
El cardiólogo Valentí Fuster, dentro del marco del Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología que se ha celebrado este martes en Barcelona, ha alertado que la enfermedad cardiovascular es una epidemia que seguirá progresando porque la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década.
¿QUÉ ESTÁ PASANDO?El sedentarismo y los malos hábitos alimenticios, que en las últimas décadas hemos adoptado como “estilo de vida”, nos pueden acarrear, con mucha probabilidad, patologías como diabetes, hipertensión y tasas elevadas de colesterol, desde edades tempranas.
¿QUÉ COMEMOS?

Mariano Lozano, un español residente en EEUU, desde su blog , describe la “cultura del exceso” que afecta a la población estadounidense, pero que bien podría hacerse extensivo al conjunto de países que se han unido al carro de la “sobrealimentación”.
¿QUÉ NOS SOBRA?El Dr. Jorge de Paula nos orienta sobre un término a tener en consideración: el síndrome metabólico (SM). Este concepto moderno permite identificar a personas con riesgo elevado de desarrollar diabetes, hipertensión, dislipemia y enfermedades vasculares, aún cuando se “sienten sanas”.
¿QUÉ NOS FALTA?
Concienciación y prevención.
En España, afecta al 8-16% de los niños de entre seis y siete años. Entre la población adulta, un 20% padece obesidad, que mata a 18.000 personas al año en el país. Además, un 30% de los adultos tiene sobrepeso.
Según palabras de Dr. Fuster “nunca es demasiado tarde para empezar a cuidarse, ... y nunca demasiado pronto”.
Pero sí podemos empezar pronto con nuestros hijos, desde su nacimiento, con la lactancia materna.

Según la AEPED (Asociación Española de Pediatría) “La leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los primeros meses de la vida. Protege al niño frente a muchas enfermedades tales como catarros, bronquiolitis, neumonía, diarreas, otitis, meningitis, infecciones de orina, enterocolitis necrotizante o síndrome de muerte súbita del lactante, mientras el bebé está siendo amamantado; pero también le protege de enfermedades futuras como asma, alergia, obesidad, enfermedades inmunitarias como la diabetes, la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa y arterioesclerosis o infarto de miocardio en la edad adulta y favorece el desarrollo intelectual”.
Además, según los últimos estudios realizados por Early Nutrition Academy (ENA), y dentro del Programa de Obesidad Infantil de la UE, los bebés alimentados con leche materna tienen menos probabilidades de ser obesos durante su infancia que aquellos alimentados con fórmulas maternizadas.
Si bien, como padres, debemos inculcar, desde casa, buenos hábitos alimenticios, el fomento de una alimentación saludable en los colegios y una buena práctica en los comedores escolares, en niños de entre 3 y 7 años, sería determinante para modelar una correcta conducta futura.Existen programas como Thao Salud Infantil cuyo objetivo es inculcar en los niños y sus familias las motivaciones positivas de los comportamientos saludables, para que éstos los asuman de forma permanente.
Los niveles de obesidad infantil son alarmantes y sus consecuencias en la salud de nuestros niños son “visibles” desde edades tempranas, Según un estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología hasta 50% de esos niños podrían estar sufriendo ateroesclerosis -la acumulación de placas de grasa en las arterias.
La Organización Mundial de la Salud calcula que para el año 2015 habrá en el mundo 2.300 millones de adultos con sobrepeso y obesidad.




















