16 de junio de 2011

E. Coli con cola I

      
El “sentido común” debe ser algo muy subjetivo o no tan común como debería.
Hoy voy a tirarme al río con el mío propio y si me lleva la corriente, que me lleve, que para algo aprendí a nadar mucho antes que a sumar 1+1=2.

Desde que se publicó que la causa del brote de Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC) en Alemania era el consumo de pepinos españoles, he seguido los titulares con muchísimo interés y no porque sea consumidora habitual de esta verdura, precisamente, sino por su relación con la salud.

Llegaron las alertas, las prohibiciones, los análisis, los resultados NEGATIVOS y las inmensas pérdidas en nuestra agricultura, que era lo que faltaba tal y como está el patio.

El Instituto de Genómica de Pekín, en colaboración con la universidad alemana de Hamburg-Eppendorf, en tres días, secuencia el genoma de las muestras de E. Coli enviadas y dice “La secuenciación del genoma indica que se trata de una cepa 0104, pero de un serotipo nunca antes implicado en brotes de 'E. coli'". "Esta nueva cepa ha adquirido secuencias específicas, similares a las implicadas en la patogenicidad y colitis hemorrágica y en el síndrome hemolítico urémico". Además añaden que las técnicas de ADN también han revelado que la mortal cepa porta varios genes que le confieren resistencia a los antibióticos, incluidos los aminoglicósidos, macrólidos y beta-lactámicos, todo lo cuál dificulta el tratamiento".(Fuente: El Mundo)

Seguían aumentando los casos de personas infectadas, las muertes, los afectados que desarrollaban Síndrome Hemolítico Urémico, con especial virulencia.

Las autoridades sanitarias alemanas seguían sin encontrar el foco de la infección hasta que un ciudadano de Hamburgo, tras padecer la infección,  envió unos brotes germinados que habían estado en su nevera desde hacía semanas. Los análisis arrojaron datos negativos, pero ya la investigación  apuntaba hacia una granja ecológica de  Bienenbüttel (Baja Sajonia) dedicada a la germinación de semillas para consumo. (Fuente: Reuters España)

Al parecer, habían identificado a la bacteria en un paquete de semillas germinadas, encontrado en la basura de una familia, donde dos de sus miembros habían desarrollado la infección.

Hasta el momento, ninguno de los análisis realizados en la explotación agrícola señalada ha dado positivo, por lo que se especula que la bacteria puedo llegar en las semillas, sin que se haya informado sobre  su procedencia. (Fuente: Voz de Galicia)

Mientras escribo ésto, ya son 37 los fallecidos, incluido un niño de dos años que NO consumía semillas germinadas, más de 3.200 personas afectadas y de ellas, más de 700 con insuficiencia renal.

A pesar de todo ésto, las autoridades alemanas no emprenderán acciones legales contra la granja "supuestamente" culpable de la infección. Según dicen:  "No se puede castigar a alguien por tener mala suerte". (Fuente: Público)
Hasta aquí, más o menos, un relato sobre lo que ha ido aconteciendo en lo que se ha dado en llamar “la crisis de los pepinos”.

Ahora es cuando me tiro al río.

Aunque existen antecedentes, por ejemplo en EE.UU, sobre infecciones por E. Coli procedente de productos vegetales, lo más “común” es que se de en productos de origen animal o aguas contaminadas, dado que el principal vehículo para su propagación son las heces animales.

Para mi, al menos, es sorprendente que directamente y en primera instancia se acusara a un vegetal, como el pepino, de ser el responsable del contagio. Podría serlo, pero NO lo fue.
Dentro de una ensalada hay más vegetales ( y a veces, carnes de ave, pescado, cereales, frutas, huevos,  frutos secos, etc.). ¿Qué pasa, que los alemanes no aliñan sus ensaladas y no las revuelven?. ¿No juntan unos ingredientes con otros?.

Aún así, por lo “común”, las ensaladas acompañan a otro tipo de comidas, como carnes, pescados, pastas, etc.  Y, “comúnmente”, se bebe, aunque sea agua durante el yantar.
Pero debe ser que un gran número de germanos son “veganos” puros, porque las pesquisas de las autoridades alemanas para descubrir el foco de la infección se dirigen hacia una granja ecológica, que se dedica al germinado de semillas para su consumo, por lo que volvemos, de nuevo, a las ensaladas.

Parece que poco importa si los análisis efectuados “sobre el terreno” no dan positivos. Las instalaciones de la granja están impolutas, pero ¡qué mala suerte!, en la basura de la familia de dos de los afectados se ha encontrado un paquete de germinados, procedentes de esta granja, donde SI se ha localizado la bacteria “asesina”.

Y yo me pregunto ¿cuántos días pasan hasta que recogen la basura en Alemania?. En mi barrio, en el país “de los pepinos”,  se realiza  a  diario, pero como nunca he estado en Alemania se me escapa el dato. Haré uso de mi “sentido común”.  Pongamos que no se debe a un mal funcionamiento del servicio de recogida de residuos sólidos, que dejó durante días una bolsa de basura en el contenedor vecinal,  sino más bien a que se enferman dos miembros de tu familia y mientras están hospitalizados ni te acuerdas de tirar la basura, por lo que, cuando días después regresas a casa, piensas “Córcholis ¡Cómo apesta la basura!”. También habrá que suponer que, en una sociedad como la alemana, sus ciudadanos hacen una selección previa de sus residuos: orgánicos, papel, vidrio y plásticos.  Pero no debe ser el caso porque las noticias hablan de “un paquete de germinados” y, normalmente, se distribuyen en tarrinas o bolsas plásticas, por lo que dicho envase también terminó en la bolsa de basura junto a las semillas y el resto de residuos de la casa. Todo muy “aséptico” ¿verdad?.

Mientras tanto, con tanto tirar la piedra y esconder la mano, los ciudadanos europeos no saben a qué atenerse: “¿Comemos o no comemos verduras?, ¿biológicas o no?”. Ya tienen el miedo en el cuerpo y no es para menos; gente que sigue enfermando, gente que sigue muriendo y gente que sigue sin dejar claro de dónde procede tanto mal.

En el mundo entero  se suceden los artículos y comentarios acerca de cómo mejorar la seguridad alimentaria y muchos se decantan por una alternativa poco conocida y mucho menos aplaudida:  IRRADIACIÓN DE ALIMENTOS.

La irradiación de alimentos, a veces llamada pasteurización fría, es un tratamiento que puede darse a ciertos alimentos mediante radiaciones ionizantes, generalmente electrones de alta energía u ondas electromagnéticas (radiación X o gamma). El proceso involucra exponer los alimentos a cantidades controladas de esa radiación para lograr ciertos objetivos.
Suele utilizarse el proceso para prevenir la reproducción de los microorganismos como las bacterias u hongos que causan el deterioro de los alimentos, cambiando su estructura molecular y evitando su proliferación o algunas enfermedades producidas por bacterias patógenas. También puede reducir la velocidad de maduración o el rebrote de ciertas frutas y verduras modificando o alterando los procesos fisiológicos de sus tejidos sin alterar sus propiedades nutricionales ni organolépticas o físicas.(Fuente: Wikipedia)

Toda esta explicación podría quedar resumida en algo así como: “irradiando los alimentos, la exportación hacia otros países, aunque estén al otro lado del mundo, es muy viable porque con ella se evita que se estropeen los alimentos  antes de llegar a su destino”

No le des más vueltas, es lo que es. La dichosa “globalización... económica”. Y lo es, porque si de “globalización saludable” se tratara, existen otras medidas para evitar la contaminación de los alimentos, como controlar exhaustivamente la producción, el transporte y la comercialización de esos productos.



Pero ¿esta práctica se está dando en la actualidad o es cosa de “ciencia ficción”?

No es un asunto nuevo.

En 1961, la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) crean el CODEX ALIMENTARIUS, un conjunto de normas, códigos de prácticas, directrices, y otras recomendaciones en el ámbito de la alimentación.
En 1983, el Codex Alimentarius aprobó una norma sobre la irradiación de alimentos que fue revisada, posteriormente, en 2003. (Fuente: Codex Alimentarius)

¿Qué pasa en Europa al respecto?.

Hasta hace bien poco, en Europa apenas se podían irradiar especias, condimentos  y poco más, aunque en algunos estados miembros sus leyes permitían irradiar más alimentos.

El 24 de Noviembre de 2009 se publicó en el Diario Oficial de la Unión Europea la lista de los alimentos o ingredientes alimenticios que los estados miembros autorizan a tratar con radiación ionizante (Diario Oficial C 283 de 24.11.2009, p. 5). En esta lista se detallan los alimentos autorizados por países con la dosis total media máxima de radiación absorbida indicada (kGy). (Fuente: Unión Europea)

Además, también han publicado las instalaciones, tanto europeas como del resto del mundo, que tienen autorización para irradiar los alimentos y que éstos se puedan comercializar en la CEE. (Fuente: Unión Europea: 1 y 2)


Y en España, ¿qué cuentan?

El 4 de abril de 2001, se publicó el Real Decreto 348/2001 por el que se regula la elaboración, comercialización e importación de productos alimenticios e ingredientes alimentarios tratados con radiaciones ionizantes. (Fuente: BOE)

Posteriormente, y sobre una cuestión planteada por  la presidenta de la  Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), se publicó  la opinión del Comité en referencia a la aplicación de radiaciones ionizantes a los alimentos. En su conclusión final dice:

Desde el punto de vista toxicológico, los alimentos irradiados con dosis de hasta un máximo de 10 kGy no conducen a efectos adversos para la salud humana.” (Fuente: AESAN)

En España, hay autorizadas dos instalaciones para la irradiación de alimentos. Están señaladas en la lista que publicó la Unión Europea.


¿Y en el resto del mundo?

Varios países, incluyendo Bangladesh, Chile, China, Hungría, Japón, Corea y Tailandia, irradian uno o más alimentos a nivel comercial, como grano, papas, especias, pescado seco, cebollas, ajos, etc., para controlar sus pérdidas.

En países como Bélgica, Francia y Holanda se irradian cantidades considerables de alimentos marinos congelados y ancas de rana, así como algunos ingredientes secos de alimentación, para controlar la contaminación por bacterias.

En varios países, incluyendo Argentina, Bélgica, Brasil, Canadá, China, Dinamarca, Finlandia, Francia, Hungría, Indonesia, Israel, México, Holanda, Noruega, Corea, África del Sur, el Reino Unido y los Estados Unidos se irradian algunas especias, en vez de ser fumigadas. El volumen de especias y sazonadores vegetales secos que se tratan mediante radiaciones ha aumentado significativamente a nivel mundial alcanzando 60,000 toneladas en 1997. Solo en los Estados Unidos, se irradiaron 30,000 toneladas de estos productos en 1997, en comparación con las 4,500 toneladas de 1993. (Fuente: Wikipedia)


¿Tú sabes si estás consumiendo algún producto que haya sido irradiado?. Deberías saberlo, es más, los productores están obligados a declararlo y señalarlo mediante un logotipo que sea “visible” en el etiquetado.

¿Lo conoces?, es éste. Es muy bonito ¿a que sí?. Todo tan “verde”, tan “bucólico”, tan “soleadito”,  tan “disimulado”, pero quiere decir que estás comprando un alimento irradiado.


¿Cual es la realidad? 

Que muchos productores no están por la labor de irradiar sus productos, no solo por el coste (que lo tendrá), sino porque preven que muchos consumidores dejarán de comprar sus productos si lo hacen.
Por esa misma razón, hay muchos otros productores que sí lo hacen pero no lo indican, de forma que hasta nuestra mesa pueden estar llegando productos irradiados y no estamos siendo informados de ello. (Fuente: El Mundo)


El pasado mes de abril, la EFSA (European Food Safety Authority) emitió una opinión científica sobre la seguridad de la irradiación de los alimentos - un proceso que se puede utilizar para destruir las bacterias que causan intoxicación alimentaria, según nos informa la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). (Fuente: AESAN y EFSA).

De las casualidades me fío muy poco y no se podrá negar que esta opinión científica llegó muy “a punto” para lo que días más tarde se diera en Alemania.

Puestos así, en lugar de tirarme al río, me voy a atrever a hacer una hipótesis, un “suponer”.

Vamos a suponer que entre todas esas cosas que pasan en el mundo de las bacterias, a dos se les ocurre unirse, porque sí, dotándose de una virulencia excepcional  y deciden contaminar “algo” y enfermar a miles de alemanes.

Solo ha sido casualidad, pero con todas las posibilidades cárnicas y acuíferas que hay en Alemania, se le ocurre, por ejemplo, subirse a lo alto de un pepino. Este pepino, español para más señas, ha viajado desde el otro extremo de la Unión, más o menos, allá en el culo de Europa, donde “SEGURO” las condiciones higiénicas no deben ser las mejores.

Después de liar lo más grande, resulta que no, que no iba a por los pepinos. A esta nueva E. Coli le gusta lo vegano, lo biológico, lo “sano”; tonta no es, desde luego.

Ah, vale, que no colonizó la granja, sino que apareció en una  muestra tomada de la basura.
¡Vaya, E. Coli, como has rebajado tus aspiraciones!, pero que  desastre has liado, con tanta gente enferma, tantos muertos y tanto “MIEDO” que has generado.

Claro, ahora tras sopesar todo lo que ha pasado, imagino yo, que a las autoridades competentes se les habrá pasado por la cabeza “Esto no puede volver a ocurrir” y comenzarán a enviarnos mensajes esperanzadores sobre la “técnica definitiva” para erradicar el mal: la irradiación generalizada de los productos alimenticios de los estados miembros.

Todo esto es un "suponer”, por supuesto, pero no estaría de más que ,de ahora en adelante, prestáramos algo más de atención a lo que nos llevamos a la mesa. Si en realidad lo que primara fuera la “seguridad alimentaria”, les daría un aplauso, pero lo que se esconde es una realidad económica muy distinta. 

Que no me engañen, por favor, y que sea yo quien decida si quiero o no quiero comer alimentos irradiados.

NOTICIA DE ÚLTIMA HORA:

Este miércoles, siete niños en Francia han sido hospitalizados por síntomas ligados a una infección por bacteria E. Coli tras consumir filetes de carne picada comprados en un supermercado de la cadena alemana Lidl. (Fuente: Europa Press, 20 Minutos y Público)

Ahí dejo eso: E. Coli, carne picada, Lidl.

12 comentarios:

Fernando López Fernández dijo...

Muy , pero que muy interesante. Yo no tengo ni idea de estas cosas, pero me temo que todo puede estar "dirigido" No es la primera vez , ni la última. Si de verdad nos dijeran lo que comemos nos llevariamos bastantes sorpresas. Muy buen post María. Hoy he aprendido muchas cosas que ignoraba.
Un beso y feliz fin de

Anónimo dijo...

Wow, excelente artículo. Estoy absolutamente de acuerdo.
Yo también me tiraré al río,
Todo lo relacionado con esta bacteria es un montaje (igual que pasó con la gripe A) cuyo fin último es irradiar todos los alimentos. Y en el punto de mira los más sanos (los "biológicos") que eran los únicos que se escapaban al control de ciertos intereses. Y que conste que no soy ningún conspiranoico, como decía María sólo uso el sentido común.
Muy pero muy beneficiosos tienen que ser para la salud los germinados, las frutas y las verduras frescas para que se hayan tomado la molestia de hacer esta pantomima.
¿Con qué fin? Mi opinión es que los alimentos pierdan cada vez más su poder nutritivo para convertirnos a todos en enfermos, con déficits crónicos de vitaminas, oligoelementos, antioxidantes, etc, que sólo se pueden encontrar en cantidades importantes en los vegetales. Luego vendrá la última parte que será vendernos medicamentos o complejos vitamínicos de marca. Una manzana o un germinado de soja no se puede patentar, pero sí una patillita marca "Acme". Todo en aras de nuestra salud.
Empezaron por prohibir la venta en los herbolarios de muchísimas hierbas medicinales (que realmente sanaban) y ahora tocan los productos biológicos y el resto de alimentos.
Como decía un slogan de los "indignados", cada día hay más leyes y también somos menos libres.

Luis

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Tal vez, ése es el gran problema: que no tenemos ni idea.

En primer lugar, tenemos derecho a la información, es decir, si vamos a comprar con "nuestro" dinero, tenemos que saber qué estamos comprando y poder decidir si queremos hacerlo. Por tanto, si existe la obligación de etiquetar correctamente los productos alimenticios, que se haga y si vamos a comprar a una frutería a "granel" que se vea bien grande "Producto irradiado" con su símbolo correspondiente. Estamos muy acostumbrados, por ejemplo, a comer todo tipo de fruta durante todo el año, aunque fuera de temporada proceda del sitio más remoto, pero ¿se ajustan a nuestra legislación?. Ojo con ésto.

Por otro lado, tanto agente antimicrobiano, tanta "limpieza bactericida", tanto producto "antibacterias"...¿no nos pasará factura en el futuro?. Estos bichitos nos acompañan desde el principio de los tiempos, es más, tal vez estuvieron antes que nosotros y nos han dejado llegar hasta aquí. ¿Es tan seguro eliminarlos? ¿nos hará más fuertes o por el contrario nos convertirá en seres incapaces de luchar contra una simple infección?.

Mucho se habla de preservar las reservas medioambientales, evitando la introducción de otras especies que, sin depredadores naturales, acaben haciéndose los reyes, pero ¿qué pasa si eliminas a las bacterias? ¿no estaremos dejando el campo libre para otros posibles patógenos?. Si rompemos el equilibrio natural de las cosas, ¿qué obtendremos?.

Y para terminar, algo que me parece muy importante. La irradiación de alimentos, dicen, acaba con ciertas bacterias (no todas), pero con las que tuviera en ese momento el producto a tratar. Eso no quiere decir que "para siempre y jamás" sean estériles. Si luego no existe una buena manipulación, la contaminación puede existir, de igual manera que por mucha venda esterilizada que tengas, desde que abras el paquete ya nadie puede asegurar que siga siendo estéril.
Entonces, ¿no es más inteligente hacer todo lo posible para que NO SE CONTAMINEN los alimentos que poner un parche?.

En fin, Fernando, que con este tipo de cosas, "solo sé que no se nada".
Un beso y feliz fin de semana

María Hernández dijo...

Hola Luis:
Me alegra ver que has tocado "la otra parte" del asunto.
Todo lo que no se pueda "patentar", no es negocio y si no lo es, no sirve.
Por ejemplo, hay Sol, hay viento, hay mareas...¿por qué no han despegado las energías renovables?, porque los elementos de la naturaleza no tienen dueño y sin dueño, no hay beneficios "particulares".
¿Por qué no se le permite a la Stevia ser un edulcorante?, porque es una planta natural. En cambio, si se pueden patentar toda clase de "subproductos" y "métodos" para extraerlos.
¿Por qué mientras las técnicas de diagnósticos prosperan, no lo hacen en igual medida las curaciones? Porque no interesa, el negocio es tener gente enferma y si es crónica, mejor que mejor. Ni siquiera se trata de matarlos, sino dejarlos enfermos muchooo, muchooo tiempo.

Hace unos años, un buen conocido nuestro, Lázaro, me contó como en su pueblo natal, había un "reparador" de tejados. Éste, llegado el momento, dejó que su hijo mayor le acompañara en sus reparaciones. El muchacho observó el quehacer de su padre, pero una vez acabada la faena le dijo:
"Padre, he visto como cambiabas la teja rota por una nueva, pero luego volvías a colocar la teja rota al otro lado del tejado. ¡Así volverá a mojarse el año que viene!"
Y el padre le contesta "¿Ah, lo has visto?, pues ya sabes de qué vamos a comer el año que viene".

Si ésto ya lo pensaba un pobre reparador de tejados, imagínate lo que habrán pensado "los grandes magnates". Y los que no son grandes también, mira si no el nuevo escándalo sobre contaminación alimenticia en China y Taiwan; una sustancia química, eldi-2-etilhexilftalato, potencialmente cancerígena,usada para ablandar plásticos, "se ha colado" en la industria alimentaria para "mejorar el aspecto exterior". Entre los productos implicados se encuentran té verde normal o en polvo, aceite hidrogenado y de sésamo, esencias de sabores como osmanto y guava así como almendras.
Tampoco ha sido el único, anteriormente fue la leche infantil adulterada con melamina y antes, las pinturas con exceso de plomo utilizadas para juguetes infantiles.
Aquí, el caso es "hacer dinero"...la seguridad es lo de menos.
Así que prefiero un pepino español a un pimiento chino, por muy bien de precio que estén estas latitas en Merkadoña. Ahí queda dicho.

Un beso y gracias por tu comentario.

Katy dijo...

Después de leer tu post, me reafirmo que no no sabemos de lmisa a la media. No solo que estamos desinformados si no poco que noe llega está manipulado. ¿Por qué lo pepinos? Algún interés oculto.
Felicidades por tus elucubraciones más que justificadas y no te tires al río por favor. Que haríamos sin ti:)
Un beso

Anónimo dijo...

Me gustaría añadir algo más:

Está claro que a los magnates de la alimentación mundial les importa un pepino (nunca mejor dicho) nuestra salud alimentaria.
La irradación no busca evitar que nos contaminemos con alguna bacteria patógena, sino que su "mercancía" dure más tiempo aunque no tenga ningún valor nutritivo o estemos comiendo auténtica basura.
Todos los consumidores deberíamos reclamar nuestro derecho a saber lo que comemos y sobre todo a comer lo que nos dé la gana sin tener que pasar por las zarpas de una farmaceútica o multinacional de la alimentación.


Luis

GLORIA dijo...

Bueno hermana como siempre me dejas sin palabras. Sabes que este tema ha sido nuestra tertulia cada día en casa, entre beyblade, tetadas y cenas y sigo pensando lo mismo que al principio...que esto huele mal, muy mal.
Muchos besos

María Hernández dijo...

Hola Katy:
Siempre se ha dicho que "la información es poder"; si el dinero también compra poder, está claro en manos de quién puede estar, no crees?.
¿Cuantas noticias más sobre la E. Coli en Alemania has visto, leído o escuchado en estos días? NADA, parece como si nada hubiera pasado, excepto que ahora se encontró "al bichito" en un río cercano a Frankfurt, pero de la lista de enfermos o fallecidos, ni MU. Raro, raro.
En fin, seguiré "a flote" por si surgen nuevos datos, jeje.
Besos, Katy, feliz semana

María Hernández dijo...

Hola, de nuevo, Luis:
Lo que comentas es otra punta del iceberg.
Dice el refranero popular "De lo que se come, se cría" y tal y está el patio, con tanto producto OMG (Organismos Modificados Genéticamente)pululando por el mundo, a saber qué será lo que criaremos en el futuro (no, necesariamente, lejano).
Creo que deberíamos ir pensando en hacernos nuestro propio "bunker" de semillas, porque al paso que va ésto, dentro de poco no quedará "semilla virgen" en el mundo y se frustará nuestro sueño de "huerto".
Besos.

María Hernández dijo...

Hola hermana:
Y tanto que huele mal. Piensa solo una cosa ¿cómo es posible que una bacteria "nazca" siendo resistente a 8 antibióticos a la vez?.
Solo hay una manera de que esto se produzca, exponiendo a la bacteria a un antibiótico y si resiste, exponerla a otro y así sucesivamente. Que esto ocurra "naturalmente" es muy raro, por no decir, rarísimo.
Claro que también pueden decir que el uso indiscriminado de antibióticos nos ha llevado a ésto, a lo que yo respondería "Puedo cultivar un tomate, pero no puedo recolectar una cosecha de antibióticos porque no sé como se hacen...Entonces ¿quién los hace? ¿a quién le interesa que se vendan? ¿quienes han permitido el uso indiscriminado? ¿quién decide recetarlos y por qué?. Curiosamente, los antibióticos han empezado a ser "de uso indiscriminado" cuando se ha recomendado expender genéricos.
Ahora aparecerá otro padecimiento y un "nuevo antibiótico con marca", para que el negocio continúe. No podemos, ni debemos olvidar lo que ocurrió con la Gripe A. Unos años antes se prohibió la venta de "anís estrellado" porque según decían provocaba irratibilidad en los niños; después, resultó ser que para fabricar el Tamiflú, se habría acaparado todo el anís estrellado del mundo. ¿Casualidad?, jejeje...ya sabemos que no.
Y así está todo...podrido.
Besitos.

Ars Natura dijo...

Tras leerme todo, comentarios incluidos, debo decir varias cosas.

A mi también me olió a chamusquina desde el principio todo esto de la bacetria E. coli. Antes fueron las vacas locas, la gripe aviar, la gripe A, etc... ahora toca una bacteria. Con estas cosas nunca se sabe a ciencia cierta cuanta gente ha muerto, que siempre es infinitamente menor que la cantidad con la que nos asustan antes de que suceda y yo nunca he visto los nombres y apellidos de la gente que muerto a causa de estas cosas, dudo mucho si esa información es cierta incluso. Así que con esto sogo sin hacerle mucho caso.

La Stevia, yo también pensaba que era una planta prohibida en Europa y se la mandé traer a un amigo que regresaba de Sudamérica, la planta falleció por el camino y me puse a busacarla por ineternet. Comprobé que había gente que se dedicaba a distribuirla por España y cuando hiba a hacer un pedido de ellas, pregunté en una herboristería de Sevilla y me dijeron que si la quería en gotas, cápsulas o la planta en sí. Me quedé con cara de tonto. Desde entonces la consumo en gotas como sustituto del azúcar, aunque procuro comer alimentos que tenga que endulzar. POr lo tanto la comercialización de esta planta no debe estar muy prohibida, no?

Y por ultimo comentar que el "búnker" con muestras de semillas de todo el mundo existe, en una zona remota cercana al Polo Norte y a que no sabéis quien es el dueño de eso? La Fundación Roquefeller, no me suena nada bien tampoco eso....

María Hernández dijo...

Hola Goyo:

Respecto a la Stevia, yo también la consumo, aunque en polvo. También tengo la hierba seca para infusión. Como bien dices, se puede comprar, pero no está reconocida como "edulcorante". Existe una normativa europea por la que la introducción de ciertos productos tiene que poseer la condición de "Novel Food". Te remito a esta página.

http://www.eustas.org/esp/eu_status_esp.htm

En EEUU, en 1991, la FDA prohibió su uso. Curiosamente, tras esta decisión, varios de sus responsables dejaron sus cargos en la FDA y ficharon en Nutrasweet Company, fabricante del aspartamo. ¿Casualidad?, jeje. En 1995, la prohibición cesó y se puede consumir como "suplemento alimentario", pero no con la denominación de edulcorante. Eso sí, en 2007, tanto Coca Cola como Cargill, una empresa dedicada a piensos e ingredientes para la industria farmacéutica, obtuvieron 24 patentes para la "rebiana" (un extracto de la Stevia), para endulzar bebidas y diversos alimentos.
En España, me imagino que conocerás a Josep Pamiés y su Dulce Revolución. Este es el enlace de la web:
http://dolcarevolucio.cat/es/la-asociacion
Aquí puedes saber dónde y cómo comprar plantas y muchas cosas más.

En cuanto a lo del "bunker" de semillas, no me refería al mundial, que ya sé que existe. Mi comentario estaba dirigido a mi "medio limón", porque entre algunos de nuestros sueños está la casita de campo con huerto y claro, con semillas manipuladas como que no será lo mismo.

Un beso, Goyo y gracias por dejar tu comentario.

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