25 de junio de 2009

Niños, vacaciones y trabajo


Ayer me comentaba mi hermana acerca de la cantidad de niños que, estos últimos días, se ven jugando, por la tarde, en la plaza de su comunidad de vecinos, al cuidado de sus abuelos o familiares.

El curso escolar ha terminado y lo que para ellos es el comienzo de un verano lleno de diversión y descanso, para sus padres, en cambio, es un periodo de incertidumbre, de ajustes, cambios de horarios, petición de favores, stress acumulado. Eso sí, lo que tanto padres como hijos piensan al unísono es que será un “verano interminable”.

A nadie se le escapa que la situación familiar en este momento es muy distinta a la que en tiempos pasados era la habitual en las familias españolas. Ahora hay de todo “como en botica”: matrimonios, padres y madres divorciados o separados, padres y madres solteros o viudos con lo cual las “temidas” vacaciones se convierten en un galimatías casi imposible de resolver.

¿Qué hacemos con los niños durante tres meses?, porque aunque el curso comience en septiembre, no lo hace a pleno rendimiento de horas lectivas, servicios de comedor y actividades complementarias hasta casi llegado el mes de octubre.

Y ahora
¿qué hacemos con los niños?

Las familias aplican distintas fórmulas para poder seguir cumpliendo con sus obligaciones laborales al tiempo que dejan a sus retoños a buen recaudo.

Algunos, los más afortunados, aún recurren a los abuelos y éstos, a pesar de su edad, de sus achaques y falta de energía, los acogen durante el periodo estival y, en el mejor de los casos, hasta que los padres pueden disfrutar de sus periodos de vacaciones.

Otros se exprimen en el seso y la cartera para encontrar algún centro o campamento de verano donde sus hijos puedan pasar parte del tiempo mientras sus padres siguen trabajando.

También los hay que se “reparten” los días de vacaciones, de manera que el padre pueda atenderlos durante un mes y la madre durante el otro, pero siempre quedan flecos de días y horas donde la improvisación es la madre de las soluciones. A esta opción es la que recurren los padres separados “contigo un mes, conmigo el otro y ya veremos como nos arreglamos el resto”.

Siempre les queda pensar “ya crecerán”, pero mientras tanto ocurre, lo que está de manifiesto es que la sociedad española ha ido por un lado y las realidades sociales por otro. Son muy pocas las familias que pueden “sobrevivir” con un solo sueldo, en el caso de las parejas o matrimonios, pero si hablamos de las familias monoparentales no queda otra que trabajar, sí o sí.

Algo tendrá que cambiar y los viejos esquemas de los periodos escolares, aceptados y acatados durante décadas, tendrán que sucumbir y renacer con los nuevas realidades.


No es lógico que durante cada periodo vacacional escolar (y son varios: Navidad, semana blanca o carnavales, Semana Santa, verano más el resto de días no lectivos) las familias se vean abocadas al más alocado disparate intentando, por un lado, cumplir con sus obligaciones paternas, proporcionando cuidado y atenciones a sus hijos y, por otro, con sus obligaciones laborales.


Ya no se puede hacer como hacían con nosotros, que nos daban la llave de casa mientras tus padres trabajaban, porque a poco que algo se tuerza intervienen los Servicios Sociales y por cumplir con tu jornada laboral sin tener otra opción para cuidar de tus hijos en tu ausencia, te puedes ver con una denuncia por abandono.

Señores, no se puede estar “a dios rogando y con el mazo dando”, si las jornadas laborales son, cuando menos, de 8 horas diarias, más desplazamientos, durante 11 meses al año y dadas las circunstancias para sobrevivir todos tenemos que trabajar, máxime cuando tienes hijos a tu cargo, hay algo que no cuadra. ¿No les parece?.

La realidad social ha cambiado y no podemos seguir obviándolo.

7 comentarios:

Pablo Rodríguez dijo...

Hola, María.

Sabias palabras, desde luego, la sociedad hace años que ha cambiado, y el llamado "Estado del Bienestar" no lo es tanto en ese sentido.

Sin duda, la incorporación de la mujer al mundo laboral es un gran logro, que ha permitido avanzar en derechos a las mujeres de manera decisiva. Yo no me acuerdo de esto ya, pero viendo la serie "Cuéntame", parece que aun no hace tantos años, el esquema familiar era distinto -la mujer en casa, cuidando de los niños-, pero supeditada en muchas cosas a su marido.

Hoy en día, gracias a Dios, las cosas ya no son así, y se ha conseguido más o menos la igualdad, aunque aún queda bastante por avanzar. Por ejemplo, el salario medio de las mujeres sigue siendo sensiblemente inferior al de los hombres, siguen dedicando más horas al hogar, y si es necesario faltar al trabajo por cuestión relacionada con algún hijo, suele ser la mujer la que lo hace en muchos casos.

La realidad social, no obstante, ha cambiado para mejor, pero tiene sus inconvenientes. Las prisas, la competitividad, las elevadas hipotecas, la crisis, todo nos ahoga, y muchas veces los dos sueldos son necesarios para vivir, además de suponer una tranquilidad, y por supuesto, una realización personal en el trabajo.

Pero como consecuencia de ello, tenemos poco tiempo para dedicarle a los hijos. Yo tengo una niña pequeña, y de momento me he podido ir apañando gracias a que una de las abuelas está jubilada, y tiene tiempo y ganas de estar con su nieta, además de hacernos el favor, claro.

Pero posiblemente en algún momento tendré el problema, y viendo el caso de otra gente, no es pequeño. Cuando los niños están de vacaciones, ¿qué hacemos?

Es más, en muchas ocasiones, el problema ya lo hay aun en época escolar, porque la guardería o el colegio terminan a una hora, y los padres suelen salir más tarde, porque aquí en España seguimos con la cultura presencial de interminables jornadas de trabajo a tiempo partido. La solución de muchos padres, meter a su hijo en nosecuántas actividades, para que por lo menos "esté ocupado".

Al final, niños estresados con tanta actividad, y padres que no ven a sus hijos en todo el día.

Desde luego, no deberíamos seguir obviándolo, pero en España es difícil cambiar. Te pongo un ejemplo personal, en un trabajo, cuando me hicieron la entrevista, me dijeron que se trabajaban diez horas diarias, de nueve a dos y de cuatro a nueve. Aunque el trabajo me atraía, me parecía exagerado, así que decliné la oferta, escribiéndoles un correo electrónico en el que les explicaba que no es cuestión de tiempo de presencia, sino de rendimiento y productividad.

Para mi sorpresa, me llamaron, y me dijeron que estaban dispuestos a rebajar el horario para todo el mundo a nueve horas diarias, con la promesa de bajar al año siguiente a ocho.

Pues bien, lo de las nueve horas se cumplió, lo de las ocho no, y dos años después, el jefe aún echaba en cara de vez en cuando que ahora trabajábamos poco, que igual había que volver al horario antiguo.

Bueno, me despido, y perdón por el rollo.

Buen fin de semana!!

Saludos
Pablo Rodríguez

bicipalo dijo...

Hola Maria..., estoy deacuerdo con todo lo que dices, tambien con el comentario de Pablo cuando habla de las "interminables jornadas" de trabajo españolas, de alguna manera al empresario español le gusta ver a sus empleados hacinados en sus puestos de trabajo cuanto mas tiempo mejor, es una forma de gozo. No le hables de productividad, esos conceptos no los entienden aún. Cuantas mas horas estes en la empresa mejor, rindas o no rindas, eso no va a cambiar y la sociedad tambien ha cambiado, todo comienza con esa incorporación de la mujer al mercado laboral. Desde ese momento ya nada será igual, Maria. Tendemos hacia una sociedad en la que lafigura materno-paterna desaparece, ahora son distintan las figuras que influyen en la vida de nuestros hijos, canguros, cuidadoras, monitores, maestros,abuelos..., inevitablemente los crios crecen sin un "centro" en el que fijarse, la autoridad se dispersa, se diluye entre cursos,talleres,campamentos,excursiones..., al cabo de los años los padres descubren que sus hijos ya no son sus hijos, son colegas a los que ya no pueden someter a la minima disciplina familiar, casi casi se convierten en extraños que viven en tu casa, que comen de tu comida, que lavan su ropa en tu lavadora, que duermen bajo tu techo..., y tu ya llegas a mirarlos como eso, como amigos jovenes a los que pariste ya amamantaste.

María Hernández dijo...

Hola Pablo Rodríguez y Bicipalo:

Los dos coincidís en que la situación actual viene dada por la incorporación de la mujer al mercado laboral.
Bien, yo siempre tuve una madre trabajadora y cuando lo digo así, es porque trabajaba a cambio de un salario, porque todas, tanto dentro como fuera del hogar, trabajan.
En otro lado podríamos poner si sus condiciones laborales eran las justas y legales o no, pero el caso es que tampoco estaba en casa y, al mismo tiempo, estaba.
Cuando hablo de cambio en las realidades sociales, se aúnan tanto lo que dice Pablo (jornadas interminables) con lo que dice Bicipalo (hijos que siéndolo dejan de serlo porque son criados por otras personas).
El que la mujer se haya incorporado al mercado laboral de manera generalizada no es el verdadero mal; lo es el que no hayamos sido capaces de vislumbrar y ponerle remedio a lo que se estaba generando.
Cuando la población española empieza a ser "vieja" por ausencia de nacimientos, nos tiramos manos a la cabeza y decimos "Claroo es que como todas trabajan ahora". A lo mejor hubiera sido más inteligente fijarnos en otros países donde la protección y baja maternales hacen que las mujeres no se lo piensen tanto a la hora de traer niños al mundo. Pero no, aquí seguimos con las 16 semanas de baja maternal y lo que si hacemos es proteger al empresario dándole fórmulas para contratar a una sustituta mientras tanto.
Cuando nos vemos con un número enorme de niños pequeños con madres trabajadoras solo se nos ocurre "ampliar" la educación de 0 a 3 años. En ningún momento se plantea una solución como que las madres pudieran decidir si quieren o no incorporarse al trabajo tan rápidamente y de paso "ahorrar" ese gasto de escolarización.

Pero los niños crecen y más tarde o más temprano llegan al cole. Y existen padres/madres estupendísimos que buscan y ajustan sus empleos a las horas lectivas de sus hijos pero.. ¿alguien conoce algún empleo, actualmente, que te permita estar de vacaciones todo el tiempo que lo están los escolares?. Yo no, pero tengo que reconocer que conozco a alguien que fue lo suficientemente inteligente para hacerlo y que funcionara: mi madre. Cuando se vió con tres hijas, marido casi llegando al paro y una situación insostenible tuvo la brillante idea de buscar y seguirle la pista al único trabajo que le iba a permitir cuidar de su familia: ser la limpiadora del colegio que iban a estrenar en el barrio. Y lo consiguió. Entró con 36 años y llegó a jubilarse en él. Así cuando nosotras estábamos de vacaciones, ella lo estaba..bueno, estaba en el paro, como fija discontínua, pero durante cualquier periodo de vacaciones que tuviéramos, ella estaba en casa también.
Pero el caso de mi madre es excepcional, como ella misma.
(continúa en el siguiente)

María Hernández dijo...

De todas maneras, también hay otros cambios sociales que limitan ese "cuidar de los hijos" como nos gustaría. Nos llaman familias monoparentales, y que cada vez somos más. Y el niño crece, está en el cole, y tú tienes que trabajar sí o sí, porque al margen de querer pasar el máximo tiempo como tu hijo, tienes que darle de comer, vestirlo, darle la protección de un hogar, agua caliente, aseo y hasta que no inventen una varita mágica esas cosas cuestan dinero y no hay otra forma de conseguirlo que trabajando.
Y digo yo ¿ahora que hago con el niño? El mío ya es un jovencito y pude y puedo contar con la ayuda de mis padres para "velar" por él cuando yo estaba trabajando, pero que yo pudiera hacerlo no quita para que vea que hay familias a las que les cuesta mucha afrontar las vacaciones.

Tenemos espacios (centros educativos que se llenan de polvo y arañas durante el verano), tenemos personal (sólo hay que ver la cantidad de gente parada) y ¿no se nos ocurren ideas para ofrecer soluciones?.
Hay niños que creen que la leche sale de un tetrabrick, hay otros que no saben que el pan hay que amasarlo, ni que las lechugas crecen en un huerto, otros que creen que todo lo que se rompe hay que tirarlo.... ¿y no se nos ocurren ideas?.
Yo aprovecharía los periodos vacacionales para impartir otros conocimientos. Talleres ocupacionales donde los niños aprendieran cosas haciéndolas, divirtiéndose y atesorando saberes sin darse cuenta.
No hablo de quitarles sus horas de "juegos", sino de enseñarle a jugar con otras cosas que no sean una playstation o una consolita.

No es falta de ideas, es falta de voluntad. Y a mi no me vale que alguien diga "Ah..pues no haber tenido hijos" porque mi hijo, la niña de Pablo y los de todos los padres de este país serán los que el día de mañana tengan que trabajar para que nuestro "bienestar social" sea, cuando menos, suficiente..y lo será tanto para el que tuvo hijos, como para el que no tuvo.

La incorporación de la mujer al mercado de laboral lo que ha puesto en evidencia es un esquema social que ya no funciona.

Saluditos

Josep Julián dijo...

Hola María:
Como sueles decir tú, menudo tema has ido a sacar, pero muy oportuno. Además, llego al post en un momento en el que los comentarios han pasado por todos los hilos esenciales con lo cual no hay mucho más que aportar.
Sin embargo, creo que el asunto tiene tanto calado en "la vida real" que nos ha tocado vivir que toda reflexión es buena. Mi única hija tiene ya 23 años y durante toda su infancia contó con su madre a su lado porque esa fue nuestra elección pero eso era porque en esos años nos desplazábamos cada pocos años de ciudad con lo cual no era posible ayuda familiar alguna, pero mi madre sí que tuvo que trabajar mientras mi hermana y yo éramos pequeños y entonces ni había colonias ni actividades post-escolares ni nada de nada. Pero la vida entonces era distinta y había otros parámetros. Si hubiera sido hoy, desde luego el problema hubiera sido enorme.
Ahora bien, la sociedad está montada así y como decís, algo esencial falla. Falla el sistema educativo y sus periodos de tres meses de vacaciones seguidos (en Cataluña se quiso cambiar y casi mantean al conseller), falla la cultura de la "permanencia" en el puesto de trabajo de sol a sol (que se lo cuenten a Pablo), fallan las políticas de conciliación, etc. con lo cual lo que de verdad está fallando es lo que conocemos como la "sociedad del bienestar" con su visión cortoplacista y de "dar cosas" sin pensar en las consecuencias.
Con salarios mileuristas ya me diréis qué se puede hacer con los niños en verano más que "sortearlos" a ver si les admiten en colonias, campamentos o talleres, da igual. Ya no es un problema de calidad de la solución, sino de que estén ocupados las horas que los padres, madres o quien sea se puedan ocupar de ellos. El otro día una responsable autonómica de infancia y juventud me decía: el número de solicitudes que recibimos es el tripe de las que podemos ofrecer, pero somos conscientes de que los padres han pedido varias alternativas incluso para los mismos periodos, así que todos jugamos un juego que conocemos bien. Ole la sociedad del bienestar.
Como decía al principio, menudo tema María.

Economía Sencilla dijo...

Hola, María, el tema de las familias monoparentales sí que debe ser complicado, si ya es difícil compaginarse entre dos para poder dedicar tiempo a los hijos, no digo ya uno solo!! Por ejemplo, estando dos es posible alternarse para pedir algún día un permiso para algo, estando uno solo…

Está claro que nuestro modelo social ha quedado un poco desfasado, y queda lejos de modelos más avanzados como los de los países nórdicos.

Recuerdo un estudio que salió en la prensa según el cual, dependiendo del salario, de los gastos que conllevaba, etcétera, en algunos casos prácticamente no compensaba trabajar fuera el gasto que suponía tener que pagar una guardería para tus hijos y el resto de gastos que conlleva el no poder atenderlos tú. Para reflexionar, cuando menos.

El problema es que en España la tasa de natalidad es bajísima, y luego nos sorprendemos de que la población envejece a pasos agigantados, con crecimientos de la población cero o negativos desde hace bastantes años (sólo paliados por la inmigración de los últimos años, al calor de la burbuja inmobiliaria). Y nos llevamos las manos a la cabeza, pero no se buscan soluciones para facilitar el cuidado de los hijos.

Otra cuestión es que incluso la legislación existente en muchas ocasiones no se cumple, por ejemplo, muy habitual en el caso de la hora de lactancia; habría que empezar por cumplir las leyes que ya existen, pero…

Me quedo con tu última frase, que es un resumen muy bueno de la situación: La incorporación de la mujer al mercado de laboral lo que ha puesto en evidencia es un esquema social que ya no funciona.

Saludos
Pablo Rodríguez

María Hernández dijo...

Josep Julián y Pablo:

Gracias a los dos por vuestros comentarios. Lo que empezó siendo un simple apunte sobre lo que mi hermana notaba en su vecindario se ha ido enriqueciendo con vuestras aportaciones.

¡Menudo tema!

Saludos

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