14 de enero de 2010

¡Congela la crisis!



En estos momentos, donde el peor agorero nos condena a crisis a la perpetuidad
y el mejor nos augura un año movidito, no faltan gurús, columnas periodísticas, foros, debates, blogs, espacios radiofónicos o televisivos donde intentan instruirnos sobre cómo se maneja una crisis y hasta dónde debemos cambiar para conseguir superarla. Incluso analizan aquellos índices que han ido mostrando durante meses la que se nos avecinaba y que aún arrojan datos sobre el comportamiento económico.


Hay teorías para todos los gustos, pero, tal vez, unas de las más conocidas es que en época de crisis se consumen más barras de labios color rojo. No dudo que las ventas de este producto puedan incrementarse, pero no he visto nunca a mi madre con “las bembas colorás”, como decía Celia Cruz y, en cambio, le escucho decir a menudo “Yo siempre he vivido en crisis” y no le falta razón porque algunas (y gordas) ha tenido que sobrellevar.

Algunos autores apuntan otros índices a tener en cuenta: cifras de venta de vehículos, éxito o fracaso de rebajas, consumo de galletas tipo “María”, largo de las faldas, venta de juegos de mesa, longitud de la melena, e incluso, hacer o no comentarios en foros económicos. Ahí es nada.

Pero la capacidad de observación, afortunadamente, es universal y tanto la puedes tener tú, como yo, o como mi hermana que como buena “observadora” de lo divino y humano ha encontrado un nuevo índice que muestra, con precisión, como la economía se “enfría”.

Hace ya para dos años, nos comentó que algo” se estaba cuajando porque, de repente, habían empezado a aparecer, en los congeladores de los supermercados, aquellas, ya casi olvidadas, piezas de carne de vacuno, conocidas como “palomitas”. Recordaba, perfectamente, cuando había sido la última vez que el consumo de carne congelada había sido de uso generalizado entre la población “de a pie”.

En los años 70 era muy conocida la que venía de Argentina y de la que las familias canarias eran consumidoras habituales, seguramente debido a las facilidades de importación que suponía disponer de puerto franco. Esta particularidad de los puertos del archipiélago ofrecía algunas ventajas como poder adquirir productos de procedencia, por ejemplo, británica, en el sector de la alimentación, o japonesa, en aparatos electrónicos que resultaban más asequibles que en el resto del país o donde eran desconocidos.

Después del “toque de atención” de mi hermana, he seguido con interés, a lo largo de estos meses, como el espacio que se dedicaba a los congeladores en distintos establecimientos se ha ido incrementando, así como la oferta y demanda de productos congelados, especialmente, carnes, de procedencia variopinta y precio bastante más reducido que la carne fresca, como las “palomitas” (paleta de ternera), pechugas, alitas y cuartos de pollo, filetes de ternera, etc.


Afortunadamente, para los que como yo no somos muy amigos de lo cárnico, la oferta de verduras ultracongeladas también ha ido en aumento, de forma que podemos beneficiarnos de una gran variedad de productos de la “huerta polar” a un precio asequible. Y algo similar ha ocurrido con el pescado.


Que nuestra cesta de la compra contenga productos congelados (carnes, verduras, pescados) o enlatados, en lugar de frescos, no es mala fórmula para tener una dieta variada y económica en estos tiempos de crisis, pero no hay que comprar sin “observar” bien el etiquetado, porque aprovechando este chaparrón, hay quien ni cambia de color si nos intenta vender “gato por liebre”, bajo la excusa de abaratar costes.


Desde hace algunos meses vengo notando que los pimientos en lata, de una marca “genérica” (digámoslo así), proceden de China. ¿De China con la cantidad de pimientos españoles que hay?. Pues sí, de la misma China oriental, de manera que he dejado de comprarlos directamente, tengan o no tengan mejor precio que otros, porque NO me fío, ni de los pesticidas que pueden estar usando en su producción, ni de otros tantos agentes contaminantes y/o nocivos que pueden estar involucrados desde el origen hasta su manufacturación, quien sabe si al margen de una normativa (como la europea) que vele por nuestra seguridad alimentaria. Y que nadie se rasgue las vestiduras porque ejemplos hay a montones.


Pero ahí no queda la cosa.


Como lo de comer productos congelados parece cosa de “pobretones”, el concepto “fresco” ha vuelto a tener el caché que tenía antaño y parece que vivimos, casi, en viernes de vigilia pero la semana entera, añorando que nos de “el fresco”.


Así no es extraño encontrarse a alguien que le echa un ojo al pulpo que parece que le está diciendo “llévame contigo” desde la vitrina de la zona de pescadería, tan pulcramente envasado, con ese brillo tan particular y esos tentáculos que parecen reclamar un abrazo, hasta que logra hacer sucumbir al comprador que, ya para sí, anda diciendo “un día es un día” mientras mete en el carro de la compra lo que cree es “pulpo fresquísimo de ayer”.

¡Ay, ay, ay! Si hubiera mirado la etiqueta se habría percatado que hay una X donde dice “Descongelado” y que la fecha de ayer es del envasado, pero no se fijó tanto. ¿Y qué pasará si al llegar a casa cambia de parecer y de menú y cree que lo conveniente sería congelar el pulpito “para el fin de semana, que tendré más tiempo” ?. ¡Al garete la cadena de frío!. Y lo peor de todo es que este pulpo era igual que los que estaban en los congeladores del super, al mismo precio inclusive, pero creer que “es oro todo lo que brilla” le ha jugado una mala pasada a nuestro vecino.



¡Ojo al etiquetado! que tener el cinturón apretado no debe ser sinónimo de ingenuidad y aunque la crisis congele nuestra economía y el contenido de nuestra cesta de la compra, hay que agudizar los sentidos y aprender a distinguir entre “el producto fresco en venta” y “el fresco que vende el producto”.

Mientras tanto y hasta que no vea volar, de nuevo, a “las palomitas” y los congeladores que las contienen, la crisis no habrá pasado, a juzgar por el valor de este nuevo índice económico.

Eso sí, las empresas dedicadas a los congelados estarán notando como sus ventas aumentan, sobre todo, las que ofrecen productos sin elaborar. ¿Cotizarán en bolsa? Si así fuera ¿habrán subido sus acciones?

11 comentarios:

Katy dijo...

Hola María buen post y práctico. Yo también he notado como se ha disparado la venta del congelados en especial la de los pescados; porque aunque lo compres fresco tienes que congelarlo. Y vaya UD. a saber la de veces que se rompe la cadena de frío. Yo siempre tengo por norma fijarme en las etiquetas, procedencia, y fecha de envasado y caducidad. Y me la han dado con unas gambas!!!
Habría que poner la frase que citas con un imán en el frigorífico: " Hay que aprender a distinguir entre “el producto fresco en venta” y “el fresco que vende el producto”.
Un abrazo

bicipalo dijo...

Hola Maria, tienes toda la razón con lo de la reaparicion de los congeladores con las piezas de carne heladas, lo vi primero en carrefour y despues en Mercadona, aquí con cartelito diciendo que es la misma calidad pero mas barata.
La observación de tu hermana genial, la frase de tu madre...,me era conocida..., ¿te das cuenta de que ya llevamos un añito dandole vueltas a la crisis, cada uno con los sobres que puede componer...?
Te acabo de enviar un correo hablando de nuevo de la crisis dichosa..., pero yo comentaba sobre tu post y me ha parecido fresco y muy fresco, mas que el pulpo de la X roja, con ritmo, estiloso y con fotos entre los parrrafos..., guay, guay.
Maria, creo que los tiempos dificles ya han llegado, nuestros padres ya lidiaron con crisis peores, incluso con una Guerra Civil y con una dictadura..., ahora es nuestro turno..., y a ver que hacemos.
Besitos..., mil, que por ahora son gratis y parece que la crisis aún no los afecta.

Fernando López Fernández dijo...

Hola María:

Saber observar, saber mirar. Poca gente es capaz de ello. Hay hechos que pasan desapercibidos para aquellos que sólo ven o se fijan cuando se lo dan masticado. Eso pasa con muchos gurús y expertos que miran pero no aciertan. En este sentido, me ha gustado el planteamiento que has hecho a través de tu hermana y de la información sobre la alimentación que nos permite ver por un lado que hay que fijarse más en tu alrededor, en lo que es tu día a día que en la Tv (por poner por caso) y a empezar a saber que nos la están colando aprovechándose de una situación, que vete tu a saber si estaba preparada.

Brillante, humano y,como siempre, muy bien redactado.
Un fuerte abrazo

María Hernández dijo...

Hola Katy:

Claro, es normal que los que cargamos el carrito de la compra "observemos" sobre el terreno lo que se decide en los despachos, porque, en última instancia, somos los que, aunque no lo creamos, tenemos la sartén por el mango. No olvidemos nunca que somos los clientes y sin clientes, pasa lo que está pasando: crisis.
Y si es importante tener claros cuales son los "derechos" de los consumidores, también lo es estar informado.
Hablando de "la cadena de frío", uno puede llegar a alucinar como intentan vendernos cosas que de saber su procedencia y el estado en el que nos lo ofrecen, no lo compraríamos.
Por ejemplo, un pescado de "reciente aparición" en el mercado nacional: la panga. Aparentemente es un pescado "apetecible", sin espinas, limpito, barato. Pero ¿sabes de dónde nos llega la panga? De Vietnam, del río Mekong. ¿Cómo es posible que en algunos establecimientos lo veas junto al resto de pescado fresco si tiene que llegar desde tan lejos? ¿De verdad hay alguien que te diga "oiga, que parece fresco, pero no lo es, lo hemos descongelado, pero es que así lo vendemos mejor"? Pues no, no lo dicen, pero así es...Panga con aspecto de fresco, es descongelada y que no nos engañen, que luego llegamos a casa y lo congelamos otra vez pensando que hemos hecho un gran cosa.
Gracias, Katy, me alegran tus visitas y me gustan tus comentarios.
Un beso

María Hernández dijo...

Hola Pedro:

Cierto, siempre hablando de la crisis, y aunque no se puede obviar porque existir, existe, creo que hablar no arregla nada, es más, muchas de las veces creo que lo empeora, porque te trae desánimo, pesimismo, preocupación.
Si hace dos años, por ejemplo, hubieras tenido una semana flojita o nula en tu carpintería...¿hubieras tenido los mismos pensamientos que te invaden ahora cuando ocurre lo mismo? No lo creo, hubieras pensando "Uffff, menos mal, un respirito". Lo malo de estar "acojonado" siempre con la crisis y el miedo que nos infunden por todas las esquinas es que si una semana la tienes realmente floja piensas "Uyyy a ver si ahora todas son iguales, esto es el caos, es la ruina".
Y ahora coje todo ésto y trasládalo a cada uno de tus clientes, proveedores, compradores "gordos", etc. La negatividad y el miedo se multiplican a pasos agigantados y nos hacen retroceder, guardar para mañana por si acaso.
Cuando todo apunta hacia una crisis que no ha hecho más que empezar, e incluso, podría ir a peor, las cifras de "ahorro familiar" están creciendo de manera espectacular.
¿Qué quiere decir éso? que quien tiene dinerito para gastar, no lo hace...¿y por qué? porque tiene miedo a quedarse en paro, situación que le crea el empresario porque tiene miedo a quebrar, quiebra que pueden provocar los proveedores que no pagan, los compradores que intentan comprar más barato y los bancos que ya no se fían de ti aunque hace dos años fueras un cliente de lujo (por deberles dinero). Proveedores que a su vez son compradores de productores, que tampoco ganan lo que deberían y venden a bajo costo antes que quedarse con la mercancía atascada. Y así, una y otra vez, hasta llegar donde estamos, es decir, con "miedo a todo".
Porque yo no sé si tú te lo preguntarás, pero si se "tapó" el agujero que crearon las entidades financieras...¿por qué hay tanta crisis? ¿no es más miedo que realidad? ¿en verdad estamos tan "mortalmente" perjudicados o es que todos nos hemos creido que así es y por eso actuamos de esta manera?
Miedo y más miedo...un arma espectacular para "gobernar" una nación, un continente, un planeta..pero sobre todo, para condicionar una vida.

Que no te pase, Pedro..saca a la "flaca", disfruta de tu sierra, de la compañía de Joa y qué pobres somos, pero qué risueños estamos, eh?.

Un beso grande....y una partida de pequeños, que como dices, aún son gratis, jejeje.

María Hernández dijo...

Hola Fernando:

Perdona por no haber podido responderte antes, pero este viernes "ha sido un infierno", jeje.

Resumiendo todo tu comentario en dos palabras quedaría algo así como "criterio propio". Es decir, está bien escuchar todo lo que dicen, ver todo lo que enseñan, pero hay que saber distinguir entre la paja y el grano. Desgraciadamente cuando la "paja se viste de seda" te parece más "mona" y le das un aprobado.

En fin...aprovechemos el fin de semana para "observar y disfrutar" del mundo, que todo no va a ser refunfuñar.
Un beso, buen finde.

Josep Julián dijo...

Hola María:
Lo del aumento del consumo de pintalabios rojos en tiempos de crisis así como con lo relacionado con la cosmética es cierto. Nosotros lo notamos en la agencia de marketing de mi mujer.
Hay algunos comportamientos que en épocas de crisis económica se generalizan pero que aplican a todas la crisis, empezando por las personales.
Está estudiado que los hábitos de compra no son los mismos en situación normal (si es que hay alguna) que en época de crisis, de cualquier tipo de crisis.
A lo que más nos aplicamos cuando estamos en ellas es a hacer cosas distintas y a veces contrarias a las habituales y lo mejor del caso es que, mientras estamos en esa fase, nos parecen normales y luego ya no.
Las cadenas de distribución alimentaria, siempre con márgenes bajos en sus ventas unitarias, no lo olvidemos, están muy al tanto de esto. Siempre ha habido marcas blancas pero es que ahora casi sólo hay marcas blancas. O como dices, productos cárnicos congelados, o falsos productos frescos. Pero si observas, verás que ahora esos productos no los compran sólo los que andan mal de liquidez, sino que se ha convertido en un estándar para desesperación de los fabricantes de marca que, fíjate, andan haciendo campañas de "valor seguro". Pero no las hacen por la crisis, o mejor dicho, no sólo por eso, sino también porque los hábitos han cambiado incluso entre los que pueden pagarlo. En realidad creemos que somos individualistas pero nos comportamos como abejas, hormigas o corderos. ¿Dónde va Vicente? Donde va la gente.
En fin, que como dices, nada de bajar la guardia y a leer todas las etiquetas que ahora es el momento del todo vale y nos dan mucho gato por liebre, a precio de liebre, claro.
Un abrazo.

Economía Sencilla dijo...

Jeje, recientemente me fijaba yo también en lo de los pimientos de origen chino, ya que me gusta leer las etiquetas para saber mínimamente qué es lo que como (y por cierto los de una conocida marca ponían envasados en España, pero origen: Perú).

Lo de los congelados-descongelados sí que me parece un poco peligrosillo, porque a veces la crucecita casi ni se ve, y seguro que mucha gente cree que compra fresco...

Interesante post, muy informativo

Un abrazo
Pablo

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
Germán Gijón dijo...

Hola, María:
Vamos a tener que ser bastante más cuidadosos a partir de ahora y a lo largo de todo este año. Me temo que a pesar de los controles, el gato por liebre va a aparecer más de lo que nos gustaría.
Pero muchas gracias por la prevención, porque nosotros también somos de los que va a por los congelados.
Un abrazo.

María Hernández dijo...

Dejemos a un lado al comentarista "oriental" (ni se les ocurra pinchar sobre sus "letras", son direcciones web...algún spam).

Hola Josep:
De mercados y gustos según épocas seguro que estás más informado que yo y comparto contigo todo lo que dices. Especialmente, una parte importante, que hay quien no "aparenta" pero es tan "hacendado" como el que más. Y es que si a unos, esta crisis, nos afecta, directamente, a la nevera, a otros les afecta de otra manera y atacan a la nevera para mantener "la imagen" o "el tipo" (que no la silueta, eh?) y seguir luciendo "carmín del bueno" aunque tengan que comer más congelados que frescos.
Yo he notado más "parroquianos" devotos del "genérico" en mi barrio. Seguro que en el tuyo también han surgido nuevos adeptos.

Un abrazo, Josep.

Hola Pablo:

Jejeje, así que también habías localizado a D. Pimiento Chino, eh?.
Pues si, amigo, creo que vamos a tener que fijarnos más y fiarnos menos de lo que nos venden.

Y otra cosa, también nos la cuelan con lo de "a granel, más barato". Pues no siempre. En busca del "pimiento perfecto", me encontré que los pimientos envasados (bandejita + film transparente) tenían un precio muchísimo menor que los pimientos a granel. ¿Alguién entiende ésto? ¿no se supone que el envase encarece?. Ahhhh, ¿será que ya todo el mundo compra granel porque cree es más barato? ¿por éso, le suben el precio? ¿para ganar más?. Que curioso, no?.

Ya tienes otra cosa más en la que fijarte : Precio/kg ó lt. en todos los productos. Algunas veces, alucinas, porque lo "lógico" deja de serlo.
Un abrazo, Pablo.

Hola Germán:
¡Que suerte ser, casi, vegetariana!, jajaja, porque terminaría "odiando" a tanto gato congelado.
Lo cierto es que hay que fijarse en todos los productos, ya sean congelados, frescos o enlatados porque en tiempos de vacas flacas parece que la "honradez" se va de vacaciones.
Un beso, Germán, para todos y muchos tin-tin

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