Estas son algunas cosas de las que pueden leerse en dicho artículo.
"Hasta hace unas décadas, si usted quería una casa pero no ganaba lo suficiente, mala suerte, no podía comprarla…”
“…Su nivel de vida, así como su imagen, estaban limitados por su riqueza real"
"Pero entonces llegaron los préstamos baratos, los créditos en los que sólo había que devolver el interés, las hipotecas sin entrada y las tarjetas de crédito para todo el mundo…".
"Parecía estupendo. Todos conseguían sus juguetes caros y las casas que siempre habían deseado, y sin tener que esperar. Así, muchos vivían como la aristocracia que creían ser, incluso si no tenían cómo pagarlo"
"La disponibilidad de crédito fácil permitió que la gente presentara una imagen muy inflada sobre su éxito, tanto hacia sí mismos como a los demás".
Según los autores, ésta, entra otras, ha sido causa del incremento “narcisista” en su país, cuya definición por la Clínica Mayo es: “Una patología mental en la que se tiene una idea exagerada de la importancia de uno mismo y una profunda necesidad de ser admirado, además de una escasa consideración por los sentimientos de los demás"
Además apuntan: “El narcisismo está por todas partes": ropa para bebés con la inscripción "soy especial", competiciones deportivas escolares donde se otorgan trofeos, simplemente, por participar para que todos se sientan "ganadores" y adultos que publican cada detalle de su vida en Facebook, etc.”. “Hay más narcisistas que nunca, y quienes no lo son se dejan seducir también por el culto al aspecto físico, la idolatría hacia los famosos y la búsqueda de notoriedad".
Identifican cuatro causas: los padres, que hinchan el ego de sus hijos con elogios excesivos; los medios de comunicación, que presentan como normales conductas narcisistas patológicas; internet, que hace posible un exhibicionismo sin precedentes; y por último, la burbuja crediticia.
"El boom de crédito fácil, que comenzó en los 90 y terminó de manera espectacular en 2007-08, permitió a la gente aparentar que estaban mejor de lo que realmente estaban"
"La inflación del crédito lleva a la inflación de la imagen de uno mismo y alimenta el sentimiento de que se tiene derecho a todo, porque se consigue lo que uno quiere sin pagar".
"Lamentablemente, comprar bienes lujosos a crédito para creerse importante es como fumar crack para subirse el ánimo: una solución rápida y barata, pero que sólo funciona al principio. A largo plazo te deja deprimido y sin un duro".
Pues bien, cuando leí la noticia no fui más allá de pensar que no sólo en EE.UU está ocurriendo esto, sino que es una “epidemia” muy bien extendida (e intencionada) y que en España debemos tener una concentración de “narcisos”, de tal calibre, que si tuvieran “olor” estaríamos perfumados todo el rato. Ni siquiera pensaba escribir sobre esto, porque lo de “vivir por encima de nuestras posibilidades” ya está muy trillado aunque sea tan cierto que duela. Pero…se me cruzó el demonio en el camino y aquí estoy, que aún no salgo de mi asombro.
Les cuento.
La otra noche perdí el sueño; no sé donde marchó, pero no estaba en mi casa. Intenté buscarlo entre mis manualidades y el sonido de fondo de la televisión, que “casi” nunca veo, pero fue inútil. Igual de inútil que tener “tropecientos” canales de TDT pasada la medianoche, porque lo único que proliferan son “adivinos” y los “¡Llama, tonto, más que tonto!”.
Al final, y después de mucha flecha arriba y flecha abajo (del mando, se entiende), algo llamó mi atención en
MTV; un grupo de chicas quería transformarse en un verdadero equipo de “
super-animadoras-volteretistas” de su colegio. El programa se llama “
Made ¡Quiero cambiar!” y para conseguirlo, los protagonistas serán ayudados o entrenados, durante un periodo de tiempo, por un personaje relevante (aunque sea en su pueblo) dentro del tema que traten, hasta alcanzar el objetivo. En este caso, el tutor sería un entrenador nacional de “
super-animadoras-volteretistas”.
A las pobres chiquillas les costó lo suyo ponerse a tono; mucho entrenamiento (al más puro estilo de peli-merikana del ejército: “Si tienes que vomitar, vomita”, “No vengo a perder mi tiempo”), y mucho esfuerzo. Al final, consiguieron “lucirse” delante de todo el público que asistió al partido, al fin y al cabo ése era su objetivo: obtener la admiración.
A continuación, sin pausa, dos grupos de acaudalados jóvenes me van a enseñar sus
super-casas. Este programa se llama “
Teen Cribs” y si el traductor de
Google no me ha engañado significa “
Cuna de adolescentes”.
¡Lo flipas en colores!: auténticas salas de cine, con butacones reclinables, pantalla gigante, máquina de palomitas, dormitorios del tamaño de mi piso (o más), cocinas grandes, grandes, donde las neveras son como mi armario ropero, salones imposibles, salas de juegos con billares, futbolines, pantallas de plasma, baños inmensos, ascensores, piscinas, campo de golf, pistas para tenis, baloncesto, etc., coches de alta gama. No les falta de nada….que se pueda comprar.
Eso sí, a juzgar por el orden y limpieza de las cocinas, a mi me da que en esas casas nunca huele a café recién hecho. Igual me equivoco.
Además de las salas de cine y las dimensiones desproporcionadas de todo, existen dos cosas que comparten las dos familias; del interior, solo nos enseñan las habitaciones de los jóvenes y las estancias comunes de la casa; nunca las habitaciones de los padres. Y por otro lado, la idea-concepto-filosofía, de éstos últimos, de “haber creado un hogar donde sus hijos quieran volver”, pero eso sí, hasta que llegue ese momento prefieren que “sus amigos vengan a casa, así siempre sabemos donde están nuestros hijos”.
No sé yo si esta teoría funcionará, porque aunque la jaula sea de oro, no deja de ser una jaula; te ves fuera de ella y en lo menos que piensas es en volver aunque eso signifique que tengas que olvidar “el oro” para vivir de “la plata”.
Y para rematar mi sesión nocturna de televisión, porque sin ganas de más me quedé:
"Super Dulces 16”.
¡Por todos los diablos calvos! No se puede ser más…más….más…no tengo palabras. Prueben y vean, si no lo han hecho aún.
Unas crías “malcriadas”, abusadoras y maltratadoras de todo lo que no gire a su ritmo y a su aire. Se supone que preparan su fiesta de “los 16”, pero el resultado es increíble. ¿Qué es lo que vende este programa?, ¿lujo extremo?, ¿actitudes caprichosas?, ¿moda?, ¿malcriadez?, ¿soberbia?, ¿egoísmo?, ¿hipocresía?.
Si el exceso de dinero "cría" hijos como éstos, “virgencita que me quede como estoy”.
Viendo programas de este calibre, donde te enseñan que en un plazo máximo de 40 días de trabajo (no vayas a herniarte) puedes llegar a ser “admirado”, donde te muestran, casi con desdén, una casa en la que sólo falta lo que no se puede comprar con Master Card y donde por tener “eso” que quiero, sea como sea, “Maaaaa ----- tooooo” ¿qué esperan tener?, ¿amargados de por vida?, ¿envidiosos patológicos?, ¿delincuentes compulsivos?. En el fondo es lo que interesa ¿verdad?.
No es que odie la televisión, pero la otra noche, “En Ti Vi” algo que no me gusta: manipulación.
Lo malo del caso es que cuando no es “en ti”, es en “aquel”, pero la manipulación existe siempre. El asunto da para pensar, ¿a que sí?.