7 de octubre de 2010

En ti vi: narcisos

Hace unas semanas, leí un titular que, cuando menos, me pareció curioso: “El crédito fácil crea una “epidemia de narcisismo” en EE.UU.”.

A esta conclusión llegaron Jean Twenge y Keith Campbell, autores del libro “The Narcissism Epidemic: living in the Age of Entitlemen” (2009) observando el comportamiento de parte de la población norteamericana, en estos últimos años.

Estas son algunas cosas de las que pueden leerse en dicho artículo.

"Hasta hace unas décadas, si usted quería una casa pero no ganaba lo suficiente, mala suerte, no podía comprarla…”

“…Su nivel de vida, así como su imagen, estaban limitados por su riqueza real"

"Pero entonces llegaron los préstamos baratos, los créditos en los que sólo había que devolver el interés, las hipotecas sin entrada y las tarjetas de crédito para todo el mundo…".

"Parecía estupendo. Todos conseguían sus juguetes caros y las casas que siempre habían deseado, y sin tener que esperar. Así, muchos vivían como la aristocracia que creían ser, incluso si no tenían cómo pagarlo"

"La disponibilidad de crédito fácil permitió que la gente presentara una imagen muy inflada sobre su éxito, tanto hacia sí mismos como a los demás".

Según los autores, ésta, entra otras, ha sido causa del incremento “narcisista” en su país, cuya definición por la Clínica Mayo es: “Una patología mental en la que se tiene una idea exagerada de la importancia de uno mismo y una profunda necesidad de ser admirado, además de una escasa consideración por los sentimientos de los demás"

Además apuntan: “El narcisismo está por todas partes": ropa para bebés con la inscripción "soy especial", competiciones deportivas escolares donde se otorgan trofeos, simplemente, por participar para que todos se sientan "ganadores" y adultos que publican cada detalle de su vida en Facebook, etc.”. “Hay más narcisistas que nunca, y quienes no lo son se dejan seducir también por el culto al aspecto físico, la idolatría hacia los famosos y la búsqueda de notoriedad".

Identifican cuatro causas: los padres, que hinchan el ego de sus hijos con elogios excesivos; los medios de comunicación, que presentan como normales conductas narcisistas patológicas; internet, que hace posible un exhibicionismo sin precedentes; y por último, la burbuja crediticia.

"El boom de crédito fácil, que comenzó en los 90 y terminó de manera espectacular en 2007-08, permitió a la gente aparentar que estaban mejor de lo que realmente estaban"

"La inflación del crédito lleva a la inflación de la imagen de uno mismo y alimenta el sentimiento de que se tiene derecho a todo, porque se consigue lo que uno quiere sin pagar".

"Lamentablemente, comprar bienes lujosos a crédito para creerse importante es como fumar crack para subirse el ánimo: una solución rápida y barata, pero que sólo funciona al principio. A largo plazo te deja deprimido y sin un duro".

Pues bien, cuando leí la noticia no fui más allá de pensar que no sólo en EE.UU está ocurriendo esto, sino que es una “epidemia” muy bien extendida (e intencionada) y que en España debemos tener una concentración de “narcisos”, de tal calibre, que si tuvieran “olor” estaríamos perfumados todo el rato. Ni siquiera pensaba escribir sobre esto, porque lo de “vivir por encima de nuestras posibilidades” ya está muy trillado aunque sea tan cierto que duela. Pero…se me cruzó el demonio en el camino y aquí estoy, que aún no salgo de mi asombro.

Les cuento.

La otra noche perdí el sueño; no sé donde marchó, pero no estaba en mi casa. Intenté buscarlo entre mis manualidades y el sonido de fondo de la televisión, que “casi” nunca veo, pero fue inútil. Igual de inútil que tener “tropecientos” canales de TDT pasada la medianoche, porque lo único que proliferan son “adivinos” y los “¡Llama, tonto, más que tonto!”.
Al final, y después de mucha flecha arriba y flecha abajo (del mando, se entiende), algo llamó mi atención en MTV; un grupo de chicas quería transformarse en un verdadero equipo de “super-animadoras-volteretistas” de su colegio. El programa se llama “Made ¡Quiero cambiar!” y para conseguirlo, los protagonistas serán ayudados o entrenados, durante un periodo de tiempo, por un personaje relevante (aunque sea en su pueblo) dentro del tema que traten, hasta alcanzar el objetivo. En este caso, el tutor sería un entrenador nacional de “super-animadoras-volteretistas”.
A las pobres chiquillas les costó lo suyo ponerse a tono; mucho entrenamiento (al más puro estilo de peli-merikana del ejército: “Si tienes que vomitar, vomita”, “No vengo a perder mi tiempo”), y mucho esfuerzo. Al final, consiguieron “lucirse” delante de todo el público que asistió al partido, al fin y al cabo ése era su objetivo: obtener la admiración.
A continuación, sin pausa, dos grupos de acaudalados jóvenes me van a enseñar sus super-casas. Este programa se llama “Teen Cribs” y si el traductor de Google no me ha engañado significa “Cuna de adolescentes”. ¡Lo flipas en colores!: auténticas salas de cine, con butacones reclinables, pantalla gigante, máquina de palomitas, dormitorios del tamaño de mi piso (o más), cocinas grandes, grandes, donde las neveras son como mi armario ropero, salones imposibles, salas de juegos con billares, futbolines, pantallas de plasma, baños inmensos, ascensores, piscinas, campo de golf, pistas para tenis, baloncesto, etc., coches de alta gama. No les falta de nada….que se pueda comprar.

Eso sí, a juzgar por el orden y limpieza de las cocinas, a mi me da que en esas casas nunca huele a café recién hecho. Igual me equivoco.
Además de las salas de cine y las dimensiones desproporcionadas de todo, existen dos cosas que comparten las dos familias; del interior, solo nos enseñan las habitaciones de los jóvenes y las estancias comunes de la casa; nunca las habitaciones de los padres. Y por otro lado, la idea-concepto-filosofía, de éstos últimos, de “haber creado un hogar donde sus hijos quieran volver”, pero eso sí, hasta que llegue ese momento prefieren que “sus amigos vengan a casa, así siempre sabemos donde están nuestros hijos”.
No sé yo si esta teoría funcionará, porque aunque la jaula sea de oro, no deja de ser una jaula; te ves fuera de ella y en lo menos que piensas es en volver aunque eso signifique que tengas que olvidar “el oro” para vivir de “la plata”.
Y para rematar mi sesión nocturna de televisión, porque sin ganas de más me quedé: "Super Dulces 16”.
¡Por todos los diablos calvos! No se puede ser más…más….más…no tengo palabras. Prueben y vean, si no lo han hecho aún.
Unas crías “malcriadas”, abusadoras y maltratadoras de todo lo que no gire a su ritmo y a su aire. Se supone que preparan su fiesta de “los 16”, pero el resultado es increíble. ¿Qué es lo que vende este programa?, ¿lujo extremo?, ¿actitudes caprichosas?, ¿moda?, ¿malcriadez?, ¿soberbia?, ¿egoísmo?, ¿hipocresía?.

Si el exceso de dinero "cría" hijos como éstos, “virgencita que me quede como estoy”.

Viendo programas de este calibre, donde te enseñan que en un plazo máximo de 40 días de trabajo (no vayas a herniarte) puedes llegar a ser “admirado”, donde te muestran, casi con desdén, una casa en la que sólo falta lo que no se puede comprar con Master Card y donde por tener “eso” que quiero, sea como sea, “Maaaaa ----- tooooo” ¿qué esperan tener?, ¿amargados de por vida?, ¿envidiosos patológicos?, ¿delincuentes compulsivos?. En el fondo es lo que interesa ¿verdad?.

No es que odie la televisión, pero la otra noche, “En Ti Vi” algo que no me gusta: manipulación.

Lo malo del caso es que cuando no es “en ti”, es en “aquel”, pero la manipulación existe siempre. El asunto da para pensar, ¿a que sí?.
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10 de septiembre de 2010

Tintines para Germán

Desde hace algunos meses conozco los problemas de salud que Germán está padeciendo. Este joven es hijo de otro Germán, uno de los comentaristas que este blog me permitió conocer.

En las últimas semanas la situación se ha complicado mucho, las cosas no andan como serían deseables y las contrariedades se van sumando.

Siempre estamos hablando de las grandes posibilidades que nos ofrece la red, el ser o estar en 2.0, en mantenerse en conectividad total, en mostrarnos para que todo el que quiera llegar, lo haga. Germán “padre” no se lo ha pensado mucho y ha usado esta posibilidad para hacernos llegar, a todos sus contactos “virtuales”, su petición.

Es católico, creyente y practicante y mantiene su fe en el poder de la oración conjunta, pero también vive en este planeta y  sabe que “hay de todo en botica” y unos estarán por la labor de entonar un Padrenuestro o un Ave María,  otros se decantarán por un mantra ,o, simplemente, pensarán en Germán. Lo sabe y por ello se ha dirigido a todos nosotros así, con la humildad que solo un ser que está sufriendo puede mostrar, con el amor que unos padres sienten por sus hijos y, también, con la “desesperación” propia de quien sabe que el asunto “no está en sus manos”, y tan sólo para pedirnos que le dediquemos un poquito a su hijo, unos minutos, una oración, una plegaria, un “lo que sea” pero a su salud.

Desde hace varios meses le envío mis “tintines”.  Él y Almudena, su esposa, saben que es mi forma de rezar por Germán, de enviarle mis mejores pensamientos, de creer que puedo proyectar un poco de mi energía, de la mejor y positiva, para que su corazón le diga a su sangre, que le diga a sus órganos, que le diga a su alma: “claro que puedes”.

Fernando, de Soul Business, también ha publicado hoy “I say a little prayer for you”, dedicado a Germán y sus comentaristas, como Katy o Javier, entre otros, le han dedicado unas palabras.

Desde aquí,  le pido a todo aquel que lea este post que “piense” en Germán. Si es hombre o mujer de fe, que rece; si no lo es, que entone una canción alegre, que envíe sus mejores deseos de recuperación, que proyecte su fuerza y esperanza, que le dedique una poesía, que le regale un paisaje bonito. En definitiva, que haga lo que esté en su corazón para enviarle un poco de energía. No cuesta nada y entre todos podemos ser muchos “pensando” lo mismo:  “Yes, you can”.

Para y por Germán.
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7 de septiembre de 2010

7 de Septiembre



Caemos en la tentación de “dejarlo para una mejor ocasión” demasiadas veces. Posponemos ese regalo o esas palabras hasta el primer cumpleaños, la primera comunión, los 15 o los 18, el fin de carrera, el aniversario o las bodas de Oro como quien tiene la certeza de estar allí cuando llegue el momento.


Sin querer  “queriendo”  jugamos a sentirnos eternos, pero no, no lo somos.


Hoy es un día especial para ti y para mí; es tu cumpleaños, tu 17º cumpleaños y no voy a esperar a que cumplas 18 para regalarte un trocito de mi memoria:



“Hacía algunas horas  que sentía molestias en la zona lumbar. ¡No te impacientes, aún no es el momento! – había dicho tu abuela la tarde anterior,  al otro lado del teléfono y a 2000 kms. de distancia.



¿Sería posible? ¿Vendrías este día? ¿Me dejarías conocerte este 7 de Septiembre de 1993?. De ser así, habrías elegido un día muy especial. Borrarías de un plumazo una de mis tristezas, la que marcó otro 7 de Septiembre, seis años antes, cuando aquel avión despegó y me alejó de todo lo que había conocido y querido hasta entonces.



Sí, sí, sí, es un día precioso para que vengas a conocerme y además, hoy, justo hoy, hace 9 meses que el “milagro de la vida” se produjo. Que no te extrañe, las madres sabemos esas cosas, siempre tan apegadas a las fechas y los recordatorios. Si vienes hoy, te estaré esperando, como lo he hecho durante estos meses y como lo haré el resto de mi vida.



Llegó la hora, llamaré a tu padre.


¿Aún falta mucho?- pregunté. “Será cuando tenga que ser, aunque no tardará tanto como crees”- dijo alguien.



Y cuando llegó el momento,  se puso en marcha la verdadera carrera hacia la vida, ese paso estrecho entre las entrañas de una mujer, mezcla de dolor y esperanza,  bocanadas de aire, gotas de sudor y gemidos hasta el sonido anhelado: tu llanto.



Al mismo tiempo que el sol se escondía tras las redondeadas montañas  y las hogueras de “las candelarias” comenzaban a iluminar los cortijos y campos de la Axarquía aquel 7 de Septiembre,  viniste a mí, saliendo de mí, cambiando mi vida para siempre y por siempre.



Mientras mis manos tocaron las tuyas, tan pequeñas y frágiles, durante aquellos segundos, lloré. Lloré de felicidad, por ese momento, por verte bien, sano. Mis lágrimas felices se mezclaban con la sonrisa de mis labios al mirarte, al conocerte, al aprenderme cada uno de tus rasgos. Por fin estabas aquí, a mi lado.



Ni siquiera traté que me alcanzara el sueño aquella noche; era imposible; tenía tantas y tantas ganas de mirarte que  pasé mi primera noche como madre,  en vela. Puse mi mano cerca de la tuya y cogiste uno de mis dedos, abarcándolo durante toda la noche,  creando un nuevo cordón umbilical que nos mantuviera unidos nuevamente.



Aquel 7 de Septiembre de 1993 comenzaste tu vida y yo la mía, diferente a la que me hubiera gustado que tuvieras, distintas, ambas, a las que había soñado para nosotros pero ¡VIDA! con todo su significado; hemos luchado por ella, por la tuya y por la mía, nos hemos mantenido cogidos de la mano, como nuestra primera noche, intentando no desfallecer en este camino vital, a pesar de los contratiempos y de los tiempos.



No ha sido fácil ¿verdad?. Empezaste tu vida con una “super-mamá”, idolatrada y adorada, y  de repente, cuando tus hormonas empezaron a jugártela, ¿qué pasó?,  ¿dónde está mi madre?,  ¿quién es esta bruja?. No pasa nada, a las madres nos suele pasar eso, además de envejecer. ¡Caprichos de la naturaleza!. Pero no te preocupes, a mi madre, tu abuela,  también le pasó lo mismo y, justo el día que naciste, el maleficio desapareció y mi madre dejó de ser “bruja”  para volver a ser “la mejor madre”. Curioso, ¿verdad?. Me devolviste a mi madre.



Podría haber esperado un poco más para escribirte estas palabras, porque apenas estamos al principio del camino pero ¿por qué esperar a que la memoria traicionera trastoque las fechas, las imágenes o los sentimientos?.  



Durante los nueve meses que te esperé, mientras crecías dentro de mí, fuiste  modelando mi cuerpo de madre. Después estando a mi lado, en estos años, has ido modelando mi alma.



Sí tú eres fruto de mi vientre, yo soy fruto de tu vida.



“Al mismo tiempo que el sol se escondía tras las redondeadas montañas  y las hogueras de “las candelarias” comenzaban a iluminar los cortijos y campos de la Axarquía, aquel 7 de Septiembre… nacimos los dos”.



¡FELICIDADES, hijo mío, estamos de CUMPLEAÑOS!



TE QUIERO.-



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9 de agosto de 2010

Sweet, sweet (I)


Hace algunas semanas, mi hermana me habló sobre una planta, llamada Estevia, y su gran poder edulcorante. Recordaba haber recibido un documento, hace tiempo, sobre esta “hierba dulce” pero no le presté la atención que merecía.

En esta ocasión me interesó de inmediato y busqué información sobre ella.

El ka'a he'ẽ, estevia o azúcar verde (Stevia rebaudiana) es una especie de la familia de las asteráceas nativa de la región tropical de Sudamérica; se encuentra aún en estado silvestre en el Paraguay, pero desde hace varias décadas se cultiva por sus propiedades edulcorantes y su bajísimo contenido calórico.

Aún me estaba interesando por sus orígenes y aplicaciones, cuando Luis me hizo llegar un vídeo de Josep Pámies, un agricultor catalán que, entre otras cosas, está intentando dar a conocer los beneficios de esta planta, pero, también, los impedimentos “mundiales” en los que está sumergida.

Josep es un agricultor de Balaguer y forma parte de una empresa agrícola familiar llamada "Pámies Horticoles S.L”. Por diversas razones, según nos relata en el vídeo, un buen día se le trastocó el chip y decidió cambiar sus técnicas de cultivo, las de la gran mayoría, para poco a poco recuperar la “naturaleza” de sus tierras y sus productos, volviendo a lo “tradicional” respetando el medioambiente. (Visita su blog).




 (El vídeo es un poco largo, pero merece la pena buscar un ratito para verlo)

Para conseguir que esta iniciativa llegue lo más lejos y al máximo de personas posibles, nació “La Dulce Revolución”. Esta asociación pretende, a través de internet, “compartir conocimientos sobre plantas medicinales y terapias naturales con el fin de redescubrir los tesoros que la madre Naturaleza posee para curar nuestras dolencias y para darnos la salud”, tal y como nos lo explican en su “Bienvenida” al blog.

En él, además de mostrarnos como podemos hacernos socios o voluntarios, ponen a nuestra disposición una “red” de agricultores que disponen de plantas, tanto de Estevia como otras, para que nos sea más fácil hacernos con una de ellas. Y si no nos encontramos cerca de alguno de estos puntos de venta, nos las pueden hacer llegar a nuestro domicilio.

Mi interés personal por esta planta parte de la diabetes. Padecí diabetes gestacional en mi embarazo y tengo antecedentes familiares de diabetes en toda la rama paterna, incluido, mi padre. Por tanto, tengo unas cuantas papeletas con “premio” aunque espero no tener que “recogerlo” durante mucho tiempo. La prevención debería ser mi arma para alargar mi salud todo lo posible, pero la alternativa de consumir los edulcorantes actualmente “permitidos” no me convence.

Algunas personas pueden que se estén preguntando “y si tan increíble es esta planta como edulcorante ¿por qué no la conocemos?”. Buena pregunta, es la misma que me hice yo.

Cuando a finales de los años ’60 en Japón fueron prohibidos algunos edulcorantes sintéticos (sacarina y ciclamato) por considerarse cancerígenos, el Ministerio de Agricultura, Recursos Naturales y Pesca de este país introdujo la planta de Estevia desde Paraguay con el fin de elaborar edulcorantes naturales. En la actualidad, la Estevia ocupa el 50% del consumo de edulcorantes en Japón.

Pero también se usa en otros países donde disponen de amplios cultivos y se consume legalmente desde hace muchos años como es el caso de Corea del Sur y China, así como en gran parte de Latinoamérica (Brasil, Colombia, Argentina, Perú…) y, sobre todo, en Paraguay, de donde es originaria.

En Europa, la situación “legal” de esta planta, para su uso en la industria alimentaria, aún está por resolverse. Cualquier alimento originario de otras procedencias culturales deben ser acompañado por la evidencia de su completa seguridad para la salud antes de ser aprobado para su consumo dentro la Unión Europea. Cualquier alimento con estas características debe ser catalogado como “novel food” y adecuarse a la regulación vigente y sólo el Comité Científico en Alimentación decide la aprobación de los nuevos alimentos.

Para librar esta batalla al frente de la administración europea, existen algunas asociaciones como EUSTAS (Asociación Europea de la Estevia) , una organización sin ánimo de lucro, en cuyos objetivos principales se haya conseguir la admisión de la Stevia rebaudiana como edulcorante ante el Comité Científico en Alimentación de la Comisión Europea.

El pasado 14 de abril de 2010, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, European Food Safety Authority), publicó su evaluación sobre la seguridad de la Estevia, dando su apoyo a las solicitudes presentadas. La evaluación ha sido enviada a la Comisión Europea, que estudiará si autoriza o no las sustancias en la Unión Europea para el uso propuesto. (Ver documento)

Así están las cosas en este lado del charco, pero ¿qué ocurre en Estados Unidos?.

En este país, un controvertido fallo de la FDA (Food and Drugs Administration) en 1991 prohibió su consumo, aunque no se adujeron razones para ello y varios de los responsables de la decisión dejaron poco después sus cargos en la FDA para trasladarse a la Nutrasweet Company (un fabricante de edulcorantes). El fallo cambió en 1995, y desde entonces  sólo se podía comercializar como suplemento alimentario. En 2007 las empresas Coca Cola y Cargill obtuvieron 24 patentes de la rebiana, derivada de la Estevia para endulzar bebidas y diversos alimentos. En diciembre de 2008 , la FDA dio una "no objeción" para su aprobación para Truvia (desarrollado por Cargill y La Compañía Coca -Cola) y PureVia (desarrollado por PepsiCo y el Whole Earth Sweetener Company ). (Fuente: Wikipedia)

Interesante ¿verdad?. Mucho "meneo". A lo lejos se puede oler el tufillo que dejan tras sí los grandes “intereses” que mueven los hilos de este mundo.

Pero ya será en el próximo “Sweet, sweet,” cuando pase de una “dulce” planta al “amargo” sabor de la química.

No se lo pierdan.

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7 de julio de 2010

Protégeme


Para más de uno (por no decir millones), este año, las cuentas no nos salen y lo de "ir de vacaciones" ha pasado a ser una utopía.

Muchos están sin trabajo; los que lo mantenemos por los pelos estamos "guardando" como hormigas, por si al final caemos, y los que están "seguros" también han visto que no sólo las barbas del vecino estaban de remojo, sino que las suyas propias empezaron a humedecerse.

Creo que todos sabemos que mientras el sistema económico se siga sustentando sobre las mismas bases que hasta ahora, no quedará más remedio que "consumir" si queremos que la economía despegue y con ella las previsiones de nuestro futuro.

Hay veces que plantear ideas, en esta sociedad "libre", parece que está "mal visto", fuera de tono, ¡cómo se te ocurre!, pero uno no deja de pensar por ello, aunque las conclusiones a las que llegue no sean "políticamente correctas", aunque sí sean "libremente pensadas". Está "feo" decir lo que uno piensa si con ello se puede creer que lesionas ciertas "susceptibilidades", aunque, en el fondo, sepas que no vas tan desencaminado.

Por éso, en estos momentos, no me averguenza decir: "Si hay que consumir, que sea producto nacional", porque cuanto antes salgamos a flote, antes podremos volver a divisar horizontes.

Acude al mercado municipal de tu pueblo o ciudad, compra productos de la huerta española, viaja por su geografía, pide consejo al ferretero de la esquina, lleva esos zapatos al zapatero del barrio o pide a la costurera que te arregle esa cremallera que no va. Todos sabemos que hay "fórmulas" más baratas, pero tampoco hay que ser muy listo para aplicar el "sentido común".

Se le atribuye a Abraham Lincoln esta frase: "Lo que sí sé es que cuando compro una chaqueta de Inglaterra, yo me quedo con la chaqueta e Inglaterra con el dinero, mientras que si la compro en Estados Unidos, yo me quedo con la chaqueta y Estados Unidos con el dinero".

¿Qué estamos en la CEE? ¿Qué formamos parte de la "Globalización"? Vale, pero las naranjas de Valencia, el aceite de Andalucía, el plátano de Canarias, el marisco de Galicia, la ternera de Ávila, los pimientos de Padrón y donde se lea "Made in Spain", preferentemente.

Creo que a ésto lo llaman "proteccionismo", aunque parece pasado de moda , de "otros tiempos y otras penurias".
Pero esta palabra viene de "proteger" y, de este verbo, la Real Academia Española dice:

1. tr. Amparar, favorecer, defender.
2.
tr. Resguardar a una persona, animal o cosa de un perjuicio o peligro, poniéndole algo encima, rodeándole, etc.


Me da igual si es políticamente correcto o no, es lo que pienso y lo digo . No es una idea nueva, pero es "algo" que sí podemos hacer dentro de nuestras posibilidades y sabemos que, a otras escalas, funciona.

Proteger lo tuyo y lo nuestro, al mismo tiempo.

¿Cuántas veces no habremos visto, o vivido en carne propia, la experiencia del "hijo pródigo" que marchó a "hacer mundo" y terminó volviendo a casa porque el "mundo se lo comió"?. Hoy está pasando y mucho y ese mundo se llama "paro", "hipotecas", "situaciones especiales".

Y ¿qué hacen sus padres? abrirles las puertas de su casa, echarle un cucharón más de agua a la olla y "apañarse" con lo que tienen dentro de sus "fronteras", decir "ya vendrán tiempos mejores, esto no será para siempre, ya lo verás", a sabiendas que la vuelta nunca es tan fácil como parece y volver a "hacer cuentas" sobre la mesa de la cocina porque "donde comen dos, comen tres", pero hay que saber ingeniárselas.


Hace un par de días llegó a casa la revista del Círculo de Lectores y entre sus páginas descubrí que Leopoldo Abadía, ese señor que nos explicó, tan accesiblemente, lo que eran los "Ninja" y las "subprime", ha publicado un nuevo libro titulado "La hora de los sensatos". No lo he leído, pero en el comentario que hacen de esta obra puede leerse:

"...En sus explicaciones compara siempre la economía nacional o internacional con las cuentas que se hacen en la mesa de la cocina: tanto entra, tanto sale. Muy sencillo. De ahí su éxito."


Mientras leía ésto no he podido parar de sonreir al recordar a mi madre y "sus recetas financieras" (Lecciones Magistrales: la economía de los sobres" y "Lecciones Magistrales II: los sobres y la pesca") , haciendo sus cuentas en la mesa de formica de la cocina, borrando con el dedo y volviendo a calcular para conseguir conciliar "lo que entra con lo que sale", al tiempo que me preguntaba si la venta de mesas de formica aumentará en los próximos meses.

Si a pesar de todo ello, aún eres uno de esos pocos afortunados que todavía puede pensar en viajar y disfrutar de "vacaciones" aunque no tienes destino decidido, decántate por el turismo nacional. Aquí tienes una opción: Ven a Tenerife y disfrútalo. (Hay que "barrer pa' casa" :o) ).


Turismo de Tenerife

P.D.: Yo me quedo haciéndo cálculos sobre si me sale rentable comprar una mesa nueva de formica o si sigo llevando mi contabilidad en excel. ¿Y si es la formica lo que hace que las cuentas cuadren? Hum...creo que le arrendaré a mi madre una esquina de su mesa; trantándose de "perras" mejor no arriesgarse.

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23 de junio de 2010

Bubangos por un tubo


Tal vez, de algún post anterior o los comentarios que surgen de ellos, se habrá podido entrever que me inclino más hacia lo “verde” que hacia lo “cárnico”; vamos, que disfruto más entre lechugas que entre solomillos. Cuestión de gustos.

La cocina es un mundo al que me acerco por necesidad más que por devoción aunque los que han tenido que sufrirme como cocinera me dan un aprobado, sin florituras, ni sobresalientes, tal como es mi cocina, sin glamour, ni recetas rimbombantes.

Hoy hago una excepción y muestro uno de mis platos “inventados” sobre la marcha, que fue mi almuerzo del martes; eso sí, previamente “empaquetado” en el tupper de rigor.



Está elaborado con bubango (o calabacín), champiñones, piña tropical, huevo, cebolla, ajo, pasas sultanas, arándanos, curry y sal. El bubango de la foto y el que utilicé para la receta tienen una historia de las que me gustan contar.

El pasado mes de febrero, mi hermana Gloria y su marido decidieron “alquilar” una parcelita de 35 m2 en una finca ecológica llamada “El Bachiller”, en Los Baldíos (San Cristóbal de La Laguna, Tenerife). Esta finca tiene la particularidad de dedicarse a eso, a alquilar huertos familiares, aunque el proyecto Bubango Ingenierías abarca otras actividades, todas dentro de la agricultura ecológica.



Tras preparar la huerta, plantar las semillas, mantener el terreno y no pocos sudores, sobre todo de mi cuñado, hace apenas un mes que han empezado a recoger sus frutos: habichuelas, guisantes, lechugas, hierbas aromáticas y una cantidad muy respetable de bubangos. Y aún quedan más cultivos por recolectar.




El que lo pasa realmente bien entre col y col es mi sobrino Guillermo; jugando en la tierra, descubriendo “bichitos”, saltando y brincando finca arriba, finca abajo. En realidad, él fue uno de los motivos principales que animaron a sus padres a dedicarle sus ratos libres a la azada, aunque también existe el aliciente de llegar a proveerse de productos ecológicos con garantía, cultivados por sus propias manos y que, irremediablemente, acabarán en la olla familiar.



Hace apenas unos días, el pasado 14 de Junio, el programa Canarias Directo de la Tv Canaria dedicó uno de sus directos a esta finca y su proyecto.



En estos tiempos que corren "volver a la tierra" no es una locura, todo lo contrario. Da gusto encontrar proyectos así que permitan, sin grandes complicaciones, acercarnos nuevamente a lo que nunca debimos abandonar por completo: la tierra, el sudor y los frutos.

Por cierto, el bubango estaba riquísimo, tendré que repetir receta.

NOTA: las fotos de la huerta y de mi sobrino las tomé "prestadas" del blog de mi hermana MAMADAMETETA. Seguro que no le importa.
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21 de junio de 2010

¿Eres feliz?


La lectura de un post de Josep Julián titulado “La felicidad”, me hizo rescatar un libro casi olvidado que conservo desde mis tiempos de bachiller y que fue lectura recomendada de la clase de Filosofía.

“La conquista de la felicidad” fue escrito por Bertrand Russell en 1930 y, a pesar, de haber llovido durante 80 años, muchas de las reflexiones de este filósofo a cerca de esta búsqueda “universal” siguen estando vigentes.

Han pasado más de 20 años desde aquel mes de mayo, caluroso, en el que al salir de clase nos fuimos, directamente, a la playa a disfrutar del sol, la arena y el mar, pero también con la “sana” intención aprovechar parte de la tarde en la lectura, aunque fuera de forma “ligera” y con más ganas de darnos un chapuzón que de subrayar lo “importante”del libro.

He vuelto, lápiz en mano, a recorrer sus páginas y he encontrado otras líneas interesantes, pero me ha sorprendido gratamente que lo subrayado, en su momento, sigue pareciéndome importante veinte años después.


“Yo creo que esta infelicidad es debido en gran parte a ideas erróneas, a una ética y unos hábitos de vida equivocados, que conducen a la destrucción del impulso y del deseo natural de las cosas posibles”.

“La envidia es la más desafortunada de las peculiaridades de la naturaleza humana”.

“Quien quiera aumentar la felicidad humana debe querer aumentar la admiración y disminuir la envidia”.

“El hábito de pensar por comparaciones es fatal”.

“En realidad, la envidia es la manifestación de un vicio en parte moral y en parte intelectual, que consiste en no considerar nunca las cosas en sí mismas, sino en sus relaciones”.

“El tiempo empleado en concertar la armonía entre las diferentes partes de la propia personalidad, es tiempo útilmente empleado”.

“La felicidad que satisface completamente va acompañada del pleno ejercicio de nuestras facultades y de la total verificación del mundo en que vivimos”.

“Ten en cuenta que tus razones no son siempre tan altruistas como te parecen”.

“No sobreestimes tus propios méritos”.

“No creas que los demás van a interesarse por tu persona tanto como tú mismo”.

“No supongas que hay mucha gente que se preocupa por ti lo bastante como para tener especial interés en seguirte”.

“Al que se tiene en poco, le asombra constantemente su éxito, mientras que el que se estima en mucho le sorprende constantemente su fracaso”.

“Lo que contribuye a la felicidad es observar a la gente y encontrar placer en sus rasgos individuales, procurar ayudar a sus intereses a las personas con quienes nos ponemos en contacto, sin el deseo de influir en ellas ni de asegurarnos su entusiasta admiración”.

“El sentido del deber es útil en el trabajo, pero ofensivo en las relaciones personales”.

“El querer a muchas personas espontáneamente y sin esfuerzo es, tal vez, la mayor fuente de felicidad personal”.

“El secreto de la felicidad es éste: que tus intereses sean lo más amplios posibles y que tus reacciones hacia cosas y personas interesantes sean amistosas en vez de ser hostiles”.

“La vida es demasiado breve para interesarnos en todo, pero está bien que nos interesemos por todo cuanto puede hacernos pasar el tiempo”.

“(...) el que se interese por algo está mejor adaptado al mundo que aquel a quien no le preocupa nada”.

“El hombre normal conserva su interés por el mundo exterior y gracias a ello la vida le atrae, a menos que se le coarte su libertad”.

“(...) la naturaleza humana es de tal condición que da su simpatía con mayor facilidad precisamente a quienes con menos ahínco la demandan”.

“El mejor tipo de afecto es recíprocamente vital; recibe el cariño con alegría y lo da sin esfuerzo”.

“El hombre cuyo interés se extiende más allá de su vida personal, está capacitado para mayores desenvolvimientos”.

“Siempre que no sea excesivo, el trabajo más desagradable es menos penoso para la mayor parte de las gentes que la ociosidad”.

“El empleo inteligente del tiempo es una de las conquistas más recientes de la civilización”.

“Dos son los elementos que hacen el trabajo interesante: primero, el ejercicio de una aptitud; segundo, la construcción”.

“Todo trabajo puede ser agradable siempre que la habilidad requerida sea variada o susceptible de mejora indefinida”.

“Por muy importantes que sean nuestras preocupaciones, no deben inquietarnos durante todas las horas de vigilia”.

“Aún en las vidas más dichosas hay épocas en que las cosas no van bien”.

“(...) la felicidad para la mayor parte de los hombres y mujeres debe ser una conquista mas bien que un regalo de los dioses, y en esta conquista debe desempeñar papel muy importante el esfuerzo exterior e interior”.

“El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que tiene afectos libres y se interesa en cosas de importancia, el que asegura su felicidad gracias a esos afectos e intereses...”

“Vida feliz es, en gran parte, lo mismo que vida buena”.

“El hombre feliz es el que no siente el fracaso de unidad alguna, aquel cuya personalidad no se escinde contra si mismo ni se alza contra el mundo. El que se siente ciudadano del universo y goza libremente del espectáculo que le ofrece y de las alegrías que le brinda, impávido ante la muerte, porque no se cree separado de los que vienen en pos de él. En esta unión profunda e instintiva con la corriente de la vida se halla la dicha verdadera”.


Me ha gustado repasar, otra vez, las mismas líneas; lápiz nuevo sobre marcas antiguas. Volver por “placer” a lo que fue “obligación” y reencontrarme con otros ojos, pero con la misma mirada y poder “afirmar” lo que ayer empezaba a “intuir”:


La felicidad no es “algo” que se obtiene, es “algo” que se hace.

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7 de junio de 2010

¡Cómo hemos cambiado!


El pasado mes de Mayo, la Academia Canaria de la Lengua presentó el “Diccionario básico de canarismos”. Una obra que recoge siete años de trabajo, con más de 5000 palabras, no sólo autóctonas, pero con uso especial entre los canarios, así como expresiones con significado propio.

El presidente de la Academia, en el acto de presentación, dijo: “Hablamos canario porque no sabemos hablar español de otra manera”.

Durante mucho tiempo, nuestra forma de hablar, más que ser considerada como algo “propio y de fortuna” fue desvalorizada y catalogada como de “gente sin cultura”.

¡Cómo hemos cambiado!, afortunadamente.

Y como para “entendernos” ya existe una buena obra de referencia al alcance de todos, voy a usar el idioma que me vio nacer y con el que aprendí, no a leer o a escribir, sino a expresarme, con intención e identidad propia, porque es como mejor me sale.

Ya en el post anterior “Por alegar un fisco” usé esa expresión canaria y de la que di razones para su interpretación. Normalmente, intento evitar palabras autóctonas o de significado singular en mi tierra, pero como el mundo anda últimamente del revés, me saltaré la norma y voy a jugar con frases o expresiones canarias a modo de respuesta a ciertos titulares de las noticias del día.

Échale mojo

Ya el conejo me arrisco la perra

¡Mira! Los ojos como chernes

Ya el perro se meó en las papas

A buena hora y con sol

El que quiera lapas que se moje el culo

Píquemelo finito, que lo quiero pa’ la cachimba

Guárdeme un cachorro

Si le digo, le miento


Hay veces que una sola frase vale más que un discurso entero y no es "falta de ignorancia" sino todo lo contrario. Cuando todo parece "al revés del pepino", "¿qué le digo?", "más a Ud. que lo conozco".

Nota: Como es posible que el Diccionario Básico de Canarismos aún sea difícil de encontrar en librerías, les dejo esta web donde podrán ver el significado de éstas y otras expresiones usuales en Canarias: Hablares

"Déjense ver..."
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