Desde hace unas semanas, visito los blogs de dos de mis seguidores: Josep Julián con “La inteligencia de las emociones” y Pablo Rodríguez con “Economía sencilla” .Son blogs dedicados a comentar sobre temas de empresa, pero sobre todo buscando las claves y fórmulas para que el trabajo en equipo adquiera las motivaciones suficientes y saludables que, a su vez, ayuden a proporcionar crecimiento laboral en todas sus expresiones.
Reconozco, abiertamente, que no tengo ningún tipo de formación al respecto, pero lo suplo con un poquito de sentido común y observando a mi alrededor. Aún así, me maravilla pensar que existen empresas que cuenten con los servicios estas personas, en calidad de asesores, para intentar que las relaciones verticales mejoren con el fin común de “hacer empresa”.
Si le preguntáramos a cualquiera si cree necesario cuidar de su hogar, de los miembros de su familia, del inmueble donde habitan, de las necesidades que surjan y de los proyectos que pretenden emprender, estoy segura que todo el mundo diría “Claro, es nuestra casa, nuestra familia, es nuestro HOGAR”.
En cambio, si cambiara la pregunta e hiciera la propia con “tu empresa”, “el lugar donde trabajas”, “tus compañeros”, “de los proyectos que se realizan” no creo que todos dijeran: “Claro, es nuestro trabajo, es nuestra gente, es nuestra EMPRESA”.
No me refiero a la “propiedad” de la empresa, que todos sabemos que no es nuestra, pero si estaremos de acuerdo en que tener trabajo nos permite mantener nuestras propias “propiedades”.
Pasamos gran parte de nuestra vida dentro de una empresa, muchas horas al día, incluso, muchas más que las que podemos compartir “activamente” con nuestras familias y amigos, pero pocas veces intentamos que el lugar donde ganamos nuestro pan se convierta en un lugar donde el ir no signifique un gran sacrificio.
Puede que muchos estén pensando “ ¿y qué culpa tengo yo, si ni pincho, ni corto, ni la casa es mía? Yo solo trabajo” y no le faltará razón, porque una empresa no sólo funciona con sus operarios. Para que esto ocurra tiene que existir el “sentimiento” de EMPRESA, como para que funcione un hogar tiene que existir el “sentimiento” de FAMILIA.
Es una cuestión delicada, porque para que los argumentos que exponen, tanto Joseph Julián como Pablo Rodríguez en sus blogs, puedan darse, tiene que existir verdadera voluntad por parte de todos, desde arriba hasta abajo, desde el “gran jefe” hasta el último de miembro de la plantilla y, desgraciadamente, esto no ocurre tan frecuentemente como debería, ni se dan las circunstancias para que se produzca.
Mientras se sigan administrando las empresas sólo en base a números y cuentas, olvidándose de las personas que logran que los balances cuadren, no se logrará el “sentimiento” de EMPRESA y sin él, seguiremos pensando que “es una lata el trabajar”, siempre que nos dejen, porque tal y como está el panorama, “quien tiene un trabajo, tiene un tesoro”
Seguiré aprendiendo cosas nuevas en estos blogs y en los de sus seguidores, porque “el saber no ocupa lugar” y puede ser que algún día suene una campana que diga “que viene el asesor”.


















