3 de agosto de 2009

Bajo el fuego abrasador



Cada verano, el fuego devora miles de hectáreas de terreno en España. Cada año, nos impactan las noticias que nos llegan desde lugares distantes, dentro y fuera del país, donde las llamas se han hecho dueñas de todo lo que encontraban a su paso.

Nunca está demasiado lejos como para estar a salvo.

Hoy, la isla de La Palma sigue ardiendo. La tengo cerca, muy cerca.

Mientras charlo con mis padres sobre el tema, me cuentan cómo antes, en su juventud, se cuidaba el monte. Todos sabían que más que una masa forestal sin más, era un medio para ganarse la vida y había que respetarlo y cuidarlo. No lo veían como un lugar de ocio, sino como algo propio, al que le debían un respeto.

En aquellos días, no quedaba una brizna de pinocha en el suelo de los montes, ni zarzas en los barrancos u orillas de los caminos. Caminaban durante horas para llegar hasta los lugares donde aún quedaba algo, para luego regresar con grandes fardos de leña, pinocha o rastrojos. Se le pedía permiso a los dueños de las fincas para "limpiarlas" de zarzas y otros matojos. Todo se aprovechaba.

De la pinocha lo mismo se hacían colchones, que servía de “cama” para el ganado y después pasaba a formar parte del estiércol con el que se fertilizaban los campos.

El mismo final tenían las zarzas y otras malas hierbas. Se troceaban y pasaban a ser el “cisco” con el que se enriquecían los terrenos antes de cultivarlos otra vez.

“¿Recuerdan Uds. algún gran incendio en la isla, en esos años?” les pregunto.

“No, grandes no. Incendios siempre hubo, pero recuerdo como mi padre junto a 10 o 12 personas más eran capaces de controlar un fuego en poco tiempo. Esa gente si sabía como hacerle frente, porque conocían el monte como la palma de su mano y aunque no tenían medios, como hoy en día, sabían como atajarlo. Mi padre decía que no había que dejar que el fuego llegara a las copas de los pinos y sólo era agricultor”- contesta mi madre.

“Eso sí, el monte estaba limpio, no había nada que ardiera que no fuera árbol o arbusto”- apunta.

“Ahora ya no es así, ni la gente puede ir a buscar pinocha al monte sin permiso, ni se mantiene limpio por las brigadas forestales, ni se conoce como se conocía antes, ni se cuida, ni respeta como lo hacíamos entonces. En cualquier sitio te encuentras hoy una botella, un cristal roto, y eso junto a las altas temperaturas del verano y la cantidad de material combustible que hay en los montes es como tener estopa”- comenta mi padre.

“También hay mucho sinvergüenza, que aprovecha los días más complicados del verano para meterle fuego al monte. Si los pillan no deberían dejarlos salir de la cárcel. Eso no se hace.” – dice mi madre.

“¿Qué solución ven a este tema?”- les pregunto.

“En primer lugar, hay que limpiar el monte, los barrancos, los cortafuegos y orillas de carreteras. No es posible controlar un incendio, sea natural o intencionado, con esa cantidad de material combustible. Aquí, en las islas, el pino no para de generar pinocha, en algunos lugares se alcanza hasta el metro y eso cuando prende no para. Los barrancos están llenos de zarzales. Las orillas de las carreteras no están limpias y no sirven para hacer de cortafuegos improvisados, porque el fuego pasa de un lado al otro enseguida.”

“Pero... ahora los agricultores que quedan tampoco pueden subir al monte a coger pinocha, porque necesitan permisos especiales. Muchos de ellos han desechado la idea porque si lo hacen parecen que son delincuentes.”

“Se tienen que dar cuenta YA, sólo con tener helicópteros no van a conseguir salvar los montes. O se limpia el monte antes de la llegada del verano y se le busca una “salida” a ese material o los incendios cada año serán más y más complicados de apagar”.



Si bien es cierto que la capa de pinocha sobre el suelo del monte evita la erosión y favorece a los acuíferos, también lo es que en verano es como gasolina esperando a ser prendida. ¿Tendrá mi madre razón? ¿No sería inteligente limpiar los montes, las orillas de las carreteras, los barrancos, antes de la llegada de los meses de julio y agosto? ¿No valen nuestros montes tal esfuerzo?. Si los montes se queman, con o sin pinocha, la erosión y la desertización llegarán.

El pino canario tiene una “rara peculiaridad” y es su enorme resistencia al fuego, al parecer, por el grosor de su corteza, que le permite brotar, si el incendio no lo ha calcinado en su totalidad. Somos afortunados por ello, pero
¿debemos relajarnos?
No todo es pino en nuestros montes, también hay gran variedad de flora y fauna autóctona que merece ser protegida de las llamas.
Cada verano los factores a tener en consideración aumentan: las imprudencias humanas, los actos criminales de otros, las altas temperaturas, los vientos desafortunados, los montes llenos de material combustible. Algunos son inevitables, pero ¿y los demás?.

Leyendo la prensa llama mi atención este titular:

Iberdrola Renovables inaugura en Guadalajara la primera central de biomasa forestal de España

Al parecer, han inaugurado una planta de energía renovable, basada en biomasa procedente de los residuos forestales de los bosques de la zona, que podría abastecer de energía eléctrica a unos tres millones de personas.


Entonces, ideas y proyectos hay... y no es que lo digan mis padres.

¿Será falta de voluntad?

3 comentarios:

Economía Sencilla dijo...

Totalmente de acuerdo, en vez de tratar de arreglar el problema cuando lo tienen (incendio), ¿por qué no tratan de poner los medios para evitar en la medida de lo posible que llegue a producirse, y que si lo hace, que sea manejable?

En el artículo pones de Iberdrola lo dice claro, "la primera instalación del país que utiliza únicamente residuos forestales para generar energía eléctrica, con la principal función de evitar incendios y plagas".

Pues eso, evitar incendios y plagas, está claro.

Pues no sé yo si será falta de voluntad, pero habría que mirar, por ejemplo, qué uso le dieron al dinero del plan E de los ayuntamientos, en qué lo utilizaron?

Un saludo
Pablo Rodríguez

bicipalo dijo...

Hace una semana me ponias un mail asustada..., "se quema tu sierra Calderona...", me decias y yo te contesté que el fuego siempre habia estado ahí, larvado, escondido, a la espera de un degenerado o de ese vidrio roto, de la colilla arrojada por la ventanilla..., tus padres han respondido mejor que un ingeniero forestal, bueno, es que esos ingenieros piensan segun quien les pague y quien gobierne. Has hablado de la particulariudad de pino canario, pero realmente es que cuando arde un pinar a la Administracion no le preocupa demasiado, sabe que se produce una autoreforestación con cada fuego, ya sabes, estallan las piñas y liberan los piñones..., ah, y creo que se te ha olvidado el tema del ganado pastando libre por el monte, tambien limpiaban y encima defecaban y abonaban por el camino.
En fin, cuando la politica irrumpe en el medio ambiente significa que su suerte esta echada, se aparta a la gente que como bien decias, conoce el monte, que habitaba en el y que vivian de él y si les considera unos paletos pueblerinos.
Maria, el monte no da dinero, por tanto ¿para que invertir en él...?.
Un saludo y besos..., esperemos que esos pinos aguanten el fuego y rebroten pronto.

María Hernández dijo...

Hola Pablo y Bicipalo (Pedro):

Leía en alguna noticia, que la "propiedad" de los montes canarios se reparte entre los Cabildos, los ayuntamientos y un tanto por cierto muy pequeño es de propiedad privada.

Si un día en mi casa hay un incendio, ya sea accidental o provocado, y por su culpa quedan afectadas más viviendas y hasta posiblemente sus moradores... ¿verdad que mi seguro de vivienda tendrá que hacerse cargo?. Para evitar tener incendios en casa hay que cuidar las instalaciones eléctricas, evitar las irresponsabilidades como fumar en la cama, vigilar los alimentos que se están cocinando, no dejar jugar a los niños ni con cerillas, ni encendedores.

El Gobierno ha aprobado ayudas para los afectados por los incendios.

¿Ah, pero de quién era la casa, de quién era el monte, eh? ¿se le llaman ayudas a lo que deberían ser indemnizaciones? ¿quién desatendió sus obligaciones? ¿quién tenía que reducir los riesgos?.

Si tienes "una casita en el monte", tienes que protegerla, hacerle un mantenimiento, conservarla lo mejor posible, porque si la descuidas y abandonas, nadie creerá que tiene "dueño" y, aunque la posibilidad de que la alcance un rayo es remota, existe, la verdadera amenaza viene de quien hace del abandono, su mejor aliado: el pirómano o el imprudente.

Saluditos

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