19 de abril de 2010

Imaginando que es gerundio


El post de hoy de Fernando López, me ha hecho pensar en algunas cosas de ésas que observo por el “mundo mundial” de mi pequeño entorno.

Que la tecnología punta es la repera, lo sabemos; que creemos que no sabemos vivir sin ella, también; que ya ni recordamos el impreso doble para rellenar a mano (o a máquina de escribir con papel de calco, ahí es nada) de las primigenias declaraciones de la Renta, no hay duda. Tanto hemos cambiado y en tampoco tiempo, que lo de ayer nos parece de la Prehistoria y si no nos subimos a este carro parece como que se acabó el mundo y que la diversión no es la misma.

En cambio, hay personas “distintas”, como ese vecino del barrio al que, este domingo pasado, encontré sentado en la más absoluta soledad, en un lugar de acostumbrada concurrencia, con el transistor entre sus manos, escuchando, en directo, un partido de fútbol. No es un abuelo, pero su radio-transistor es de aquellos de antes, de tamaño considerable, con un frontal plateado por donde se escapan los regates, las tarjetas y los goles.

Y allí estaba él, ensimismado, como en otro mundo, y ante sus ojos no pasaba nada, su imaginación lo ocupaba todo mostrándole el césped del campo, los jugadores corriendo, el gentío, el esférico de bota en bota, mientras el locutor hacía la crónica del partido.

En su casa, con toda probabilidad, no faltará una buena televisión, un dvd, el tdt correspondiente. Es posible que también exista un ordenador con conexión a internet. Pero a él le sigue gustando escuchar el partido y da igual que no tenga compañeros de fatigas a su alrededor, desertores de las ondas a favor del cable, allá en el bar de la asociación de vecinos. Da igual que grite ¡¡¡¡ Gol!!!! a solas. Le gusta su radio, imaginar el partido, vivirlo a su manera, disfrutar a su medida.

Al escuchar el pitido que anunció el fin del juego, el resultado fue el mismo para todos (3-2) y, como el resto de los aficionados, habrá celebrado la victoria del equipo local e, igualmente, habrá comentado las jugadas polémicas con aquellos que, sentados ante el gran plasma, lo vieron con “sus propios ojos”, aunque él lo escuchara con "sus oídos” y lo viera en "su imaginación".

En el otro extremo, tanto en edad como en sacarle provecho a la tecnología actual, está el abuelo de un amigo de mi hijo.
Éste ha sabido encontrarle el disfrute máximo a la play station de su nieto. No sabe usarla, no entiende los mandos, ni los discos, pero ha descubierto algo increíble; puede ver todos los días, si se tercia, un partido “de los buenos” si logra camelar a su nieto diciéndole “¿Te apetece un Barça – Real Madrid?”. Como la respuesta sea afirmativa, se sienta en su sillón preferido y se dispone a disfrutar con los pases, despejes y tantos de esos jugadores “que parecen de verdad” aunque sabe que la quiniela no será real.

Cada cual, a su manera, ha sabido hallar una forma “distinta” de disfrutar. Es muy probable que algunos les digan “Pero hombre, así no es igual”, pero ¿y qué? Lo que no van a negarles es que se lo han “pasado pipa” y de eso se trata ¿no?.

En estos tiempos de “recortes”, donde todas “las jugadas” no son buenas, ni todos “los resultados” marcan positivos, está bien saber que “la imaginación” es un deporte que todos podemos practicar, sin mucho entrenamiento, y que nos puede reportar buenos momentos de “diversión”.

Y es gratis. ¿Y si te animas?

7 comentarios:

Katy dijo...

Hola Maria, usar la imaginación es gratis como prodigar la sonrisa, pero estamos demasiado atontados y demasiado agobiados para hacer tanto una como la otra cosa.
Lo bueno es encontrar tu camino y aquel que se adapte a tu forma de ser y no lo ir detras de lo que se lleva.
La gente mayor como "tus abuelos" del post, no suelen deschar lo antiguo, se aferran a sus recuerdos. Mi suegro tenía un transistor sujeto con gomas y no ha querido uno nuevo. Y ahora su hija que ya es mayor y antes se reía, lo rescatado del baul de los recuerdos. Su imaginación es su mundo en el que la técnica no tiene cabida.
Muy tierno y vivido tu relato.
Besos uy buena semana

María Hernández dijo...

Hola Katy:

Probablemente las gomas de la radio de tu suegro no interfirieran en nada en su buen funcionamiento, porque otra cosa no, pero antes, los artilugios se hacían para "durar". Hoy es distinto, se hacen para dar el pego y que se rompan pronto, para comprar otros. Pasa con todo. ¿Cuánto duró la primera lavadora que tuviste?. Es que ni se picaba la chapa, oye.
Aunque no creo que la técnica esté reñida con la imaginación; el otro día, sin ir más lejos, ví las imágenes de un chiquillo africano que había hecho un robot con piezas de un televisor roto y funcionaba. Pero si es verdad que la "comodidad" que nos ofrece la tecnología, nos entorpece a la hora de imaginar, nos hace perezosos, esperando que todo se nos de hecho.
Si has leído un libro y luego has visto su adaptación al cine, aceptando los "recortes" lógicos del guión, reconoces la historia, los personajes, pero le falta ese puntito imaginativo que habías creado entre las letras y tú, ¿verdad?.
Imaginar es hacer una "imagen" dentro de ti de tus pensamientos, cavilaciones, dudas, proyectos o sueños. Para crear una imagen exterior puedes usar la tecnología, pero sin imaginación solo tienes lo que quieran darte.

De momento me voy a "imaginar" la historia que estoy leyendo, que aunque la haya escrito otra persona, le pondré los colores que me de la gana.
Un beso, Katy, gracias por tu visita (ésto es una sonrisa en palabras). Que tengas una feliz semana.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

En primer lugar gracias por la mención. La imaginación, lo mejor que tenemos y a la que muchas veces no le damos valor . Es curioso, llego tarde a este post por muchas variadas razones, pero de alguna manera hemos coincidido en nuestro tema de hoy.

Yo me apunto siempre a la imaginación, que surge de la tecnología más perfecta que existe que no es otra que nuestra mente.
Un beso y feliz miércoles.

Josep Julián dijo...

Hola María:
Con esto de la brecha digital, me pregunto cuántos de nuestra generación no acabaran haciendo lo equivalente al abuelo que nos presentas. Tal vez no usen/usemos el transistor pero si se queden/nos quedemos clavados en los medios más-media que hoy disponemos.
Pienso que el gozo se obtiene a través de los medios que nosotros consideramos "gozosos", es decir, que nos dan placer. Quizá por eso todavía conservo mi cassette y cintas y en algunos momentos que nadie me ve me las pongo y hasta disfruto de las imperfecciones acústicas.
Yo no soy de los que se ha pasado sus super 8 o cintas VHS a formato DVD porque hay algo dentro de mí que me impide hacerlo y mientras pueda, las mantendré en el formato original.
Un abrazo y buen fin de semana.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Gracias por tu comentario y como bien dices, la imaginación surge de una tecnología, nuestro cerebro, de la más puntera. Además, dicen los expertos en la materia, que la plasticidad del cerebro es espectacular.
Un beso y buen fin de semana.

María Hernández dijo...

Hola Josep:

Creo que por mucho que nos apliquemos en "continuar al día" terminaremos "desfasándonos".
Mi abuela materna, que falleció hace muy pocos años, terminó sus días viviendo en un mundo "distinto", personal, con otros recuerdos, otros tiempos.
Antes que su enfermedad la dejara "fuera de cobertura", estaba sentada en el salón de mis padres y viendo un spot de tv le preguntó a mi padre "¿Y éso que es?".
¡Casi nada! la abuela le preguntaba a mi padre que significaba aquel símbolo: una arroba (@).
Tanto el uno como el otro estaban tan alejados de la arroba que cualquier explicación posible era inútil. Tampoco comprenderlo le hubiera servido de mucho.

Así será, querido Josep, un día, sin darnos cuenta, estaremos alejados de "lo puntero", pero igual nos da lo mismo.

Un beso y buen fin de semana.

bicipalo dijo...

Hola MAria, cuando bajaba a correr al viejo cauce del Turia, hoy convertido en un jardín, también me encontraba con muchos de esos ancianos que paseaban con el transistor entre sus manos, también los he visto como describes sentados en un banco, con las miradas con extraviadas, pero como tan bien decribes, no estan extraviados, si no imaginando.
Creo que cada cual se aferra a lo que marcó su infancia, su juventud, su madurez..., su vida, es lo que conocen y se sienten seguros y tranquilos con esos viejos artefactos que son faciles de manejar y que funcionan con pilas de toda la vida, no de esas que parecen monedas.
Y también es cierto que la imaginancion esta en desuso, eso requiere pensar, abtraerse de lo material..., y eso requiere esfuerzo, algo imposible en la época de la inmediatez y del "sinesfuerzo".
Un besete Maria.

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