qué espectáculo!, pero muy resuelto me dice mi vástago -“Güisa está allí”- señalando hacia la parte delantera del avión, tras la cortina. Carambaaaaaa con Güisa, iba en clase preferente.
Estando en casa de los abuelos, mi queridísimo hijo localizó una preciosa cabeza especial para prácticas de peluquería de su tía y se entretuvo, muy calladito, en pintarrajearle la cara, como si de un maquillador se tratara. Cuando descubrimos el desastre, le pedí explicaciones sobre su comportamiento y me dijo – “Es que Güisa quería estar guapa”- y al adquirir forma “humana” (algo rara, eso sí), Güisa desapareció para siempre, lo que me hace pensar que todo, en nuestras fantasías, es más perfecto y deseable y que cuando lo hacemos realidad pierden parte de su misterio.
A veces me pregunto, si Güisa, Antonio y Javier, habrán crecido tanto como mi hijo o se han quedado para siempre escondidos entre los cojines de aquél sofá.
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25 de noviembre de 2008

25 de Noviembre de 2008



25 de Noviembre:
19:00 hrs. Concentración en la Plaza de la Candelaria (Santa Cruz de Tenerife)


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Pitillos si, tabaco no

Se ha visto en la Tv, un spot de cierta bebida de cola, donde bajo la frase “Soy un chaval de verdad, ésta es la mejor edad”, se nos muestra, en segundos, muchos aspectos cotidianos de lo que fue la década de los 80’s.

Para quienes “estuvimos allí”, puede resultarnos anecdótico, incluso gracioso, o consigue ocasionarnos una depresión de caballo al hacernos conscientes que, como dice el tango, “20 años no es nada”.

Personalmente, no tengo muy claro cómo, dónde y cuando se esfumaron, porque todo ha ido tan deprisa que mis incipientes “patitas de pollo” han pasado, en un kikirikí, a ser verdaderas “patas de gallo” y yo sin enterarme.

De lo que sí estoy segura es que, tal y como dice dicho spot: “Fuiste pionera en llevar pantalón pitillo”.

La moda lleva intrínseco un comportamiento cíclico y cada dos décadas, algo de lo que fue, vuelve, adaptándose a los tiempos, pero, en esencia, es lo mismo. En los 60’s, también se usaron los pantalones ajustados, pero unir “pantalón tejano + pitillo” fue algo propio de los 80’s. Cada veinte años regresan, sólo que, en la actualidad, lo han hecho con lycra incorporada, por lo que la gran odisea de llevarlos ceñidísimos a los tobillos no tiene complejidad, porque estiran.

En los 80’s, intentar meter el pie dentro de un tejano, ajustado hasta el límite y que no estiraba en absoluto, tenía algunos riesgos: de tanto alargar el empeine del pie, para hacerlo entrar, podías acabar con distensión muscular o bien, de tanto empujar, las costuras cedían y terminabas con un pantalón descosido, cuando no, roto. En definitiva, había que sudar lo suyo para ganarse el orgullo de llevar el tejano más “entubado” de todo el instituto y, por supuesto, a la vez, renunciar a la posibilidad de rascarte en vivo, si por casualidad te picaba un mosquito, o tener prisa y querer calzarte antes de vestirte.

Creo que en recuerdo a esa dosis de sufrimiento, asociado al uso de vaqueros “entubados”, todos aquellos que hoy “estamos en la mejor edad”, pero ya vigilando nuestra salud, deberíamos alzar la voz para gritar:
“ Pitillos, Siiii, Tabaco, Noooo”
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21 de noviembre de 2008

Cuando el corazón llora...


El día 20 de Noviembre es, hasta hoy y durante muchos años más, una fecha recordada, aprendida o escuchada por millones de personas en este país y también fuera de sus fronteras. No creo que haga falta mencionar el motivo, pero..

¿Y A MÍ QUÉ?

A mi me recuerda otro 20 de Noviembre, otra muerte, otro final, otro dolor....del alma.

Ayer, nadie de mi alrededor notó que cada vez que escuchaba la fecha, o un comentario al respecto o una alusión a los años que habían pasado desde... mis ojos se empañaban y mi alma se encogía. Hace 11 años perdí un trocito de mi vida; sólo un trocito porque aún era pequeño, pero que de haber podido SER se hubiera transformado en una gran parte de mi existencia, como lo es mi primer hijo, como lo son TODOS los hijos.

A veces, cuando siento ese vacío, ese “nada”, pienso en aquello que nos enseñaron en el colegio: “La materia ni se crea, ni se destruye, solo se TRANSFORMA” y me dejo llevar hasta donde mi razón desrazona. “¿y si esa “materia” que fue mía pudiera aún guardar el recuerdo del ruido que producía mi corazón al latir?” ¿sería posible?”. Ese zumbido y una enorme tristeza son el único legado que pude darle.

Cada 20 de Noviembre, en algún momento del día o de la noche, hay lágrimas que se derraman de mis ojos, serenas, pausadas, como un arroyo apagado. Llora el corazón de una madre: por lo que no pudo ser, por lo que hubiera podido ser, por lo que compartimos en silencio, por aquellas esperanzas que se frustraron, por todas esas cosas que nunca más podrá tener, sentir, soñar, por todos los miedos, por tantas dudas, por MI.

Creo que siempre recordaré el 20 de Noviembre, pero no como el resto de los españoles, sino como una mujer que entre dolores perdió una esperanza. Solo durante unas horas me permito abatirme....un poquito.

Mañana será otro día y volverá a lucir el sol sobre mi cabeza (o tal vez no, porque está lloviendo) y volveré a sonreír. Tengo más esperanzas, más sueños y, sobre todo, tengo un hijo al que adoro, porque no es sólo un trocito de materia, ...es mi Trocito de Cielo.
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16 de noviembre de 2008

Adiós monedero, ¡Hola cartera!


Hace algún tiempo, mi hermana menor, me invitó que la acompañase a un gran centro comercial, de firma reconocida en todo el país, con la intención de comprar una cartera. Le recomendé que podía hacer lo mismo en otro establecimiento y ahorrarse unos euros, pero ella insistió en ir al lugar que había elegido.

Por el camino me fue contando que a lo largo de su vida profesional había tenido que tratar a muchas señoras de “alto standing” y que una cosa siempre llamaba, poderosamente, su atención; todas ellas portaban grandes carteras, repletas de tarjetas de crédito, débito y de distinta índole, cada cual más llamativa, que no dudaban en mostrar cada vez que iban a deleitarse con el pago de sus facturas, aunque el dinero en efectivo escaseara, a simple vista.

Intentaba con todas mis fuerzas centrarme y comprender qué era lo que mi hermana trataba de mostrarme, pero seguía sin encontrar relación entre todas esas mujeres de carteras descomunales y el empeño de mi consanguínea en gastarse una pasta gansa en comprar una de ellas.

Al ver mi cara de jaque, me expuso, de la mejor forma que pudo, lo que estaba pensando:

“ Hermana... he reflexionado al respecto y creo, de verdad, que un cambio de mentalidad abre muchas puertas y, a veces, por simple comodidad las mantenemos cerradas. ¿Has mirado bien lo que cabe en tu monedero? ¿Tu documentación? ¿Una tarjeta de crédito? ¿Monedas? ¿Algún que otro billete? . Prácticamente, nada. Es verdad, parece práctico, pero estoy convencida que un espacio tan reducido no puede “atraer” muchas riquezas. Hoy voy a cambiar mi ridículo monedero por una cartera, grande, bonita, con muchos departamentos que me permitan ordenar y “soñar” otros cambios. Hoy es la cartera, pero mañana será mi forma de ver la vida, porque creo que mantener una idea de abundancia, en todos los aspectos de mi ser, me ayudará a sacar todo el potencial que llevo dentro. La cartera sólo será una llamada de atención diaria para perseverar en mis sueños.”

¡¡¡¡ Caray con mi hermanita!!! Está claro que uno siempre puede aprender, hasta de una hermana menor.

Voy a confesar que ha pasado algún tiempo desde esa visita al centro comercial, pero, de igual manera, aseguro que ella tenía razón; un cambio de pensamientos es el mejor de los impulsos; mirar al mundo de manera positiva, pensar que todo es posible, mantener viva la ilusión y la capacidad de soñar.

En cuanto acabe estas letras, me voy a comprar una cartera... y la llenaré de SUEÑOS.
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11 de noviembre de 2008

La relatividad




Hoy he vuelto a poner los pies en el gimnasio después de casi un año de ausencia. Estoy muerta, más que muerta, exhausta.

En realidad no es que me exceda en ejercicio, que va. Lo que me deja para el arrastre es seguir las estadísticas del tiempo, distancia y calorías consumidas mientras camino hacia ninguna parte o pedaleo a ningún sitio. ¡Qué desagradables son esos números!.

Y aquí es donde entra la relatividad. ¿Cómo es posible que tarde dos segundos en zamparme una magdalena y tenga que sufrir 20 minutos de marcha para hacer desaparecer 85 tristes calorías?.

No es que me pase el día mirando cuántas calorías engullo, pero tengo una manía (varias, pero ahora solo interesa una de ellas); me entretengo en leer toda la información que aparece en los paquetes de lo que sea mientras como. Y claro, a poco que hagas la cuenta, unas galletitas de nada suman una barbaridad de calorías y, si encima, calculas cuantos kilómetros tienes que andar para hacerlas desaparecer, acabas con una indigestión severa.

Mañana será peor aún, porque iré a la piscina y allí no hay numeritos, sólo metros y metros de agua clorada y, otra vez, la relatividad. ¿Por qué 25 metros andando parecen poco y cuando tienes que vértelas con el bañador puesto se transforman en “distancia olímpica”?.

De momento voy a darme una vuelta por la cocina a ver si repongo “el tipo”, porque con tantos cálculos, tanta relatividad y tanto ejercicio me han entrado ganitas de comer.
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9 de noviembre de 2008

Un turrón, porque sí


Apenas he dejado atrás las toallas y los bronceadores y, sin darme cuenta, al pasear entre los pasillos del supermercado, me encuentro con la estantería de los turrones, como si de un calendario de adviento se tratara. ¡Qué barbaridad! ¡ Ya llegó la Navidad!, pero ¿qué pasó con los meses, se encogieron?. En realidad, no, y aunque sean doce, para los centros comerciales se reducen a: “Verano”, “Navidad” y “la terrible cuesta hasta el verano siguiente”.
Vuelvo en mí tras tanta cavilación y me concentro en repasar las novedades de este año. Cada vez son más frecuentes los turrones y pralinés de “new age”, tan exóticos, tan apetecibles, tan ... ¿son de verdad? : praliné de piña, de café, bombón de licor, arroz con leche, trufas con nata, naranja y así hasta cansarte. Lo cierto es que me dan ganas de comprarlos todos y entonces pienso en la cruda realidad; llegará el día de Reyes y mil turrones a medio degustar.
Cuando era niña eso no pasaba. En primer lugar, porque sólo se consumían el turrón de Jijona, el de Alicante y el de Yema, porque siempre hay un pariente que lo prefiere, y en segundo, porque había que ver quien era el espabilado que le metía mano a los trozos de turrón que quedaban, tras guardar el arbolito y los adornos navideños; el turrón blando, ya estaba demasiado blando y el duro, acababa como derretido tras tantos días de fiesta. Eso sí, la ausencia de otros turrones, se suplía con dulces: truchas y rosquetes y algún que otro licor, todos ellos caseros.
Hoy en día, estos dulces navideños también se pueden comprar, pero han perdido la parte divertida de la elaboración casera. Desde luego, lo recuerdo como todo un acontecimiento, desde la tremenda duda “ la trucha ¿de batata o cabello de ángel?” hasta la maestría de “enroscar” el rosquete para que luego no se abriera al freírlo.
A los niños nos dejaban participar, pero también nos causaba una terrible desesperación, cuando tras verlos elaborados, una voz se alzaba entre la harina, la manteca y la levadura y decía: “Hasta que no se enfríen, no se pueden comer, que te duele la barriga”. ¿Cuánto hay que esperar?, ¿cuántos eternos minutos tardan en estar “comestibles”? ¿por qué no puedo comer un rosquete caliente y cuando protesto porque la sopa está hirviendo me regañan? .... qué ganas tengo de ser mayor.
Y entonces, cuando ya te sentías incomprendida del todo y te sumías en la pequeñez de tu estatura, una mano maternal te acercaba el “rosquete”, ese rosquete, el ansiado rosquete... y la vida volvía a ser maravillosa.

Lo tengo decidido, ya soy mayor, voy a comprar un turrón de tiramisú y voy a festejar que, por fin, ¡Ha llegado la Navidad!.
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