6 de abril de 2010

Entre idas y vueltas


Durante esta Semana Santa tuve la ocasión de visitar el aeropuerto en dos ocasiones; una para la ida y otra para la vuelta y siempre el mismo, sin pisar otro. ¿Cómo es posible?. Muy fácil, soy de las que acompañan para ir y para volver, pero nunca está mi nombre en la tarjeta de embarque.

Los viajes de hijos menores son así, tienen que ser acompañados por sus padres o persona acreditada hasta, al menos, 20 minutos después del despegue o hasta recogerlo cuando viene de vuelta. Y como el mío ha estado viajando desde los 7 años, entre dos y tres veces al año, puedo jurar por Snoopy que pasado muchísimos minutos sin hacer nada, solo ahí, viendo pasar gente, maletas, carritos, personal aéreo, de limpieza, etc.

Solo existen dos momentos donde mi atención se centra en un solo asunto; cuando llega la hora de pasar el control de seguridad y lo veo alejarse camino de la puerta de embarque y cuando intento averiguar cual de todos los aviones que hay en pista es el que transporta a mi vástago y el momento de su despegue.

El resto del tiempo lo aprovecho en ese entretenimiento que tanto me gusta: observar.

En esta ocasión uno de mis objetivos era “la segunda maleta”. Creo que nadie está al margen de la polémica que ha surgido con este asunto y he escuchado y leído algunas opiniones que no han hecho más que dejarme perpleja. Se apunta que el cobro de “la segunda maleta” es para evitar un gasto extra de combustible. ¿Y nos lo creemos?. ¿En qué influye, en cuanto al combustible, que los 23 Kg. de equipaje por persona se distribuyan en una, dos o tres maletas? 23 Kg. son 23 Kg., los pongas como los pongas. Y para evitarse el “recargo” sólo hay que comprarse una maleta más grande.

Entonces ¿si el peso no es lo importante dónde está el gazapo?....En el número de maletas.

Pongamos un vuelo con 125 pasajeros, cada uno de ellos utiliza 2 maletas donde distribuye sus 23 Kg. de equipaje. Total peso = 2875 Kg.; Total maletas: 250

Pongamos el mismo vuelo con igual número de pasajeros, pero solo 1 maleta por cada uno. Total peso: 2875 Kg.; Total maletas: 125

¿Ahorrar combustible? Ja ja ja. Lo que se ahorran es personal, etiquetas de facturación, etc., pero combustible no. ¿Nos imaginamos que el número de maletas en Barajas, un día cualquiera, se redujera, como mínimo, a la mitad? ¿A cuántos operarios podrían darle el día libre?. Seguramente, muchos de ellos hoy ya están en el paro.

Que manera tan “infantil” de enmascarar otra verdad. Aquí todos nos subimos a la “marea verde” de cara a la galería, pero quien maneja el cotarro es D. Dinero, como siempre.
Esto de “la segunda maleta” es tan “verde”, como la eliminación de las bolsas de supermercado. Quitan las bolsas y nos venden la carne, el pescado, las frutas y verduras empaquetadas en bandejas. ¡Qué verdes somos!.

Pero en un aeropuerto no todo son maletas. También hay personas que, como yo, deambulan mirando cada dos segundos el panel de llegada de vuelos. Es muy interesante ver como se nos muestra que los aviones que aún, casi, ni han despegado de su origen, marcan “On Time” en el panel.

Y mirando y mirando, mis ojos se clavaron en una señora ataviada con su uniforme sanitario, blanco inmaculado, bajo una rebeca de color azul marino. Lo mismo esperaba a alguien antes de ir a su trabajo, algo que no entiendo si paseas tu uniforme por cualquier sitio antes de entrar a un centro sanitario donde se “vela” por la salud, pero también es posible que ya hubiera salido de su turno. Aquí lo importante no era el uniforme en si, sino la rebeca azul marino. ¿A quién se le ocurrió primero que la prenda de abrigo más popular entre el personal sanitario sea una rebeca de ese color?. Vale que con blanco todo pega, pero ¿no podría ser roja, como las cruces que nos indican que se trata de un centro sanitario? ¿o verde quirófano por no desentonar?. Pues no, es azul marino y casi todas de un mismo estilo, a poder ser, con dos bolsillos. Vale, no es un tema tan importante, pero, al menos, es curioso. Como también lo es que usen calcetines con muñequitos o de colores “chillones”, o lleven collares de perlas o muchas cadenas.

Me hubiera encantado seguir observando, pero el panel me dijo que el vuelo había aterrizado y aunque sabía, sobradamente, que aún pasarían muchos minutos antes de verlo salir, soy su madre y mis superpoderes pueden escudriñar el horizonte tras las puertas mecánicas y verlo allí, esperando su “única maleta”.

Si alguien sabe o se entera de por qué las rebecas del personal sanitario son de color azul marino, que avise, que ahora la duda no me deja dormir, jaja.

13 comentarios:

Katy dijo...

Hola María , Simpática entrada dónde las haya. He disfrutado y me he reído un montón, porque lo de observar a mi también me va un rato y somos tan peculiares los humanos...
Lo de la segunda maleta es el timo de la estampita. Hay que arañar de dónde sea. Y lo de los viajes al aeropuerto para llevar y traer hijos me lo se al dedillo. Con tres imáginate. Ahora ya hemos parado un poco. Empezaremos con los nietos
Me has picado con lo de la rebeca azul, en eso no me he fijado y he pasado dias y dias en hospitales, debe ser que no visto a ninguna en un aeropuerto :) En cuanto sepa algo te pongo a día pero duerme porfa.
Besos y gracias por tu cariñoso comentario en en Ciudadana.

María Hernández dijo...

Hola Katy:
Fíjate si tienes ocasión, porque no es una característica, exclusivamente, canaria. Durante mucho tiempo tuve que "convivir" en un hospital malagueño y también se daba el caso, aunque por aquellos días si bien mi nivel de "observación" era aceptable, lo de hacerme preguntas tontas como ¿quién decidió ponerse la rebequita azul? no estaba entre mis cavilaciones.
Lo de los collares de perlas con el uniforme verde, sí, en eso si me fijé y también en lo de los calcetines, porque todo sea dicho, tampoco se la razón del uso de zuecos en el ámbito sanitario, porque los de madera, cómodos lo que se dice, no eran y los de ahora, tan modernos, tan coloridos, tan "plásticos", no deben ni ser buenos para la electricidad estática, pero haberlos haylos que yo los he visto.
En fin, otro día me dará por observar otras cosas, porque lo mío no tiene cura, jejeje.
Un beso grande, Katy y gracias, como siempre, por venir tan rauda y veloz a visitarme.

Ars Natura dijo...

Hola María,
muy observadora nos has salido...
eso está bien que no seamos borreguitos y nos planteemos preguntas. En los hospitales de Valladolor, digo Valladolid, también visten así las sanitarias (enfermeras, celadoras,...) lo de los calcetines de muñequitos y de colores chirriscantes también es aqui.

Y lo de reducir maletas para ahorrar combustible.... es omo los anuncios de coches que ahora todos nos ecológicos, cuando todos contaminan, hasta los eléctricos y si no sólo hay que conocer un poco la fábrica donde los construyen o donde hacen piezas para esos automóviles, yo he trabajado en una que hacía circuitos electrónicos entre otras cosas para coches y ni te puedes imaginar la cantidad de porquería que se respiraba allí y lo que hiba por el desagüe sin depurar.

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja María:
Divertidísima la entrada de hoy, porque como sabes, paso bastantes horas de mi vida en los aeropuertos y lo que cuentas es real como la vida misma.

Lo de la maleta, como dices, es otra tomadura de pelo. Al final nos cobrarán por maleta y no por el billte o, en el pero de los casos nos acabarán pesando al embarcar je je. Yo creo, que al igual que lo de las bolsas y otras cosas no son más que añagazas por ver si cuela (deben pensar que somos muy tontos)

En cuanto a lo de la rebeca, soy observador, pero no tanto y por eso no puedo darte una explicación. En fin, que sigas siendo tan observadora y divertida.

Un beso

María Hernández dijo...

Hola Goyo:
Si es por observar que no quede por mi, porque es algo que no puedo evitar; de ser animal, capaz que sería un buho, jeje.
En cuanto a lo de la rebeca, solo es una curiosidad en cuanto al color, porque entiendo que con los uniformes sin mangas y que en todos los hospitales hay unas corrientes de aire que te dejan baldado, es normal que se abriguen.
Y en cuanto a lo ecológico y los transportes, no conozco un medio más respetuoso que los propios andares, pero claro no se puede llegar a todos lados a pie, ni en poco tiempo. Eso sí, si andáramos un poco más no sólo nos lo agradecería el medio ambiente, sino nuestra propia salud.
En este sentido te recomiendo la lectura de una entrevista de Pere Estupinya publicada en su blog "Apuntes científicos desde el MIT", donde nos cuentan algo sobre "los pros y contras de los diferentes sistemas de transporte urbano, y analizando los impactos en la salud de desplazarse en bicicleta, en coche, o hacer actividad física en una ciudad contaminada".
Por si es de tu interés, éste es el enlace:
http://lacomunidad.elpais.com/apuntes-cientificos-desde-el-mit/2010/1/15/en-bici-y-tragando-humo-la-ciudad
Un saludo y gracias por tu visita.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:
Pues no vas nada desencaminado. Hace unos meses leí una noticia que decía que una aerolínea nipona recomendaba a sus pasajeros "aliviar la vejiga" antes de subir al avión "para disminuir las emisiones de carbono". También decía algo sobre "ahorrar combustible", pero el grueso de la información era sobre las emisiones.
Debe ser algo así como "la segunda maleta", pero en versión "íntima".

Aquí te dejo el enlace de la noticia, porque hay que leerlo para creerlo.
http://www.mnn.com/transportation/alternative-transportation/stories/pee-before-you-fly-policy-reduces-carbon-emissions#
Y en cuanto al tiempo que pasas en los aeropuertos...es un filón para las "observaciones". El hecho de estar sentado esperando, te concede el tiempo suficiente como para mantener tu atención sobre cualquier asunto. Y no te digo nada si te pones a observar el momento "quítate el cinturón, los zapatos pitan, se le olvidaron las llaves, ese collar es de metal, etc.". Hay situaciones que casi llegan a ser cómicas: sin zapatos con unos plásticos en los pies, los pantalones que casi se te caen cuando tienes que abrir los brazos para que te pasen el detector porque algo "pita", despojado de tus efectos personales y tu bolso que se queda atrapado dentro de la cinta porque una doña ha metido el abrigo (con botones metálicos), la bolsa del Duty Free, el neceser de mano y el supermegabolso Dolche Gabarra que ocupa más que una maleta de 23 Kg.
Cuando logras rescatar todo, empiezas a "recomponerte" ante los ojos de alguien que, como yo, está mirándote desde detrás del cristal, mientras escuchas "Última llamada para el vuelo XVVB, señores pasejeros embarquen por la puerta 151". ¡Por todos los diablos calvos...está en el otro lado! (y claro no puedes correr sin haberte puesto los zapatos, ni el cinturón). Jejeje.
¿Esto también te suena de algo?, jaja.
Un beso, Fernando.

Fernando López Fernández dijo...

Ja ja María:

Me has dado una idea y un día de estos haré un pist con tus sugerencias. Ka verdad es que lo de los aeropuertos y los aviones es de chiste.
Un beso

Josep Julián dijo...

Hola María:
Eso de la doble maleta es una memez comparable con otra perla con la que se adorna una compañía aérea que "te invita" a que pagues una cuota voluntaria para combatir las emisiones de CO2 de los aviones. Eso sí que es estirar la conciencia verde que nos invade. O sea, si pagas reducen CO2 y si no, no. Un ejemplo más de que nos tratan como a subnormales.
En cuanto a lo de la chaquetita azul de las enfermeras creo que la cosa se remonta a la Primera Guerrra Mundial cuando las enfermeras inglesas lo usaron como distintivo, pero no hagas mucho caso que en eso habrá mil versiones.
Un abrazo.

María Hernández dijo...

Hola Josep:

Ahí está el tema, que nos tratan como si fuésemos tontos y lo que es peor, persisten en el mismo argumento.
Y ya que Ars Natura comentó lo de los vehículos eléctricos, he aquí una noticia de última hora que es como para hacerle un marquito y colgarla en la pared con un cartelito que diga "¿Me estás tomando el pelo?".
"Más de 80% de los conductores que prueban un vehículo eléctrico quedan satisfechos".
La empresa es Red Eléctrica.
Los conductores son sus empleados.
El nº de "muestra": 153 personas.
Los vehículos: un coche, una moto y una bicicleta.
Tiempo de prueba: una semana.

Unas 122 personas se han quedado satisfechas del producto que promociona su propia empresa. ¿Y no tendrá nada que ver quién paga el sueldo a final de mes, verdad?. Lo raro es que casi un 20% estén menos contentos. Si no convences ni a los que das de comer, mal vamos ¿no?.

Tras los datos, leamos de nuevo el titular: "Más del 80% de los conductores que prueban un vehículo eléctrico quedan satisfechos".

122 personas entre más de 40 millones de españoles. ¿A esto se le llama una encuesta imparcial y representativa?. TURURÚ...

Josep, y tú tan preocupado por la venta de alfombras.
Un beso y gracias por venir.

http://www.lavanguardia.es/motor/noticias/20100408/53901878025/mas-del-80-por-ciento-de-los-conductores-que-prueban-un-vehiculo-electrico-quedan-satisfechos.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+lavanguardia%2Falminuto+%28Lavanguardia.es+-+Al+minuto%29

Yuli Arasely dijo...

Hola María... jejeje algunas de las cosas que tu haces ami tambien me pasan, en especial eso de ver los despegues no me voy hasta no verlo jajaja.

Llegué hasta tu blog gracias a este otro: http://Softnex.blogspot.com
soy un poco nueva en esto, no tengo ni un blog pero si participo en uno que se llama: conexiondeamor.blogspot.com
Es el mismo de softnex solo que en este te dejan publicar tus ideas jajaja.
Bueno María tienes una nueva seguidora por que hacemos casi lo mismo jejeje. Bye

Brayan Chavez dijo...

Hola María soy yo otra vez... Mira lo que hago en los momentos que no hago nada jejeje, espero que no te moleste:
http://img209.imageshack.us/img209/6010/blogearporblogear.png

Jejeje se mira bien,ojala te guste.
Bye

María Hernández dijo...

Hola Yuli, bienvenida a este blog.
Creo que hay cosas que no conocen fronteras, ¿verdad? y si se trata de hijos, menos aún.
Me cuentas que vienes a través del blog de Brayan; seguro que si te animas, él podrá darte muchos consejos para crear tu blog, es un "artista".
Vuelve por aquí cuando gustes.
Un saludo,
María Hdez.

ClaveDeSol dijo...

Jajajaja no se te escapa una, María!! Los aeropuertos tienen un submundo en su interior. Es mucho tiempo de espera y da para largo.

Nuestro querido amigo Eduard Punsent, antes de hacerse conocido asistía a los aeropuertos a tomar apuntes e investigar acerca de la vida de los demás.

Tal vez podrías empezar a plantearte escribir un libro...

Besazo fuerte, madre coraje!!

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