Como dice una expresión muy de mi tierra “Yo me quedo boba”... con la avaricia de los bancos.
El acoso y derribo al que estamos siendo objeto los ciudadanos roza lo ilegal, si no lo es ya, pero a esta gente no hay quien la pare: D. Dinero y su caja de caudales mandan.
No tenemos ya bastante con la que han liado con su “crédito fácil” para todo, para comprar viviendas, un tv de plasma, pagar las vacaciones, un coche, mil tarjetas asociadas a una simple nómina, etc., etc., sino que encima se sienten libres para endeudarte aún más.
Anoche, mi hermana me comentó que revisando el estado de su cuenta había encontrado un apunte que decía algo así como “PAGO DIFERIDO (Minicrédito)” y cuyo importe correspondía a una compra que había realizado con su tarjeta de débito en días pasados. Alertada por ese “Minicrédito” que jamás había solicitado, llamó al número de atención al cliente, donde le comunican que la entidad le había activado el servicio de pago diferido para comprar con tarjeta en comercio, así, sin más ni más.
El asunto funciona así: tú compras con tu tarjeta de débito y ellos te hacen el cargo tres días más tarde, por su cara bonita.
Mi hermana, al instante, solicitó que le desactivaran ese servicio y le dijeron que era imposible a través de esa llamada, que tenía que personarse en su sucursal.
“¿Cómo dice?. ¿Ustedes me activan un servicio para el que no he dado ninguna autorización y tengo que personarme, en mi sucursal, para desactivarlo?”- preguntó.
“Si, señora, así es”- contestó el empleado de “la banca en casa”.
Tras su alerta, al llegar a casa, revisé mis movimientos bancarios.
Voulá...el cargo que tenían que haber hecho de mi compra de supermercado, realizada el sábado pasado, no estaba.
De la misma forma que antes lo había hecho mi hermana, llamé al servicio de “banca en casa” para pedir explicaciones.

“
Buenas noches, ¿en qué podemos servirle?”- contesta el empleado.
“Si, verá...es que comprobando mis movimientos a través de internet, hecho en falta un cargo que tendría que estar y no está”- dije, aún sabiendo cual sería su respuesta.
“Si, Sra., con toda probabilidad será debido al nuevo servicio de Pago Diferido para compras en comercios con tarjeta que desde este mes de marzo se ha puesto en funcionamiento”- intenta explicarme.
“Dígame ¿en qué consiste ese nuevo servicio?"- pregunté haciendo un poco la inocente.
“Bien, le explico...Ud. puede realizar sus compras con tarjeta en comercios y el importe de las mismas no le será cargado en cuenta hasta tres días más tarde, con lo que Ud. puede contar con mayor saldo disponible para sus compras. No le haga caso donde dice minicrédito”- me relata, como si de un memo bien aprendido se tratara.
“Bueno, pero yo no he solicitado ese servicio, es más, me parece contraproducente. ¿Cuántas personas podrán creer que disponen de más dinero del que tienen si el saldo que presenta no es real? Les van a llover las reclamaciones”- le espeté.
“En realidad, en un servicio nuevo del que apenas disponemos de información, pero en general los clientes se están dividiendo en un 50% a favor y el otro 50% al que no les gusta”- me dijo.
“Claro, el 50% agradecido serán aquellos que siempre van raspados, que ahora, desgraciadamente, somos muchos más, pero yo quiero desactivar este servicio”- le comenté.
“Desde aquí no puedo realizar esa operación, Sra., tendrá que ir a su sucursal y solicitarlo allí” – otra lectura aprendida.
“¿Cómo es posible?. Uds. me activan de manera unilateral un servicio que no he solicitado y ahora ¿tengo que ir, expresamente, a mi sucursal para que lo desactiven? ¿Estará de broma, no?- dije, casi, al borde de un ataque de ironía casi perverso.
“Bueno, Ud. podría llamar a su sucursal. No pida explicaciones sino diga, directamente, que quiere desactivar ese servicio. Tal vez así pueda hacerlo sin personarse”- esta vez, creo, se saltó el discurso aprendido.
“Ah, siendo así, lo intentaré y espero que me lo resuelvan porque no está la cosa como para estar perdiendo tiempo y dinero en hacer gestiones por amor al arte”- dije, intentando imprimir una sonrisa que le llegara a mi interlocutor. A esas alturas de su turno estaría harto de recibir llamadas como la mía, pidiéndole explicaciones.
“¿Puedo ayudarle en algo más, Sra.?- preguntó, volviendo al modo “On” de teleoperador.
“No, eso es todo, muchísimas gracias por atenderme y buenas noches”- sentencié.
“Gracias a Ud. Buenas noches”- dijo para finalizar.
Seguidamente, le envié un mensaje de texto a mi hermana... “Me pasó lo mismo con el banco, dice que lo intente por teléfono en mi sucursal”.
Y ahí me quedé, envenenada por la tremenda cara dura de estos banqueros.

O sea, tú tienes una tarjeta de débito, bien porque no crees en los créditos tipo Visa, como es mi caso (si hay se gasta y no hay no se gasta), o bien porque no sabes administrarte y es mejor no meter al demonio en tu cartera.
Ya de por sí, cada tarjeta de débito, puede tener un “disponible” fuera de saldo de una cantidad prefijada.
Encima, ahora, estos señores que son más listos que los ratones colorados, se inventan este nuevo sistema “pago indirecto (minicrédito)”.
¿Qué puede ocurrir?. Que la banca siempre gana.
Vas el sábado a hacer tu compra, como fue mi caso. Pasas tu tarjeta de siempre, pagas y te vas.
El domingo te das una vuelta y decides comprar en el mercado central unas verduritas y frutas de la temporada y pagas con tu tarjeta de siempre.

El lunes miras el saldo. “
Ah, pues no estoy tan tiesa como creía”. Ibas a esperar a llevar tus zapatos al zapatero para cuando cobraras el paro, pero como te hacen falta y aún tienes saldo, los llevas hoy, lunes, que así para el fin de semana ya los tendrás como nuevos. Y pagas el servicio con tu tarjeta. De paso aprovechas para comprar una nueva bomba de agua para la cisterna, “
porque se está saliendo y eso es un gasto” y pagas con la tarjeta.
No vuelves a realizar compra alguna, porque sabes que estás al borde de “la quiebra mensual” y prefieres esperar a tener, nuevamente, euros.
Y ya está, la has “cagado”, literalmente.
Resulta que el martes te cargan la cuenta del sábado, el miércoles, la del domingo y el jueves, la del lunes.
Resultado: estás en rojo y tú sin saber nada.
¿Quién gana?..EL BANCO, que te ha estado “mintiendo” si tú saberlo, porque de manera unilateral, sin comunicación previa y sin tu consentimiento te ha activado el servicio “minicrédito” y ahora, no solo estás jodido, sino debiéndole intereses.
Yo no he querido ni preguntar el tanto por ciento de este “minicrédito”, pero conociéndoles no será moco de pavo.
¡Tremendos unos sinvergüenzas!, ¿eh?. Estamos clamando al cielo por tener que pagar los excesos crediticios del pasado reciente y no se les ocurre mejor manera que “incitar” a la deuda de esta manera tan descarada.
Pero... ¿Aquí no habrá nadie que le ponga freno a esta panda de usureros legalizados?.
Mucho he disfrutado leyéndote en estos dos años, pero este post te ha quedado "bordao"; con los colores puros y primarios, con hilaturas de gran calidad y con el diseño perfecto para la ocasión.
Yo también soy radical en mis PRINCIPIOS, sean o no sean del gusto de los demás o parezcan o no políticamente correctos.
Sólo espero, y en ello confío, en no vivir para ver, o sufrir en carne propia, que los principios tengan que sucumbir ante las necesidades.
A pesar del calor de estos días, hay muchas nieblas que oscurecen el futuro, pero si se quiere pasear, la oscuridad no es un obstáculo: me compraré una linterna.
Un beso, Josep. Te felicito por ser radical y expresarlo de esta manera.